Veintisiete.

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Nathalie se encontraba en su departamento, recostada en su sofá, inmóvil, como si el tiempo no pasara dentro de aquellas paredes, afuera la ciudad seguía girando, latiendo con su caos de siempre, pero ella no había sabido qué hacer después de todo...

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Nathalie se encontraba en su departamento, recostada en su sofá, inmóvil, como si el tiempo no pasara dentro de aquellas paredes, afuera la ciudad seguía girando, latiendo con su caos de siempre, pero ella no había sabido qué hacer después de todo lo sucedido con Betterfly. 

Las órdenes habían cesado, el deber se había desvanecido como humo, y con ello, el propósito que la había sostenido durante tanto tiempo; ella podía irse, podía haber escapado, huido como otras veces, pero no lo había hecho.

Dudaba que pudiera hacerlo ahora, no con esa situación, no con esa incertidumbre ardiendo como ácido en su pecho, con ese sabor a derrota amarga que no la dejaba respirar. 

La duda la carcomía, como un veneno que lentamente se extendía por todo su cuerpo y le paralizaba el alma, no quería moverse, más bien podía, estaba atrapada en ese limbo lúgubre y silencioso donde ni siquiera su respiración lograba consolarla.

Hasta que el sonido sutil de algo aterrizando en su balcón quiebra la quietud.

Ella gira levemente la cabeza, las cortinas se movieron apenas, y la figura de Shadybug aparece, entrando con decisión, como si cruzar ese umbral fuera lo más natural del mundo. 

Nathalie apenas tuvo tiempo de sentarse, algo aturdida, cuando la joven la llama. 

—¡Nathalie! —Su voz era un golpe de realidad que la arrancaba de su parálisis emocional.

La mujer se levanta del sofá, aún desorientada, y camina hacia ella, observándola con los ojos abiertos por la ansiedad contenida.

—¿Qué sucedió? —Pregunta al fin, apenas respirando—, ¿Pudiste verlo?

—Sí. Está vivo. —Responde aún agitada. 

Esas dos palabras, aunque no bastaban, eran mejor que el silencio, lejos de darle paz, la noticia le tensa el pecho, no saber si estaba sufriendo, si seguía resistiendo, si lo estaban quebrando, pero vivo… al menos vivo.

La mujer apenas iba a formular otra pregunta cuando la joven exaltada, se adelanta

—Tenemos que sacarlo de ahí Nathalie, yo… no supe cómo, pero tú me ayudaras. 

—Espera… —Intenta calmarla, pero Shadybug parecía no escucharla.

—Te describiré a detalle el lugar y podremos encontrar un plan para sacarlo de ahí. —Shadybug continúa. 

—¿Hablaste con él? —Nathalie interrumpe.

—Sí. —Asiente sin titubeos.

—¿Qué fue lo que te dijo?

Shadybug baja un poco la mirada, como si no quisiera recordar esa parte —Me pidió que no lo sacara, pero podemos hacerlo juntas.

Nathalie viendo el temblor en su voz y el fuego en sus ojos, se acerca más a ella, de manera lenta y cuidadosamente, coloca ambas manos sobre sus hombros, con una delicadeza insólita para alguien que solía vivir en medio de la frialdad y el control.

Como una polilla cazando en la oscuridad  ‖Gabenath‖Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora