𝐏𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐣𝐞𝐬 𝐚𝐝𝐮𝐥𝐭𝐨𝐬 (+𝟏𝟖)
En el mundo clandestino de una poderosa organización criminal, Nathalie es una cazadora letal y eficaz; su misión: capturar al reciente héroe Betterfly, un hombre que se ha convertido en una espina constan...
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La noticia de que Gabriel Agreste había desaparecido ya era algo de conocimiento mundial; Adrien había hecho todo lo posible desde el momento en que notó su ausencia, removiendo cielo, mar y tierra para que la policía investigara, exigiendo respuestas, presionando a las autoridades.
No era cualquier hombre, era una figura pública, respetada y conocida, por lo que la desaparición había sacudido a todos, las noticias no dejaban de hablar del asunto; primero la tragedia con su esposa y ahora esto. Cualquiera diría que esa familia estaba maldita, quizá así era.
Pero Marinette no deposita sus esperanzas en la policía, si antes encubrieron el asesinato de la esposa, seguramente harían lo mismo ahora con él.
Solo estarían esperando a que el supremo terminara lo que había comenzado, y después fabricarían algún accidente conveniente, una versión oficial ridícula que nadie podría cuestionar y mientras más pasaba el tiempo, más sentía que no había nada que pudiera hacerse, había tratado de pensar en una solución, en un plan pero no había nada.
Quizá Nathalie tenía razón, tal vez solo quedaba aceptar la derrota.
La joven estaba en su balcón, sentada con las piernas recogidas contra su pecho y el rostro apoyado en las rodillas, observaba el atardecer teñir el cielo de naranja y púrpura, una belleza indiferente al dolor humano.
Ella no se había movido de ahí en horas, todo parecía inquietante, como suspendido, el mundo se había detenido un instante con la noticia, pero como siempre, había seguido avanzando, porque así es esto; el mundo no se detiene por nadie, a nadie le importa tu existencia.
Entonces, un sonido la saca de su letargo, era un crujido dentro de su habitación.
Ella voltea bruscamente, su corazón se acelera, y se pone de pie, ella ingresa a la habitación con pasos cautelosos y sus ojos alerta, buscando la fuente del ruido hasta que ve a Adrien y se queda helada.
Ahí, de pie junto a su cama, está el joven, ¿Qué demonios hace ahí? Su expresión se transforma en una mezcla de sorpresa, incredulidad y molestia.
—¿¡Qué haces aquí!? —Grita incrédula, ofendida por su intromisión.
Adrien la observa con la mandíbula tensa, los ojos oscuros y llenos de furia contenida —Me has estado evitando. Y quiero hablar contigo.
—¿Crees que eres tan importante que necesito evitarte? —Responde con desdén, intentando ocultar su incomodidad.
—No me importa —Responde sin perder tiempo en rodeos—, ¿Dónde está mi padre? —Su tono era directo, casi desesperado, rompiendo por un segundo su fachada.
—Si lo supiera, él no estaría desaparecido, ¿Verdad? —Cruza sus brazos.
—Ustedes tenían una amistad rara, extraña, casi ridícula. —Su voz tiembla, de enojo más que de miedo—. Quizás te dijo algo, ¿A dónde se fue? ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué se fue?