𝐏𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐣𝐞𝐬 𝐚𝐝𝐮𝐥𝐭𝐨𝐬 (+𝟏𝟖)
En el mundo clandestino de una poderosa organización criminal, Nathalie es una cazadora letal y eficaz; su misión: capturar al reciente héroe Betterfly, un hombre que se ha convertido en una espina constan...
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Betterfly estaba sentado, ligeramente encorvado en el banco de acero dentro de su guarida, la sala estaba en penumbra como normalmente estaba, iluminada solo por las pantallas en modo reposo que titilaban suavemente desde el centro de control.
Su bastón descansaba entre sus manos de manera vertical, la empuñadura estaba atrapada entre sus dedos como si le sirviera de ancla y su mirada no se despegaba del suelo.
Él estaba imóvil, muy silencioso y desanimado; no era un silencio normal, era ese silencio denso que grita por dentro y dolía.
Nino se acerca con cautela, él había notado la actitud sombría del hombre esa noche.
—¿Todo bien?
—Sí… solo pienso. —Betterfly no se mueve y contesta con un tono bajo.
—¿En qué?
El héroe levanta apenas la mirada, pero no lo suficiente como para cruzar los ojos con él.
—Tener una doble identidad es… complicado, solo eso. —Su voz era serena, cargada de una tristeza templada.
—¿Hablas en serio? —Frunce el ceño—, ¡Ser un héroe debe ser lo mejor que puede pasarte!
—Lo es —Esboza una sonrisa tan débil que apenas existía—. Pero también significa mentir y mucho.
—Bueno —Nino se encoge de hombros—, supongo que eso es un pequeño precio a pagar.
Betterfly gira la cabeza hacia él, sin perder la calma —Piensa en tu relación con Alya, ¿serías capaz de mentirle sin importar nada?
Ambos se giraron hacia el fondo de la sala, donde la joven se mantenía concentrada frente a las pantallas, ella trabajaba sin saber que era el centro del ejemplo.
—No… no podría. —Baja un poco la cabeza.
—La honestidad es la base de cualquier relación —Murmura—. Sin eso… simplemente no hay relación.
Betterfly vuelve a mirar el suelo con un suspiro casi imperceptible, y por un segundo parece que su cuerpo se hacía aún más pesado.
No había vuelto a ver a Nathalie desde aquel día, desde que le dijo lo que sentía y aunque sabía que alejarse era lo mejor, no dejaba de doler.
Si tan solo las cosa fueran más fáciles…
Pero entonces, el silencio fue interrumpido por el pitido agudo de la alarma, rompiendo la quietud con violencia.
Betterfly se irguió en un segundo y Nino también. Ambos corrieron hacia la joven, que ya tecleaba con rapidez frente a las pantallas activas.
—¿Qué sucede? —Betterfly pregunta.
—Es Shadybug otra vez —Contesta sin apartar la vista de los datos—. No se que está haciendo.
—¿Desaparecen y luego vuelven haciendo esto? —Nino se queja.