Veintitrés.

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La puerta del apartamento se abre con un golpe seco; Nathalie lo sostuvo con fuerza mientras entraban, empujando la puerta con la espalda

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La puerta del apartamento se abre con un golpe seco; Nathalie lo sostuvo con fuerza mientras entraban, empujando la puerta con la espalda.

El lugar estaba oscuro, tranquilo, y por un momento contrastaba violentamente con el infierno que habían dejado atrás, ella estira una mano, encendiendo la luz, la lámpara del techo parpadea antes de iluminar el pequeño espacio.

Sin decir nada, caminaron hasta el sofá.

Betterfly se deja caer con un suspiro ahogado, jadeando, apoya la cabeza contra el respaldo y cierra los ojos, dejando que la calma del lugar lo envolviera, al menos por un momento, su cuerpo dolía con cada respiración, y el bastón aún colgaba flojamente de su mano.

Nathalie no tarda en desaparecer por el pasillo, de manera veloz y decidida.

—¿Por qué fuiste Nathalie? —Jadea—. Era demasiado peligroso...

La mujer no responde, segundos después, vuelve con un paño húmedo y un recipiente con agua, ella se sienta junto a él en el sofá, sin mirarlo al principio, concentrada en empapar el paño.

—Estaba tan preocupada… —Se gira hacia él, con los ojos brillando—. No podía pensar en otra cosa que no fuera verte sano y salvo.

—Te agradezco la ayuda —Él la mira, había sinceridad en cada palabra—, pero si algo te pasara… sería mi responsabilidad.

Ella no responde enseguida, en lugar de eso, lleva el paño a su rostro y comienza a limpiar la suciedad, la sangre seca, el rastro de ceniza, ella lo hacía con delicadeza, como si temiera romperlo.

—Yo no soportaría si algo te pasara. —Ella susurró.

El semblante de él se suavizó, tal vez había sido demasiado duro con ella, pero no quería más muertes sobre sus hombros. 

—Lo siento. —Suelta. en un suspiro.

—¿Tienes heridas? —Pregunta mientras sus dedos rozando ahora su mejilla.

—Estoy bien.

—¿Qué te hicieron?

—Fue más el desastre que ellos, no pasa nada…

—¿No pasa nada? —Repite deteniéndose para mirarlo directo a los ojos—. Pudiste morir.

—Todos los días puedo morir. Ya no es nada nuevo. —Contesta, con una media sonrisa cansada.

Entonces, sin pensarlo, la mano de Betterfly se desliza hasta la mejilla de ella, él la acaricia con ternura, dejando que sus dedos se muevan libres ahí; verla ahí, viva, tan cerca, le aliviaba más de lo que quería admitir… pero también le aterraba.

¿Qué hubiera pasado si Shadybug y Claw Noir seguían ahí? ¿Si alguien los veía? ¿Si descubrían que ella estaba ayudándolo? No quiso pensarlo.

Nathalie cierra los ojos ante su caricia, sus manos se movieron instintivamente, más cerca del cuerpo de él. La paz que sentía ahora no tenía comparación, ver aquel infierno a lo lejos fue insoportable, pero su instinto le había gritado que no era un simple accidente.

Como una polilla cazando en la oscuridad  ‖Gabenath‖Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora