Veintinueve.

129 15 19
                                        

Nathalie no lo podía creer, Claw Noir seguía gritando, lleno de rabia, pero ella no prestaba atención a sus palabras

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


Nathalie no lo podía creer, Claw Noir seguía gritando, lleno de rabia, pero ella no prestaba atención a sus palabras. 

Su mirada estaba fija en él, y era increíble lo que tenía ante sus ojos, algo dentro de su mente empieza a hacer clic, como si todas las piezas sueltas de un rompecabezas que llevaba tiempo ignorando, por fin encajaran con brutal claridad. 

Todo este tiempo padre e hijo han estado combatiendo sin saberlo.

La certeza cae sobre ella con un peso demoledor; el supremo jamás lo había previsto, aunque si hubiera sabido todo, igual hubiera hecho que sucediera. 

Ellos pudieron haberse matado, estuvieron tan cerca tantas veces y ninguno de los dos lo supo, la ignorancia los empujó, como marionetas, hacia una tragedia que solo alguien como el supremo podía haber sembrado.

Era cruel, demasiado cruel incluso para él.

El supremo no solo mató a su madre, sino que además lo tomó bajo su ala, lo formó, lo convirtió en un secuaz leal, todo de manera perfectamente intencional, aquello no fue un descuido, fue una condena premeditada y una broma macabra de proporciones insoportables.

Y solo entonces, Nathalie termina de ver con claridad la dimensión de la persona con quien trabajaba.

El grito del joven vuelve a sacudir el aire, como un disparo en la noche.

—¡Dime todo lo que sepas! —Grita con desesperación, apuntándole directamente con su poder, el brazo tenso, los dedos firmes, y la energía del cataclismo que vibraba con violencia a su alrededor.

La mujer lo enfrenta con la mirada, no retrocede —Me temo que nunca volverás a verlo. —Sí voz fue tensa, aunque templada por una tristeza inevitable

Claw Noir parpadea sorprendido, su respiración se detuvo un segundo —¿De qué estás hablando? ¿¡Qué le hiciste!?

Su cuerpo entero parecía a punto de explotar, su poder crepitaba, listo para desencadenarse sobre ella en cualquier momento, bastaría un movimiento para acabar con todo, pero ella era la única pista que tenía de su padre, y eso, aunque fuera un hilo delgado, aún lo detenía.

—Yo no le hice nada —Contesta sin temor—. Al menos nada para alejarlo de tu lado.

—¡Sé más clara! ¡O te haré daño! —Ruge sin saber si temblaba de furia, de miedo o de algo más profundo.

Ella suspira, no era miedo lo que sentía, ya muchas cosas habían dejado de importarle, pero incluso en ese estado, necesitaba elegir con cuidado lo que iba a decirle, él no estaba del todo preparado. 

—Sucede que… —Hubo una pausa, un segundo de tensión densa, que parece estirarse más allá del tiempo—. Tú padre nunca volverá porque retó a una de las personas más peligrosas de este mundo.

Adrien frunce el ceño con fuerza, sin comprender del todo —¡No me importa qué haya hecho! ¡Solo dime dónde está!

Nathalie lo observa con compasión, una muy difícil de encontrar en ella.

Como una polilla cazando en la oscuridad  ‖Gabenath‖Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora