Veinticuatro.

156 17 28
                                        

Adrien no dejaba de mirarse en el espejo, se observa con rabia y desprecio, ha logrado cubrir con éxito la herida en su frente con maquillaje, justo donde empieza el nacimiento del cabello

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Adrien no dejaba de mirarse en el espejo, se observa con rabia y desprecio, ha logrado cubrir con éxito la herida en su frente con maquillaje, justo donde empieza el nacimiento del cabello. 

A simple vista parece que no hay nada, como si la noche anterior no hubiese pasado, como si el fracaso no lo persiguiera aún como un mal olor, pero desafortunadamente sí pasó.

Frunce el ceño, presionando con cuidado la zona cubierta, al tocarlo duele, aunque le duele más recordar lo que Shadybug le dijo, que Betterfly lo había salvado. 

Eso le revuelve el estómago, él hubiera preferido desangrarse en ese terreno baldío antes que deberle algo a ese maldito hombre.

Pero Betterfly ya se las pagará. Lo jura mientras sus dedos abandonan su frente con un gesto de asco contenido.

Su celular empieza a sonar, la pantalla marca un número privado, no necesita pensarlo, solo hay una persona que lo llama de ese modo.

Adrien contesta y acerca su celular al oído.

—¿Es que no fui claro? —La voz del supremo se escucha fría y distante. 

—Es que yo… —Intenta explicarse.

—Eres impulsivo y desastroso —Lo interrumpe—. Perfecto para el poder que te otorgué, pero también eres desesperante, incapaz de seguir una simple orden.

—¿No es esa nuestra misión? ¿Acabar con el héroe? —Cuestiona desesperado. 

—Lo es —Afirma—, pero sobre todo seguir mis instrucciones, Betterfly todavía tiene el otro miraculous en su poder, ¿Qué crees que pasaría si te deshaces de él antes de obtenerlo?

El joven titubea, se le seca la boca, es incapaz de responder a esa pregunta.

—¡Lo perderíamos para siempre! —Brama—. Todos los miraculous deben estar en mi poder, ¡Todos! 

—Señor, yo…

—Obedece esta orden —Lo interrumpe, tajante—. Quédate quieto y no uses tu miraculous hasta que yo lo diga o te lo quitare.

La línea se corta sin más.

Adrien aprieta los dientes con tanta fuerza que estos crujen, y en un arrebato de ira descarga un puñetazo seco contra el lavabo; el ruido hace eco en el baño como un grito de impotencia.

¿El supremo lo ha excluido? Esa palabra no le gustaba, lo irrita, lo asfixia, ¿Lo ha apartado como si ya no fuera útil? 

El supremo lo tiene atado de manos y no puede hacer nada, sin su miraculous, él no es nada ¿Qué hará ahora?

Malhumorado, Adrien empuja la puerta del baño con violencia, abandona su habitación y atraviesa las escaleras con pasos duros, dirigidos directamente hacia la cocina; necesita comer algo, distraerse, algo que no sea esa maldita voz repitiéndole que fracasó.

Como una polilla cazando en la oscuridad  ‖Gabenath‖Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora