Epílogo.

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Betterfly está aguardando en los techos de la ciudad, es una noche aparentemente tranquila, y es raro tener una noche en paz

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Betterfly está aguardando en los techos de la ciudad, es una noche aparentemente tranquila, y es raro tener una noche en paz. 

Todo en un año se ha complicado un poco más; hay nuevos portadores y el caos que causan es el doble de lo que causaban Shadybug y Claw Noir, así que ahora es mucho más trabajo que antes y muchos más problemas. 

Aunque también, todo ha ido mejorando; la relación con su hijo va muchísimo mejor, la vida en la guarida también, y ellos en su causa han logrado mantenerse firmes.

El  supremo ha tratado de terminar con ellos, pero se han mantenido alertas, ninguno de ellos quiere que lo que le pasó al héroe suceda de nuevo. 

Ha sido más complicado y el hombre lo sabe, pero también sabe que se han hecho más fuertes, que han superado sus propios límites. Sin embargo, nunca se sabe; el supremo no se ha rendido, y ellos tampoco.

La ciudad se extiende bajo él, un mar de luces intermitentes que parece dormido, pero Betterfly conoce bien esa calma; es la calma que precede al caos. 

Entonces, una presencia rompe el silencio. Un leve resplandor azul se refleja en la superficie metálica de un tejado cercano, y en un instante, la figura de la mujer emerge entre sombras y luz, sus ojos, brillando de un azul muy intenso, la hacen parecer parte de la noche misma, etérea y provocadora.

Mayura camina con seguridad, sus pasos hacen un ruido seco al acercarse; él no ha dejado de verla desde el primer momento en que apareció.

—¿Estabas esperándome? —Ella pregunta con una sonrisa apenas dibujada, su voz es suave, pero con ese tono juguetón que siempre le desarma.

Betterfly sostiene su mirada con calma, sin disimular el agrado que le causa verla.

—Ya no. —responde, con un leve destello de sinceridad en su voz.

—Vivimos en el mismo lugar, ¿Por qué traerme aquí? —Menciona como si se burlara un poco de su formalidad.

—Quería un poco de privacidad. —Contesta sin apartar la vista de ella.

Ella entiende de inmediato lo que quiere decir, no necesita más explicación, se acerca un poco más, lo suficiente para que la brisa mueva su cabello y una hebra roce el rostro del hombre. 

Da un corto beso en su mejilla, apenas un roce cálido, pero suficiente para que la tensión que lo acompañaba desde el inicio de la noche se disuelva un poco.

Él sonríe cuando ella lo besa, mostrando la sonrisa que ella siempre le roba. 

—¿Querías tenerme para ti solo? —Mayura pregunta con un toque de burla dulce en su voz.

—Quería que habláramos un momento —Responde con calma—, pero a veces los jóvenes pueden ser algo entrometidos.

La mujer ríe suavemente, una risa que suena ligera en medio del silencio de la ciudad, el héroe la observa, porque ella es lo único que él puede observar. 

Como una polilla cazando en la oscuridad  ‖Gabenath‖Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora