Al día siguiente, la tensión en el campamento Omega se podía cortar con un cuchillo. La noticia de que el Emperador estaba prisionero se había esparcido como fuego entre los pasillos de tierra, y aunque muchos veían con orgullo la captura como un acto de justicia… otros comenzaban a preguntarse qué tan lejos estaban dispuestos a llegar.
Jungkook despertó con el llanto suave de Chaewon. El bebé lo buscaba con los bracitos extendidos, queriendo alimento y calor. Con ternura, lo abrazó y lo arrulló, apoyando su frente contra la suya.
—Ya, mi amor… aquí estoy. —El cansancio en su voz era evidente, pero también lo era el amor incondicional que lo mantenía firme cada día.
Más tarde, mientras alimentaba a Chaewon, Jungkook recibió la visita de Namjoon.
—Hay descontento —dijo el en voz baja—. Algunos creen que tener al Emperador vivo nos expone. Otros… creen que deberías ejecutarlo.
Jungkook alzó la vista.
—¿Y tú qué piensas?
Namjoon lo miró en silencio.
—Pienso que sigues enamorado de él. Y eso podría costarnos la guerra.
Jungkook apretó los labios, sin negar ni confirmar.
—No lo mataría… no solo por lo que fue para mí, sino porque matarlo sería darle fin a la historia sin respuestas. Y yo… necesito respuestas.
Namjoon asintió, comprendiendo más de lo que dijo.
—Entonces prepárate, porque hoy, en la asamblea, querrán debatir su destino.
En la choza, Taehyung permanecía en silencio. Desde la visita con Chaewon, algo dentro de él se había fracturado… o quizás despertado. Desde entonces, pequeños destellos de memorias lo asaltaban al azar. Una canción susurrada bajo las estrellas. Una rosa blanca marchitándose en su mano. El olor a incienso en una habitación dorada. Jungkook.
Taehyung se agarró la cabeza, sacudido por el fragmento. Su corazón comenzó a latir con fuerza, no por el recuerdo… sino por la culpa.
—¿Qué te hice, Jungkook? —susurró, cerrando los ojos con dolor.
La puerta se abrió de golpe. Era Namjoon.
—Te sacaré, el pueblo quiere verte. Necesitan oír lo que tienes que decir… aunque sea por última vez.
Taehyung se dejó llevar, sin resistencia.
La plaza central del campamento estaba llena. cientos de Omegas lo observaban con desprecio, otros con curiosidad. Algunos solo con sed de justicia.
Jungkook se mantenía al frente, con Chaewon en brazos. Su mirada no se despegó de Taehyung ni un instante.
Namjoon se adelantó y levantó la voz.
—Hoy decidiremos qué hacer con el Emperador. ¡Hablen, hermanos y hermanas!
Uno de los soldados alzó la voz.
—¡Debe morir! ¡Ha hecho sufrir a nuestro pueblo durante generaciones!
Otro gritó:
—¡Usémoslo como moneda de negociación! ¡Podríamos obligar a retirar tropas!
Jungkook escuchaba, pero su cuerpo ardía. No por los gritos… sino porque sentía en su piel la misma energía que había sentido aquella vez… cuando lo habían traicionado.
Cuando el Taehyung no había dudado en darle muerte sin saber que estaba embarazado del hijo de ambos.
Taehyung dio un paso adelante, su voz serena, clara, sin temblor.
—Cometí errores. Muchísimos. No pido perdón, porque sé que no me lo he ganado. Pero les diré esto: el Imperio que goberné ya no existe. El verdadero enemigo está en las sombras. El sol mi padre, tenía un secuaz uno que por no cumplir la palabra decidió traicionado a la luna y el sol y por ende pudo poseer a Jungkook durante tantos años. Ese ser fueron quienes separaron a Jungkook de mí… y quién comenzó la enfermedad de los Omegas y que los Alfas sintieran desprecio.
Murmullos comenzaron a llenar el lugar. Taehyung alzó la voz.
—¿Quieren justicia? Entonces no la cobren conmigo. Dejenme hacer lo correcto por primera vez en mi vida. Quiero la oportunidad de acabar con ellos desde adentro.
Jungkook cerró los ojos, sintiendo que algo invisible lo atravesaba.
—¿Y por qué deberíamos creerte ahora? —dijo él, sin moverse.
Taehyung lo miró. Con toda la fuerza de quien ya no tenía nada que esconder.
—Porque esta vez… tengo algo que proteger. A ti. A nuestro hijo. Y si tengo que morir haciéndolo, lo haré sin arrepentimientos.
Un profundo silencio se apoderó del lugar.
Jungkook dio un paso al frente.
—Liberenlo.
—¿Qué? —gritó uno de los líderes—. ¡Jungkook, estás loco!
—Dije que lo liberen. Si Taehyung miente… será mi responsabilidad. Si cumple su palabra… entonces quizás este mundo aún tenga esperanza.
Los Omegas discutieron, pero al final… aceptaron.
Mientras liberaban a Taehyung, Jungkook no lo miró. Solo sostuvo a Chaewon, como si ese pequeño ser fuera el único ancla en medio del caos.
Taehyung, ya libre, se acercó despacio.
—Gracias.
Jungkook asintió, sin emoción.
—No me des las gracias. Demuestra que no me equivoqué. Por él.
Ambos miraron a Chaewon, que los contemplaba como si supiera que el destino del mundo dependía de ellos.
Y en ese instante, sin saber cómo, sin entender aún por qué, los tres parecían formar algo que había estado roto mucho antes de que comenzara esta guerra.
Una familia suspendida en los fragmentos de una historia aún inconclusa.
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𝐏𝐑𝐎𝐇𝐈𝐁𝐈𝐓𝐄𝐃 𝐋𝐎𝐕𝐄 - 𝗧𝗔𝗘𝗞𝗢𝗢𝗞
Fanfiction❝Tienes un olor exquisito, creí que tu maldita raza había sido exterminada pero te conservare como mi nuevo juguete.❞ La raza Omega ha sido exterminada, el Imperio de los Alfas ascendió al poder luego que un brote extraño hiciera que los Omega perdi...
