El amanecer llegó sin gloria.
Las cenizas de la última fogata seguían humeando frente a la cabaña de Jungkook cuando el primer cuerno de alerta sonó a lo lejos, arrastrando un eco que caló en los huesos de todos los que lo escucharon. No era solo una señal: era un presagio.
Namjoon ya estaba listo. Había pasado la noche escribiendo rutas de evacuación y posibles líneas de defensa. El campamento Omega jamás fue pensado como una fortaleza, pero era lo único que les quedaba.
—Están cerca. Demasiado —dijo, lanzando el mapa sobre la mesa—. Y no vienen con diplomacia.
Jungkook asintió, de pie junto a la cuna donde Chaewon dormía por fin en paz. Su mano permanecía apoyada en el borde, como si solo con tocarla pudiera proteger a su hijo del mundo que se venía abajo.
—¿Sabes algo más de Taehyung?
—No. Pero tengo la sensación de que… si sigue vivo, no está solo.
El nombre resonó en su mente una y otra vez. *Taehyung.* Un pasado manchado, un presente incierto, un futuro que aún pendía de una elección: redimirse o caer del todo. Jungkook sabía que había dejado algo más en aquella nota. Algo que aún no lograba comprender del todo. Algo que quizá no estaba destinado a entender, sino a seguir.
Kilómetros más allá, donde la niebla se aferraba a las montañas como un velo de duelo, Taehyung avanzaba por un sendero olvidado, herido, sucio, pero determinado. A sus espaldas, las marcas de una batalla breve pero brutal: dos centinelas inconscientes, uno muerto.
—Lo siento —murmuró, cuando el recuerdo de sus rostros regresó con fuerza—. Pero no podía quedarme.
A su lado, caminaba una figura encapuchada, de rostro oculto y andar sigiloso. No había revelado su nombre, solo sus intenciones.
—Si en verdad deseas acabar con la Sombra, necesitas más que valor —dijo, sin mirarlo—. Necesitas entender lo que es.
—Ya lo sé —respondió Taehyung, con voz ronca—. La vi en mis sueños. En mis pesadillas. La Sombra no es solo un ser. Es un eco. Una maldición. Un reflejo de lo peor de nosotros.
—Entonces sabes por qué aún no ha muerto.
El encapuchado se detuvo frente a una grieta enorme en la tierra. Un abismo oscuro, del que emergía un calor malsano, como si el mundo estuviera podrido desde dentro.
—Aquí nació. Aquí deberemos matarla.
Taehyung tragó saliva. Su puño se cerró con fuerza sobre la empuñadura del cuchillo ritual que llevaba al cinto. No era su primera batalla. Pero sentía que sí sería la última.
En el campamento Omega, Jungkook tomó a Chaewon en brazos por última vez antes de entregarlo a los cuidadores de evacuación.
—No dejaré que nada te toque —susurró, besando su frente—. Y si no regreso… busca el cuaderno que dejé bajo tu almohada. Ahí está todo lo que soy. Todo lo que espero que no seas.
Namjoon se acercó, armado y con mirada decidida.
—Ya no hay más tiempo.
Jungkook asintió. En su rostro no había duda, solo fuego.
—Vamos a terminar lo que empezó con una traición… y puede terminar con una elección.
Entonces, marcharon.
Hacia la línea donde la niebla se hacía más densa.
Hacia el lugar donde todo comenzó.
Hacia la guerra final.
Y tal vez, solo tal vez… hacia la redención de todos.
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𝐏𝐑𝐎𝐇𝐈𝐁𝐈𝐓𝐄𝐃 𝐋𝐎𝐕𝐄 - 𝗧𝗔𝗘𝗞𝗢𝗢𝗞
Fanfiction❝Tienes un olor exquisito, creí que tu maldita raza había sido exterminada pero te conservare como mi nuevo juguete.❞ La raza Omega ha sido exterminada, el Imperio de los Alfas ascendió al poder luego que un brote extraño hiciera que los Omega perdi...
