CAP. 51

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Las nubes cubrían el cielo como un manto gris suave, filtrando la luz del sol en tonos apagados que envolvían la academia en una calma serena. El aire era fresco, con una brisa ligera que se deslizaba entre los pasillos y hacía crujir levemente las hojas de los árboles del campus. A pesar del cielo lluvioso, el ambiente era acogedor; los estudiantes caminaban sin prisa, sus voces se mezclaban en murmullos tranquilos. Era uno de esos días en los que el mundo parecía suspenderse en una pausa amable, y la rutina adquiría un ritmo más lento, como si fuera una calma pasiva antes de la tormenta brava.

‎Dentro de la academia, la quietud tenía un peso distinto. Aunque el día transcurría sin sobresaltos, la memoria de la explosión aún flotaba en el aire, invisible pero palpable. Los pasillos, normalmente vibrantes, parecían contener la respiración; las voces eran más bajas, los pasos más medidos. Algunos salones permanecían cerrados, con cintas de seguridad en ciertas áreas de la academia, los vigilantes de pasillo no parecía querer descansar hasta encontrar al culpable. El olor a polvo y metal aún persistía en ciertos rincones, recordando que la normalidad era apenas una fachada. Aun así, los profesores seguían con sus clases, los estudiantes tomaban apuntes, y la rutina se imponía con una calma extraña, como si todos fingieran que nada había había pasado.

‎  ~Buenos días queridos alumnos de la academia Gotham- Se escuchaba la voz del director por los altavoces- Como ya debe de saber el incidente que paso hace unos días destruyó una oficina....un salón...no, una oficina...en fin, surgieron varios gatos que se tienen que medir... así que a partir del siguientes lunes se hará otro cambio de horarios, así que estén atentos, y traten de tener cuidado en los pasillos...- Dijo con calma y amabilidad.

‎ En cuanto termino la tradición del director la calma entre los estudiantes se agrieta un poco, las quejas eran algo de que esperar, no solo por los molestos que son esos cambios de horario, también era por el mal tiempo para hacerlo. Faltaban dos semanas para las temporadas de primavera, lo que quiere decir, las competencias más grandes de la Academia Gotham estaban muy pronto, un cambio de horario sería lo peor, una carga más de estrés para los estudiantes.

‎ En la biblioteca de la academia, estaba sumida en una quietud casi artificial, como si el edificio entero intentara convencerse de que todo estaba en orden. No había casi nadie, pero en el lugar Damian sentado frente a Camí, con el cuaderno abierto entre ambos y la tarea a medio resolver. El sonido lejano del lápiz golpeando sutilmente la hojas era lo único que rompía el silencio, aparte de los suspiros cada vez más frecuentes de parte de nuestro chico de ojos verdes.

‎  -¿Entonces… se multiplica antes de restar?- preguntó Camí, ladeando la cabeza con una expresión de duda.

‎Damian cerró los ojos por un segundo, conteniendo el impulso de responder con sarcasmo o quizás con un golpe a la cabeza. No era culpa de ella. Lo sabía. Camí no era mala, ni desinteresada, solo… torpe. Su entusiasmo por aprender chocaba constantemente con su lentitud para entender, y eso lo sacaba de quicio más de lo que quería admitir.

‎ -Sí, lo acabo de explicar....dos veces  -dijo Damian con un tono que intentaba sonar paciente, aunque la tensión en su mandíbula lo traicionaba.

‎Ella asintió con una sonrisa tímida, como si supiera que estaba poniendo a prueba su tolerancia. Volvió a escribir, equivocándose otra vez, Damian se inclinó, corrigiendo el error sin decir nada. Estaba cansado, repetir la mismas cosas una y otra vez era algo que lo sacaba de quicio, pero podía ver cómo ella intentaba., y eso, por ahora, era suficiente para que él no se levantara y se fuera.

‎Camí bajó la mirada al cuaderno, mordiendo el extremo del lápiz con nerviosismo. Sabía que se había equivocado otra vez, y aunque Damian no lo decía, podía sentir el peso de su incomodidad como una sombra entre ellos. El silencio se alargó, incómodo, hasta que ella se atrevió a hablar.

‎  -Lo siento… -murmuró, sin levantar la vista- Sé que soy lenta- Dice con algo de pena.

‎Damian se recostó en la silla, cruzando los brazos y con una mirada estoica, no respondió de inmediato. Observó la expresión de Camí, la forma en que sus hombros se encogían como si esperara una reprimenda, y  por un momento se sintió culpable, no por lo que había dicho, sino por lo que había pensado.

‎  -No es que seas lenta- Dijo al fin, con voz más suave- Es que no prestas atención, te distraes, y eso te hace repetir los mismos errores- Dijo serio pero sin sonar demasiado duro.

‎Camí asintió, sin discutir. No era la primera vez que se lo decían, pero por alguna razón, dolía más viniendo de él.

‎  -Estoy intentando… de verdad- Dice aún con la mirada baja y algo decaída.

‎  -Entonces vamos a intentarlo otra vez, pero esta vez, concéntrate. ¿Sí?- Dijo serio pero calmado.

‎Cami levanta la cabeza al oír eso, y aunque su sonrisa era pequeña, tenía algo firme en ella, como si, a pesar de todo, no pensara rendirse. Damian soltó un suspiro leve, para luego explicar la fórmula nuevamente y de manera sencilla.

‎Camí sostenía el lápiz, pero su atención estaba lejos del cuaderno. Su mirada seguía fija en la mano de Damian, con los nudillos marcados y la piel agrietada como si hubiera peleado con una pared.

‎  -¿Que te pasó en la mano?- Pregunto curiosa.

‎  -Entrenamiento- Respondió Damian seco.

‎  -¿Y eso te lo hiciste entrenando?- preguntó, por segunda vez.

‎  -Sí- respondió en un suspiro sin levantar la vista, intentando tener paciencia.

‎  -¿Como? ¿Golpearse un roca o una pared? ¿siempre entrenas así?- Pregunto más curiosa dejando el lápiz de lado.

‎  -Wilson- Dice serio, en un suave tono de advertencia.

‎  -¿Fue una pelea? ¿Te peleaste con alguien? ¿Por qué?- Sigue curiosa.

‎ Damian soltó un suspiro, cerrando los ojos por un segundo., las pruebas de espera y paciencia de su abuelo no eran nada comparándolas con Camí.

‎  -No fue una pelea. Fue entrenamiento. Ya te lo dije- Dice serio.

‎  -¿Y por qué entrenas así? ¿No te duele? ¿No te cansas? ¿No te da miedo romperte algo?- Dice curiosa pero a la vez también estaba preocupada.

‎Damian levantó la mirada fija a sus ojos con una expresión que decía "si supieras lo que soy capaz". Otro suspiro se escapa de sus labios mientras se masajea la cien.

‎  -¿Vamos a terminar la tarea o vas a seguir con el interrogatorio?- Dijo con más seriedad para dejar claro que sí paciencia se agotaba.

‎Camí se encogió de hombros, sin culpa alguna.

‎  -Es que me da curiosidad. Tú siempre estás como… tranquilo, pero luego tienes la mano hecha pedazos... Es raro- Dice calmada.

‎  -No es raro, es normal... Para mí- Dice más calmado.

‎  -¿Y por qué es normal para ti?- Vuelve a preguntar curiosa.

‎  -Wilson- Dice apretando los puños.

‎  -¡Ya, ya! Perdón, sigamos- Dice levantando las manos en señal de paz

‎Damian da un suspiro de alivio y asiente, luego abrió el cuaderno otra vez, señalando la fórmula.

‎  -Bien, entonces, ¿qué se hace primero?- Pregunta serio pero calmado.

‎Camí lo pensó, frunció el ceño, miro el lápiz, luego miró el cuaderno detalladamente para después mirar a Damian.

‎  -¿Sumar?- Dice con duda.

‎Damian lo miró como si acabara de escuchar una blasfemia.

‎  -¡Multiplicar, Wilson! ¡Multiplicar! ¡Lo hemos hecho cuatro veces!- Dice fuerte e irritado.

‎  -Ups… perdon- Dice apenada nuevamente.

‎Damian se dejó caer contra el respaldo de la silla, mirando al techo como si pidiera paciencia al universo.

‎  -¿Por qué acepté ayudarte?- Dice bajo y cansado.

‎  -Porque eres bueno... Aunque no lo admitas- Dice con una sonrisa amigable.

‎ Al escuchar eso Damian siente un ligero escalofrío, claro él era un héroe, salvaba al mundo y a los inocentes, pero ciertamente no se ve a él mismo como una persona tan buena, no es como Dick o Jon, ellos son puros y amables, en cambio él es más de dar una ligera ayuda sin querer involucrar sentimientos de por medio....¿Eso lo hacía mala persona?... En eso el recuerdo de las palabras de la Sra. Picos aún seguían haciendo estragos a su mente.

‎Damian sacudió su cabeza, no quería volver a perderse en ese aviamos sentimental, miró de reojo a Cami, dio un leve suspiro cansado, luego volvió su vista al cuaderno, debatiendo si continuar o no, al final da un suspiro y decide acabar con esto.

‎  -Vamos otra vez. Y esta vez, sin preguntas sobre mis manos, mi vida, o mis traumas. ¿Sí?- Dice serio.

‎ -¡Lo Prometo!- Dice con entusiasmo.

‎Damian se le quedó mirando unos segundos, sin creerle ni una sola palabra.

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⏰ Última actualización: Nov 27, 2025 ⏰

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