𝟐𝟑

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El silbido del viento resonaba por la carretera, acompañado del violento ruido de las ramas siendo agitadas por la nieve que chocaba.

En mitad de la carretera desierta, había un coche con las luces encendidas, completamente detenido, e inundado de la nieve que momentos antes había roto de golpe el parabrisas. Tuvieron que pasar unos minutos para que una mano saliera por la apertura, y con ella el cuerpo de Kairi, tosiendo y demandando por aire. Estaba temblando de frío por la falta de abrigo, además de sentirse adolorida por los cortes del vidrio en su piel y el impacto que había recibido momentos atrás. Si no había quedado inconsciente, era porque irónicamente la nieve había hecho de almohada. El resto fue cosa de Black Keys, quien ahora estaba arrastrando el cuerpo de Yuya fuera de los restos de su coche.

Sacó con la mano temblorosa un bote de tinta de su bolsillo, y cuando el varón estaba completamente fuera, empezó a crear prendas de abrigo para él, además de alguna tela para intentar que la sangre dejara de caer de sus heridas. El motero se había llevado la peor parte del accidente, y ahora estaban completamente solos en mitad de la nada. Le habría gustado crear un teléfono móvil y llamar a alguien, pero su estructura era demasiado compleja como para ir creando pieza por pieza con Black Keys. Esa era la gran desventaja de su stand, que tenía que conocer la estructura del objeto que iba a dibujar. Por si fuera poco, los chaquetones empezaron a volverse tinta de nuevo apenas unos segundos después de estar abrigando al varón. Suspiró con frustración. La nieve era agua después de todo. En el momento en el que un objeto de su stand se mojara volvería a ser tinta.

Miró a su alrededor, intentando localizar aquello que le había hecho accidentar el vehículo a Yuya. Un escalofrío de miedo recorrió su cuerpo al darse cuenta de que la carretera, a pesar de la nieve, era completamente plana. No había ninguna colina o montaña cercana por la cual podía haber caído la avalancha, y los únicos árboles que había estaban demasiado lejos como para considerar que una oportuna corriente de aire había impulsado la nieve acumulada en sus ramas hacia el coche.

Entonces, estando en un terreno completamente llano, ¿cómo les había podido caer una avalancha de nieve?

Tomó al varón por debajo de las axilas, y empezó a arrastrarlo lejos del coche con ayuda de su stand. Con suerte, podría encontrar algún refugio donde mantenerse caliente. Le daba igual donde fuera. Solo necesitaba donde esconderse. Si sus sospechas sobre que se trataba de un usuario de stand atacándoles eran ciertas, debía de hacer algo cuanto antes. Black Keys carecía de poder destructivo más allá de crear armas de filo. En ese escenario, donde la rodeaba el agua congelada, si la atacaran de frente, no podría hacer más que herirse una y otra vez tratando de defenderse. Por si fuera poco, tenía que defender también a Yuya, quien no parecía tener intenciones de despertar por el momento. Sus heridas no lucían graves, pero Kairi no era un médico que pudiese determinar aquello con exactitud.

Entonces lo notó. Un leve olor a quemado llegó a sus fosas nasales. Se volteó, completamente alerta, buscando quien podría estar quemando cosas en esa situación. Miró a su stand, esperando que como la primera vez la guiara, pero este se limitó a conectar mirada con ella. La consciencia que había tenido una vez parecía haber desaparecido completamente para ese punto. Aunque ya no tuviese nada más que revelarle, le hubiese gustado que por lo menos le hablara para no sentirse completamente sola y desprotegida.

𝓒𝓸𝓵𝓵𝓪𝓫𝓸𝓻𝓪𝓽𝓲𝓸𝓷 | ᴋɪꜱʜɪʙᴇ ʀᴏʜᴀɴ |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora