Una simple colaboración en contra de la voluntad de ambos para evitar echar sus nombres a perder.
¿Qué es lo peor que puede pasar?
- Jojo's Bizarre Adventures no es de mi propiedad. Hago esta historia sin fines de lucro y como mera diversión
- La i...
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Apestaba a azufre. El simple hecho de que ese olor alcanzara nuevamente sus fosas nasales le empezaba a provocar temblores y pensamientos fatalistas. Los recuerdos de estar al borde de la muerte la abordaron de golpe, y ni siquiera podía atenuarlos distrayéndose con cualquier cosa. Su sentido de la vista todavía era deplorable por la carencia de unos lentes que le ayudaran a ver. Solo se podía centrar en eso y en como Rohan tiraba de ella para llegar a la casa que compartían para buscar unas gafas de repuesto. El stand solo parecía tener efecto en los que no eran usuarios de stand, así que por el momento parecía que estaban salvados.
Se habían dividido para intentar abarcar más tareas a la vez. Jotaro y Okuyasu habían ido a ayudar a Josuke y Joseph, Koichi se había quedado en la montaña esperando a un helicóptero de la fundación Speedwagon que recogiera a la usuaria de stand que habían atrapado, y Rohan y ella habían ido a buscar unas gafas de repuesto para que la mangaka dejara de ser un peso muerto.
Aquel ataque les había pillado por sorpresa a todos, incluso a Asa. La castaña también parecía estar convencida de que su madre llegaría tres días después, y con Heaven's Door no habían sido capaces de leer que tuviera esa necesidad de llegar a lo grande, así que aquel espectáculo tampoco parecía ser cosa suya.
— Que no haya nadie por la calle es extremadamente sospechoso — comentó Rohan una vez que llegaron a la casa.
Tocó con Heaven's Door la puerta, que se descamó al tacto. En el pequeño cuadrado que abrió, el varón leyó con velocidad, asegurándose de que por lo menos nadie hubiese usado la puerta luego de que ellos se fueran.
— Su stand tiene mayor alcance de lo que pensábamos inicialmente, seguramente habrá llevado a todas las personas a algún punto en específico para algún plan — se contestó a si mismo, al notar la falta de respuesta de su compañera.
Tras confirmar que nadie había entrado, al menos por ahí, Rohan abrió la puerta, empezando a adentrarse en su hogar. Cogidos de la mano, el mangaka guió a su compañera por la casa hasta su cuarto. Al entrar, se quedaron un par de segundos quietos, aun con las manos unidas.
— Tengo miedo.
Ante la declaración de Kairi, Rohan la miró. Ella apretaba con fuerza su mano que empezaba a sudar, al igual que su rostro. Sus pupilas parecían no ser capaces de centrarse en un punto fijo, y con su otra mano se agarraba su propia ropa, incluso su respiración empezó a alterarse. Parecía estar teniendo un ataque de ansiedad.
El mangaka agradeció entonces su pasión por tener que conocer, y experimentar todo, y aunque nunca había sido capaz de auto-provocarse un ataque de pánico, sí que había leído y estaba preparado para estas situaciones.
La abrazó con suavidad, sintiéndose algo ridículo porque no sabía exactamente como funcionaba eso de que estar a su lado y hacerle saber que estaba ahí la ayudaría, pero no se apartó. De hecho, probablemente lo estaba interpretando mal y simplemente bastaba con decirlo en voz alta, pero ella no rechazó el abrazo.