𝟐𝟖

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 La puerta del elegante coche fue abierta por Jotaro, y luego de esto extendió su mano para ayudar a su abuelo a salir del interior del vehículo

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La puerta del elegante coche fue abierta por Jotaro, y luego de esto extendió su mano para ayudar a su abuelo a salir del interior del vehículo.

Joseph Joestar ya era bastante mayor, y para sus 86 años parecía estar considerablemente bien luego de haber estado horas en un avión y luego en un barco.

— Muchas gracias Jotaro — habló el anciano cuando salió del vehículo.

— ¡Viejo! — llamó Josuke con emoción, acercándose a su padre para también ayudarle a caminar.

— ¿Josuke? ¿Eres tú? — le miró durante unos instantes, sin de verdad saber si era su hijo o no, pero al por fin reconocerlo, dibujó una gran sonrisa en su rostro — ¡Cuánto has crecido! ¡Ya estás hecho todo un hombre!

El policía reprimió el comentario sobre como siempre que se veían decía lo mismo, pero debía ser considerado con su padre. El pobre vivía desorientado. Su sobrino le comentó como un montón de veces necesitaba ayuda de otra persona para hacer cosas básicas como lo era saber donde estaban algunos objetos, organizar sus medicinas, e incluso le empezaba a costar andar a pesar de tener el bastón. Añadido a esa época de cambio, donde las nuevas tecnologías no paraban de surgir, y cada cosa que hacía diariamente se transformaba de un momento para otro, era frecuente ver al que una vez fue un joven decidido y determinado, ser un abuelo lleno de dudas y preguntas.

— ¿Cómo estás? ¿Has conseguido el ascenso que buscabas? — preguntó dulcemente Joestar, sacándole una sonrisa a su hijo.

Y a pesar de todo, el anciano intentaba ser lo más atento posible con su familia, y aunque le costara reconocer a su hijo, Josuke debía admitir que le sorprendía que fuera capaz de recordar las cosas que hablaban de vez en cuando por teléfono, sobre todo porque solo lo mencionó de pasada. Ni siquiera especifico a que ascendía o si era importante para él.

— No, que va. Era muy pronto para eso — respondió entusiasta, agachándose para darle un abrazo cariñoso —. Pero la próxima vez estoy seguro de que lo conseguiré.

— Así se habla muchacho — Joseph correspondió el abrazo con dificultad, y tras separarse le dio un apretón en el hombro.

Un carraspeó interrumpió su conversación, seguido de un lamento de dolor. Rohan había sido el que había producido ambos sonidos, y Kairi la encargada de darle un pisotón que provocó el segundo.

— Oh, perdonad. Ya estoy mayor y me cuesta enfocarme — se disculpó el anciano, acercándose al dúo de mangakas —. Tú debes de ser Kairi, ¿no?

— Así es señor Joestar. Un gusto conocerle — dijo ella, haciendo una leve reverencia. Su cabello ahora era en su totalidad de un color violeta, efecto secundario de liberar el potencial de su stand.

— ¿Qué has dicho? — el estadounidense se llevo una mano al oído.

— He dicho que es un placer conocerle, señor Joestar.

𝓒𝓸𝓵𝓵𝓪𝓫𝓸𝓻𝓪𝓽𝓲𝓸𝓷 | ᴋɪꜱʜɪʙᴇ ʀᴏʜᴀɴ |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora