Una simple colaboración en contra de la voluntad de ambos para evitar echar sus nombres a perder.
¿Qué es lo peor que puede pasar?
- Jojo's Bizarre Adventures no es de mi propiedad. Hago esta historia sin fines de lucro y como mera diversión
- La i...
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Kairi miró fijamente su reflejo frente al espejo, analizándose a sí misma.
Llevaba una camisa de cuadros de manga corta de colores rojizos y verdosos, acompañado de un pantalón vaquero azul, aunque eso era lo que menos le importaba en ese momento.
Pasó su mano por encima de la ropa, presionándola contra su cuerpo, sintiendo su figura bajo las telas. No lo hacía para buscar placer o algo similar, sino que había algo que verdaderamente le preocupaba respecto a su cuerpo. Se inclinó hacia el espejo para mirarse mejor la cara, y ahora dirigió sus manos hacia sus mejillas, estirándolas, notando como al pellizcar no cogía tanta carne como solía hacer antes.
Suspiró, y se echó el mechón derecho hacia atrás, buscando ver algún otro signo de desmejora físico, solamente encontrando su piel algo amarillenta. Ya tenía localizado otros síntomas más allá de esos que ahora estaba observado, y le estaban empezando a preocupar bastante.
Salió del cuarto de baño, y bajó las escaleras para ver a Rohan viendo un partido de béisbol en la televisión que había en el salón. Se acercó por la espalda, y luego de apoyarse en el respaldo del sofá al lado de él y mirar unos segundos el partido, hizo la pregunta.
— ¿Hay algún peso en casa?
— ¿Un peso? ¿Para pesarse? Sí, hay uno en mi cuarto de baño. Cuando empiece la publicidad te lo dejo. ¿Qué pasa? ¿Has ganado peso o algo? — su tono de voz adquirió un tono algo burlón, pero luego de mirar de reojo a su compañera, gracias a la luz del medio día entrando por los ventanales de la casa, pudo notar el porque de la petición — Oye, ¿estás bien?
Se levantó, dejando el refresco que había estado sosteniendo sobre la mesa. Rodeó el sofá, y se fijó mejor en su aspecto. Sus cejas se fruncieron, disgustado consigo mismo por no haberse percatado de eso.
— Sí. Es solo que me he despertado esta mañana y me he notado regular. Quiero pesarme, y si he perdido peso, creo que voy a ir a urgencias a que me revisen por si acaso. Perdona que te deje solo trabajando — la voz de Kairi estaba llena de cansancio, sin aquel típico aire de seguridad y ligera superioridad que solía tener al hablar.
— No digas tonterías. ¿Qué hago yo si mi compañera se muere a mitad de proyecto? El manga está en un punto tan interesante de la trama que hasta yo que se lo que va a pasar me decepcionaría si parara ahí — le tomó la cara con sus manos para poder examinarla más de cerca, intentando encontrar él también algo diferente —. La piel amarilla será seguramente por ictericia. Te pesas y vas al médico. Me da igual lo que salga. ¿Entendido?
— Sí, mamá — la fémina rodó los ojos, antes de alejarse un par de pasos para evitar el contacto —. Por si acaso, no bebas agua del grifo o comas algo que yo haya dejado abierto. No me gustaría que tu también te pusieras malo.
— Que bonito. ¿Ya llegamos a ese punto donde te preocupas por mi?
— Retiro lo dicho, mejor come todo lo que haya en la nevera. Si caemos, caemos los dos.