Una simple colaboración en contra de la voluntad de ambos para evitar echar sus nombres a perder.
¿Qué es lo peor que puede pasar?
- Jojo's Bizarre Adventures no es de mi propiedad. Hago esta historia sin fines de lucro y como mera diversión
- La i...
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El corazón de Kairi aumentaba cada vez más su frecuencia cardíaca según se iban acercando a la montaña que Hermit Purple había situado como el escondite de esa chica. Tenía la fuerte sensación de que esa usuaria era alguien quien verdaderamente le podría dar pistas sobre la identidad de la pareja que le clavó la flecha y le metió en todo ese embrollo. Puede que fuera por eso que notaba las manos sudorosas, la boca seca, y escuchaba cada vez más fuerte los latidos de su corazón en sus oídos sobre el ruido del motor del coche donde iban montados. Tengo que encontrarlos antes de que ella llegue. Esa frase también resonaba en su cabeza. Seguramente se refería a la señora que le atacó. ¿Estaría planeando volver al pueblo? ¿Qué haría si se trataba de eso? ¿Cómo la enfrentaría si ella era la primera en encontrársela?
Todas las dudas se apagaron de golpe cuando sintió una mano sobre la suya. Bajó la mirada, y siguió con rapidez la longitud del brazo hasta ver unos ojos verdes mirándole con atención. Su corazón también se encargó de tomarse un segundo de libertad cuando, de tener el ritmo cardíaco demasiado alto para estar en reposo, se saltó un latido de la nada.
— Todo va a estar bien — se limitó a decir Rohan, casi en un susurro para que nadie más pudiera escucharlos.
— Es una afirmación un poco temprana, ¿no crees? — respondió ella, sarcástica, pero aun así dibujó una pequeña sonrisa burlona en su rostro.
Volteó su mano casi de manera involuntaria, y su compañero se encargó de entrelazar sus dedos casi al instante. A pesar de todo, volvió el pensamiento de que por lo menos había conocido a Rohan y a la gente de Morioh. Si no hubiese sido por la flecha, seguramente se habría apresurado en acabar el manga lo más rápido posible, sin darse tiempo libre más que para comer y dormir, y cuando estuvieran todos los capítulos dibujados se habría ido de nuevo a su piso en Tokio, esperando que se fueran publicando semanalmente mientras ella trabajaba en otro proyecto. No se habría tomado la molestia de conocer a los que ahora conocía y consideraba de alguna forma... amigos. Mucho menos de "desperdiciar" su tiempo libre con Rohan. De descubrir sus gustos, sus incontables rarezas, y sus disgustos. De ir a un partido de beisbol con él a pesar de estar enfadada a más no poder. De tomarse el engorro de preocuparse por él cuando actuaba extraño. Definitivamente, ese pueblo le había acabado dando más de lo que le había quitado. Además, debía de admitir que tener un poder sobrenatural que los demás no podían ver no estaba nada mal.
Tuvieron que separar sus manos y desviar sus miradas cuando Okuyasu, que era el que ocupaba el asiento derecho de la parte de atrás del coche, se inclinó hacia su lado para saber de que estaban hablando, insistiendo más de la cuenta.
— Ya hemos llegado — anunció Jotaro, interrumpiendo la insistencia de Nijimura.
Y de nuevo, el corazón de Kairi decidió tomar otra decisión por su cuenta, deteniendo durante unos segundos los latidos. Al día siguiente (si es que llegaba) debería de ir al cardiólogo porque aquello ya no era normal.