El eterno casi

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Que difícil es llenar una hoja en blanco si tienes muchas ideas. Pues al igual sucede con la vida, puedes tener muchos planes a futuro, muchas ganas de hacer cosas pero si no das el primer paso es imposible que todo eso llegue en algún momento hacerse realidad. La hoja en blanco no es quien nos impide empezar somos nosotros mismos que no queremos fallar.

Justo esto es lo más difícil de la vida, cuantas más opciones tenemos, más nos cuesta tomar una decisión, o incluso es la razón por la cual llegamos a no tomar ninguna. Los psicólogos llaman a esto "parálisis por análisis" que determina que tener demasiadas opciones no nos hace más libres, sino que nos genera un estado de ansiedad constante y en vez de recorrer un camino concreto nos quedamos parados comparando opciones sin llegar a ninguna conclusión.

También hay que tener en cuenta el miedo, que muchas veces puede con nosotros: esa incertidumbre de si realmente las cosas saldrán bien o no, pero hay que preguntarse: ¿y si esa decisión que tomó es la que me lleva a conseguir todo lo que quiero en la vida? La realidad es que el miedo al fracaso es una de las principales causas del propio fracaso, porque quien no intenta, ya ha perdido de antemano sin darse cuenta.

Relacionado con el miedo al fallo, viene de la mano el perfeccionismo. Muchas personas no dan el primer paso porque quieren que ese camino sea perfecto. Esperan el momento ideal, las condiciones perfectas, el plan infalible, pero ese momento idílico nunca llega.

Hay muchas veces que el error al que tanto tememos es el punto de partida para algo que cambie el mundo y hay anécdotas que lo confirman. Ha sucedido en muchos ámbitos: la ciencia, la gastronomía, el arte... La penicilina es el ejemplo más conocido, además de los Post-it que nacieron de un pegamento que no funcionaba bien. A ellos se suman el microondas, descubierto por accidente al derretirse una chocolatina cerca de un radar, o el velcro, que nació a causa de los cardos.

Otro factor que se suele pasar por alto es que a lo largo del recorrido, si decidimos empezarlo, es que no solamente avanzamos a donde queremos sino que vamos cambiando también con cada paso. Cada acción moldea nuestra identidad de alguna forma. Poniendo mi ejemplo, una persona no nace sabiendo a escribir, ni escribe un libro de un día para otro, además que no soy la misma persona que empezó a escribirlo, pues lo mismo pasa con cualquier cosa. Una persona que empieza a correr no corre de primeras una maratón pero si tiene constancia podrá hacerlo y convertirse en un corredor de maratones.

Es cierto que en todo hay dificultades y creo que la sociedad en la que vivimos es una de ellas, ya que vemos los resultados de los demás constantemente, como en las redes, cosa que muchas veces solo es aparente. Esto lo que nos genera es que pensemos que tenemos el camino más difícil, que ellos tienen lo que queremos, que tienen más talento, más recursos e incluso más suerte.

Existe la creencia de que empezar implica un gran gesto, una decisión radical, un cambio de vida monumental. Pero el primer paso puede ser ridículamente pequeño. Escribir una sola frase. Hacer una sola llamada. Buscar información durante diez minutos...No esperamos tener ganas para empezar; empezamos y entonces aparecen las ganas.

A la conclusión a la que quiero llegar con esto es que no todo en la vida es el resultado, hay muchas veces que el camino cambia de dirección y encuentras algo mejor. Así que intentalo, por lo menos tendrás más que si no lo intentas nunca. 

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⏰ Última actualización: Jun 14 ⏰

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