Rencor hacia los hombres

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Acabo de soltar el teléfono después de ver algo que me ha dejado bastante impactada. Me he cruzado con un video el cual consistía en uno de esos "experimentos sociales" grabados en la calle, con una dinámica sencilla, una persona preguntaba a un grupo de mujeres que pensaban de los hombres y luego a un grupo de hombres acerca de qué pensaban de las mujeres.

Hay una diferencia muy clara y el contraste es muy notorio. Por un lado ellas solamente enumeraban quejas, decepciones, adjetivos negativos casi sin esfuerzo como que eran infieles, egoístas, mentirosos, raros... En cambio cuando llegó el turno de ellos, los adjetivos cambiaban por completo. Hablaban desde la admiración mencionando lo que habían aprendido de sus parejas, de la paz que les ofrecían, como con una sonrisa podían alegrarles el día. Las describían como personas maravillosas.

Después de haber visto el video, me pregunté porque había una dualidad tan radical y decidí ojear la sección de comentarios, había muchos apoyando a los hombres pero hubo uno en concreto que me hizo darme cuenta que en parte es una de las razones principales por las cuales las mujeres hablan así de los hombres y fue: " Todas esas mujeres hablan desde la herida y en cambio los hombres hablan desde el amor y aunque nos cueste aceptarlo ellos son más sinceros".

Es preocupante lo fácil que puede ser caer en ese discurso de "todos los hombres son iguales" cuando el punto de referencia es una mala experiencia amorosa, una decepción reciente, o la cicatriz de una figura paterna ausente. Y fue ahí cuando me dí cuenta de que el problema de esas respuestas podría ser la misma pregunta. Y si en vez de hablar acerca de los hombres en general habláramos de nuestros abuelos, por ejemplo. Estoy segura de que el tono cambiaría por completo en la mayoría de casos, y ahí es donde se puede entender que la generalización es simplemente una trampa, porque muchas de esas mujeres que han respondido a esa pregunta con amargura probablemente habrían sonreído al recordar a ese hombre que las cuidaba, que las enseñó a ser valientes, que les representaba su lugar seguro, que las quería y se lo demostraba.

Es cierto que muchas veces esa herida hace tanto daño que te persigue por años, pero ese dolor no debería de ser una excusa ni debería darnos el permiso para poder anular la existencia de aquellos hombres que sí saben amar, que si construyen, que sí nos tienen en cuenta...

Lo que yo creo es que no todos los hombres son esa sombra que ven muchas mujeres, hay que entender que somos individuos, que cada uno tenemos una historia diferente y que hay que aprender a mirar sin rencor, ya que esos pensamientos determinan si vivimos en guerra o en paz con ellos.

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