Capitulo 62 ova. part 8

296 44 23
                                        

El mundo se redujo a un instante de tensión insoportable. El puño de All Might, cargado con la fuerza de una generación entera, acababa de hacer añicos las defensas finales de Wolfram. La victoria parecía al alcance de la mano. Pero fue entonces cuando el villano, acorralado y con los ojos inyectados en sangre, reveló su último y más sucio truco.

Justo cuando All Might se preparaba para el golpe final, finos cables de metal, tan delgados como hilos de araña pero increíblemente resistentes, surgieron de los escombros y se enredaron alrededor de sus brazos y torso, inmovilizándolo por una fracción de segundo e hiriendo cruelmente a los estudiantes que habían llegado a ayudar en la batalla.

-¡No basta con robarte tu amigo, All Might! -rugió Wolfram, y su brazo libre, el que no sostenía el Amplificador, se hinchó de repente. Los músculos se contorsionaron y crecieron de forma grotesca, desgarrándose la manga de su traje. La piel se volvió de un rojo violáceo, pulsando con una energía antinatural-. ¡Tengo que robarte también tu orgullo!

Y así aprovechando ese momento de vulnerabilidad mental, Wolfram liberó su garganta, solo para reunir toda la chatarra de la azotea, todo el metal retorcido y todo el poder del Amplificador, y lo condensó en una masa gigantesca sobre la cabeza de All Might.

-¡Y AHORA, MUERE BASTARDO! -Grito Wolfram con una sonrisa monstruosa.

La montaña de acero se desplomó, enterrando al Héroe Número Uno bajo un peso cataclísmico. Un silencio sepulcro seguido del estruendo más ensordecedor de la noche llenó el aire. Los estudiantes gritaron, paralizados por el horror y por sus heridas

Todos excepto uno.

Desde el cráter donde yacía, los instintos de Izuku Midoriya, afilados por meses de entrenamiento y una conexión profunda con One For All, estallaron. No pensó. Actuó.

Un destello verde, el último aliento de poder en su cuerpo destrozado, iluminó sus miembros. Con un grito que era pura desesperación, se impulsó hacia la prisión de metal que contenía a David.

-¡TEXAS... SMASH...! -imitó Izuku, con una voz quebrada, y su puño, cubierto de cicatrices y sangre, golpeó el punto más débil de la carcasa.

El metal cedió. David Shield se liberó, tambaleándose.

Pero Izuku no se detuvo. Su mirada estaba fija en la pila de escombros que había sepultado a su mentor, a su símbolo. Con una velocidad que no debería ser posible en su estado, corrió, arrastrándose más que corriendo, y se lanzó sobre el montón de chatarra justo cuando una mano dorada y ensangrentada lograba abrirse paso entre los hierros. Izuku agarró esa mano y tiró con todas sus fuerzas, con un grito desgarrador.

No fue la fuerza física lo que hizo la diferencia. Fue la voluntad. En ese instante, la fe de un estudiante en su maestro, y la determinación de un sucesor por proteger a su predecesor, crearon una sinergia imposible.

Con un último y tremendo esfuerzo, ayudado por el tirón de Izuku, All Might emergió de la tumba de metal, jadeante, herido, pero vivo. Su mirada se encontró con la de Izuku, y en los ojos verdes y determinados del joven, vio el reflejo de la esperanza que Wolfram había intentado aplastar. La batalla no había terminado, apenas estaba empezando.

El aire salió de los pulmones de All Might en un silbido áspero, su cuerpo protestando por cada movimiento. Al ver a Izuku, tambaleándose y con el brazo claramente fracturado, una reprimenda instintiva surgió de sus labios, nacida de la preocupación.

-¡Joven Midoriya! -su voz era grave, cargada de un dolor que no era solo físico-. ¡Tu cuerpo...! No puedes seguir usando tu Don de esa manera tan imprudente.

Izuku, jadeante, con el rostro marcado por el polvo y el esfuerzo, alzó la mirada. El dolor era inmenso, pero la convicción en sus ojos lo era aún más.

UN NUEVO DESTINOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora