Capitulo 61 ova. part 7

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El dolor era una niebla espesa que nublaba su mente. Cada respiración le quemaba las costillas, y el sabor metálico de la sangre llenaba su boca. Desde el cráter en la azotea, Izuku vio cómo el helicóptero se alejaba, llevándose consigo al padre de su amiga, a todo por lo que había luchado. Una voz en su interior, cargada de agonía, le gritaba que se rindiera, que ya había dado todo.

Pero otra voz, más profunda, más obstinada, se negaba a callar. Era la voz que lo había impulsado a salvar a Bakugo siendo un quirkless, la que lo llevó a enfrentarse a Shigaraki, Al héroe corrupto... La voz de su niño interior que siempre soño ser un héroe.

—¡No...! —Gruño Izuku, forzando sus miembros destrozados a moverse.

Con un grito que era pura voluntad, Izuku se impulsó desde el cráter. No usó la lógica, ni calculó la distancia. Usó cada última chispa de One For All, concentrándola en sus piernas en una explosión autodestructiva de poder.

Sus tendones protestaron, los músculos brillaron con un verdor cegador, y saltó. No era un salto, era un proyectil humano que se elevó contra la gravedad y la razón, alcanzando milagrosamente el tren de aterrizaje del helicóptero.

Se aferró con una mano, su cuerpo colgando precariamente sobre el vacío. La fuerza del viento casi lo arrancó, pero su agarre fue férreo. A través de la ventana, vio el rostro conmocionado de David Shield.

—¡Shield San! —gritó Izuko por encima del rugido de las aspas y el viento—. ¡MELISSA LO ESTÁ ESPERANDO! ¡NO PUEDE PERDERLO! ¡POR FAVOR NO SE RINDA!

La mención de su hija hizo que los ojos de David se llenaran de lágrimas y de una nueva determinación. Wolfram, furioso por la terquedad del muchacho, rugió y sacó una pistola.

—YA ES SUFICIENTE DE TU INTERFERENCIA MOCOSO DE MIERDA. - Maldijo Wolfram con furia y apuntó directamente a la cabeza de Izuku. El dedo se tensó en el gatillo.

Pero David, en un último acto de valentía, se abalanzó contra el brazo de Wolfram con todo su peso. El arma se movió unos centímetros, suficientes. La bala silbó, rozando la mejilla de Izuku y astillando el metal a su lado.

El susto y la sacudida, sin embargo, hicieron que su ya débil agarre fallara. Sus dedos se resbalaron del metal frío.

—¡NO! —gritó Izuko su voz perdida en el viento.

Una vez más, Izuku Midoriya cayó. Esta vez, sin fuerza para contrarrestar la caída, se estrelló contra la superficie dura del helipuerto con un impacto que reverberó en sus huesos. Yació allí, vencido, mirando cómo el helicóptero se convertía en un punto cada vez más pequeño en el cielo estrellado. La amargura y la auto-recriminación lo inundaron.

—Fracasé... —susurró Izuku con odio en su voz, una lágrima caliente surcó su sucia mejilla—. Los dejé escapar...

En ese abismo de desesperación, cuando la oscuridad casi lo consumía, una voz poderosa y familiar, un faro en su tormenta personal, resonó no solo en sus oídos, sino en todo el cielo sobre la Isla I.

¡JOVEN MIDORIYA!

Izuku abrió los ojos con dificultad, reconociendo la voz de su mentor.. su ídolo... Una enorme sombra pasó por encima de él, bloqueando las estrellas. All Might, en su forma musculosa, cruzó el cielo como un meteoro dorado, su capa ondeando con majestuosidad. Su salto lo había llevado por encima del helicóptero en fuga.

—¡En situaciones como esta, donde todo parece perdido... es cuando un héroe debe sonreír y demostrarle al mundo que la esperanza nunca muere! —Proclamó, y su icónica sonrisa, amplia y llena de una fe inquebrantable, iluminó la noche.

UN NUEVO DESTINOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora