Un suave golpe en la puerta interrumpió la tranquila conversación de la habitación de hospital. Antes de que Zuko o Tensei pudieran responder, la puerta se abrió y un grupo de rostros familiarmente magullados asomó con timidez. Izuku, Shoto, Katsuki, Tenya, Eijiro y, escondido detrás de ellos con una sonrisa ladeada, Hitoshi Shinsou.
—¿Entramos? —preguntó Izuku, con voz aún un poco ronca.
Tensei sonrió y les hizo una seña para que pasaran. Zuko los observó con su mirada penetrante, su expresión era inescrutable mientras se acomodaba en la cama. El silencio se extendió por un momento, incómodo.
—Bueno —comenzó Zuko, su voz grave cortando el aire—. Parece que sobrevivieron.
Los chicos asintieron, mirándolo con una mezcla de respeto y nerviosismo.
—Quiero que sepan —continuó, cruzando los brazos— que estoy... orgulloso. Lo que hicieron, la forma en que se apoyaron mutuamente y se enfrentaron a un villano de ese nivel... fue algo que va más allá de lo que cualquiera podría esperar de estudiantes de primer año.
Una ola de alivio y orgullo recorrió al grupo. Sonrisas tímidas comenzaron a asomar.
—Pero —la voz de Zuko se tornó gélida, y todas las sonrisas se congelaron—. Eso no excusa la imprudencia temeraria, actuar sin un plan sólido y arriesgar sus vidas de manera innecesaria. Por eso, a nuestra vuelta a la U.A., cada uno de ustedes recibirá un castigo ejemplar. Ejercicios de resistencia supervisados por Aizawa y por mí. ¿Está claro?
Un coro de "Sí, señor" y cabezas gachas fue la respuesta. La derrota parecía haberse apoderado de ellos de nuevo.
Fue entonces cuando Shinsou, desde atrás, habló con su tono seco y sarcástico.
—Bueno, en nuestra defensa —dijo Shinsuo encogiéndose de hombros— lo aprendimos del mejor.
El silencio que siguió fue absoluto. Los ojos de Zuko se abrieron de par en par por una fracción de segundo, antes de entrecerrarse en una mirada peligrosa.
Katsuki soltó un bufido que sonó sospechosamente como una risa ahogada. Eijiro se cubrió la boca, pero sus hombros temblaban. Hasta Tenya luchó por contener una sonrisa.
Y entonces, para sorpresa de todos, una risa ronca y áspera escapó de los labios de Zuko. No era una risa larga o fuerte, sino un breve y genuino sonido de diversión.
—Bien dicho, Shinsou —concedió Zuko con una mirada de orgullo... sacudiendo la cabeza—. Bien dicho. Eso no significa que se salgan del castigo.
La tensión se había roto. La habitación se llenó de risas aliviadas y un ambiente cálido. Habían enfrentado a un villano, habían salvado el día, y ahora.
Poco después, con la Isla I asegurada y los villanos en custodia, el resto de la Clase 1-A se reunió para participar, por fin, en la I-Expo como estaba planeado.
Aunque la feria tecnológica estuvo marcada por el recuerdo de la batalla, también fue un testimonio de la resiliencia y la esperanza.
Fue un recordatorio de que, incluso en la oscuridad, la innovación y el espíritu heroico podían brillar.
Al final del viaje, con la puesta de sol tiñendo el cielo de naranja y púrpura sobre el perfil de la ciudad, Izuku y All Might se encontraron en un mirador, listos para abordar el jet privado de regreso.
—Fue un viaje... Interesante, joven Midoriya —dijo All Might, con su forma delgada, mirando el horizonte.
—Sí —asintió Izuku, sosteniendo su brazo vendado—. Pero aprendimos mucho. Sobre la tecnología, sobre el trabajo en equipo... y sobre nosotros mismos.
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UN NUEVO DESTINO
General FictionDespués de ser rechazado por segunda vez por el Equipo Avatar, incluso después de ayudarlos con Combustion Man, Zuko decide dejarlos solos y buscar un lugar donde vivir. pero después de una pelea contra soldados de la Nación del Fuego y caer en el l...
