Capitulo 60 ova. part 6

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El aire en la sala de conferencias se volvió abrasador. Zuko no esperó a que Wolfram reaccionara. Con un movimiento fluido, como una serpiente que ataca, su brazo se lanzó hacia adelante y una ráfaga de fuego naranja y feroz rugió hacia el villano de metal.

Wolfram cruzó los brazos frente a su rostro, y el metal en sus brazos se enrojeció al instante bajo el intenso calor, pero no cedió. Una sonrisa burlona se dibujó en sus labios.

—¿Fuego? Un poder tan primitivo y destructivo. No darás tanta lucha.—se burló Wolfram, y con un gesto de sus manos, varias vigas de acero se retorcieron y desgarraron del techo, lanzándose como lanzas gigantescas hacia Zuko.

Zuko no se inmutó. Sus años de entrenamiento, de perseguir al avatar, de perfeccionar cada movimiento, brillaron en ese instante. No era el príncipe iracundo e impulsivo de antaño; era un maestro del fuego y maestro más temido de la UA. Esquivó la primera viga con un giro, golpeó la segunda con un puño envuelto en llamas que la desvió, y de una patada baja generó un muro de llamas que vaporizó una fina lámina de metal que Wolfram había enviado sigilosamente a ras de suelo.

El calor era tan intenso que los estudiantes, refugiados atrás, sentían el sudor correr por sus rostros.

—¡No te creas tan poderoso! —gridó Zuko, cargando de nuevo—. ¡Jamás permitiré que salgas de aquí o lastimes a mis niños.

Aprovechando que Wolfram concentraba su ataque en una enorme esfera de metralla, Zuko realizó un movimiento circular con sus brazos, creando un vórtice de fuego a su alrededor. El vórtice absorbió y fundió la metralla, y con un empuje final, Zuko redirigió el metal líquido incandescente de vuelta hacia su creador.

Wolfram gruñó, sorprendido, y tuvo que erigir un grueso muro de acero para protegerse. El metal líquido impactó contra él con un silbido y chispas. Por primera vez, Zuko había logrado ponerlo a la defensiva.

La pelea se intensificó. Era un ballet de elementos opuestos: el fuego, fluido y feroz, contra el metal, rígido y letal. Zuko se movía con una agilidad sobrehumana, usando su fuego para propulsarse, creando cortinas de humo para confundir, y sus ataques directos eran precisos y devastadores, buscando los puntos débiles en la armadura metálica de Wolfram.

Le abolló el hombro, le fundió parte de la máscara y lo obligó a retroceder una y otra vez. La esperanza renació en el corazón de los estudiantes. Este extraño, este "Espíritu Azul", estaba ganando, y su orgullo no iba a permitirlo

—¡Está arrinconándolo! —susurró Melissa con una sonrisa mientras ayudaba a izuku.

Zuko, sintiendo la ventaja, reunió toda su energía para un ataque final. Sus pies se arraigaron al suelo, y el fuego a su alrededor se condensó en un aura de calor blanco.

—¡Esto termina ahora, Maldito campesino! —Gruño Zuko creando un látigo de fuego.

Pero en su concentración, cometió un error. Subestimó la versatilidad del metal. Mientras Zuko cargaba su ataque más poderoso, Wolfram, con la cara deformada por el odio y los esfuerzos, no creó otra arma grande.

En su lugar, con un movimiento casi imperceptible, hizo que una delgada y afilada varilla de metal, no más gruesa que un clavo, se desprendiera del suelo justo detrás de Zuko. No era un ataque para matar, sino para distraer, para romper su concentración.

La varilla se clavó en la pierna de Zuko.

Fue una herida menor, pero el dolor súbito e inesperado quebró su postura y su respiración controlada. Su látigo de colores se desvaneció en un jadeo de aire caliente. Ese segundo de vulnerabilidad fue todo lo que Wolfram necesitó.

UN NUEVO DESTINOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora