Capítulo 38:

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La puerta de la habitación cruje notablemente al cerrarse, no es que sea raro debido a la edad de las bisagras, además es una confirmación bienvenida, después de todo sabe que él ya se ha ido de la habitación; aun así, por mera precaución voltea para confirmarlo, y efectivamente ya no hay nadie más que él en ese salón.

Sus pies ya comienzan a quejarse y doler, puede sentirlos palpitar ligeramente dentro de sus zapatos, pero teniendo en cuenta que lleva practicando ya varias horas, no es algo completamente extraño, si no más bien muy comprensible.

Aun así, no se concede a sí mismo el permiso para descansar, incluso si gran parte de él quiere simplemente tenderse en el suelo y tal vez incluso tomar una pequeña siesta.

No, él sigue de pie, simplemente caminando en lugar de dar elaboradas vueltas y múltiples combinaciones que componen los pasos de un baile, ahora solo camina en círculos, el cuerpo en automático mientras su cabeza, ahora en privacidad, se permite funcionar a mil por hora.

No quiere confusión y dolor de cabeza, intenta detenerse, al menos bajar el apresurado ritmo, pero de inmediato le pica la piel, sus nervios son demasiados para quedarse quieto, sigue caminando en círculos, quemando energía mientras suspira agotado.

1, 2, 3, 4, respira profundamente, pero eso tampoco sirve.

Casi quiere pedirle a Harry que regrese, que sigan practicando, pero no puede hacerlo, no solo porque es bastante consciente de que su amigo ya debe estar algo lejos y que tiene su propio horario y compromisos, si no que además se niega a salir de la habitación en ese estado tenso y nervioso.

Además, solo conseguiría preocuparlo, y no quiere eso.

Mira el suelo de piedra, siguiendo las ligeras grietas en la piedra formadas por los años de uso, hace un momento ese salón estaba lleno de risas y una suave y tenue melodía tarareada, él y Harry practicando para el baile, ambos sincronizados perfectamente después de practicar por tanto tiempo.

«Izquierda, derecha, dos pasos atrás», seguía diciendo en su mente para no perderse nada, pero era difícil no admirar a Harry bailar, a pesar de aun estar algo débil seguía moviéndose con esa gracia que había descubierto en sí mismo después de aprender a confiar, lo envidiaba de buena manera, él quería resplandecer al menos un poco igual.

Era evidente que disfrutaba el seguir la melodía, se deslizaba, cada paso una danza por sí misma, la tela de su uniforme lo acompañaba con ondas perfectas incluso siendo solo una bata escolar y no una hermosa túnica de baile, su hermano va a iluminar la noche, pero él en contraste se estaba pensando si ir o no ir.

Después de todo aun tiembla de nervios cada vez que siquiera piensa en intentar invitar a su cita, siempre era lo mismo, tomaba aire, elegía las palabras, practicaba, dirigiéndose a la puerta decidido y confiado... antes de que su cerebro se activara, lo hiciera dar media vuelta y dijera más de 10 razones de porque no era una buena idea.

A veces la timidez es una cosa estúpida, pero no es fácil enfrentarla incluso sabiendo eso.

Aun estaba caminando, otra innumerable vuelta más, y lo siguiente que supo es que estaba en el suelo, parpadeó ligeramente confundido, se había caído, pero no sintió el dolor por culpa de la sorpresa, la puerta se había abierto repentinamente con su sonoro chirrido acompañante, eso es lo que lo había sacado de su trance.

Se sacudió en el suelo, asegurándose de no tropezar con sus propias manos y pies antes de mirar su inesperado invitado, deteniendo cualquier desordenado carrusel que estaba en su mente hace apenas unos segundos, cualquier pregunta o excusa se rompió al ver alguien más alto que él y un color de uniforme diferente al suyo.

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⏰ Última actualización: Apr 23 ⏰

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