Tui y La

151 12 4
                                        

La Tribu Agua del Sur estaba celebrando una reciente noticia que ya no podía ser oculta. El jefe Hakoda y su esposa habían sido bendecidos con un segundo hijo, no habían querido decir nada hasta que Kya entre en el tercer trimestre del embarazo pero su barriga se había vuelto más prominente. Las curanderas decían que muy posiblemente se tratará de una niña lo cual llenó de emoción a los soberanos.

Pero al llegar al tercer trimestre, Kya empezó a sentir malestares. La revisaban diariamente y masajeaban su vientre pensando que tal vez el bebé había estado en una mala posición, sin embargo, era algo mucho peor. Sus latidos disminuían con el pasar de los días y ya casi no se podía sentir ningún movimiento.
Las parteras más especializadas no daban un diagnóstico favorable.

- Su majestad, me temo que no hay certeza de que el bebé pueda sobrevivir al parto. Sólo quería informarle eso para que tomen más precauciones.

La noticia había devastado a Hakoda y Kya. Ambos habían recurrido a todos los métodos posibles para fortalecer al bebe con la esperanza de que sobreviera al parto pero sus latidos eran casi inaudibles.
El último mes Kya se había confinado en su habitación tratando de reposar a regañadientes. No le gustaba quedarse sin hacer nada pero se repetía mentalmente que todo lo hacia por su niña. Si, ella podía presentir que era una princesa la que estaba en su vientre y se negaba a dejarla morir.
Entonces en medio de tanta soledad, se le ocurrió lo único que podía hacer para calmar su corazón.

Rezó.

Le rezó todas las noches a Tui y La para que salvarán a su niña. Siempre les dedicaba oraciones para que protejan a su Tribu pero nunca había pedido algo para si misma. No quería ser egoísta pero por esta ocasión se permitió serlo.

Ella no tenía idea que realmente sus plegarias habían llegado hasta un lejano mundo inaccesible para los mortales. Un lugar llamado Mundo Espiritual. Y dentro de ese mundo, se encontraba un oasis en el cual vivían Tui y La, los espíritus de las Tribus Agua.
Tui había escuchado atentamente todas las plegarias de Kya. Al ser ella el espíritu de la Luna, se sentía más obligada a escuchar todas las oraciones que su pueblo le dedicaba.

- ¿De nuevo estas aquí?- pregunto una voz masculina a sus espaldas.

Tui se volteo para ver a La, el espíritu del océano, quien siempre aparentaba ser desinteresado pero en el fondo se preocupaba por las personas que lo veneraban fielmente.

- Es que... Kya siempre reza por su pueblo pero estos últimos dias ella...

- Lo sé.

- ¿Lo sentiste también?

En el oasis había un estanque mágico con agua cristalina en el que, si uno se acercaba lo suficiente, podía escuchar todas las plegarias que las personas les dedicaban e incluso ver imagenes del mundo mortal. Pero solo en pocas ocasiones sucedía que si una persona rezaba fervientemente, sus palabras llegarían a Tui y La como una voz haciendo eco en sus pensamientos. Y eso fue lo que había hecho que Tui se acercara regularmente al estanque para escuchar mejor las oraciones de Kya.

- Es una desgracia y lo lamento mucho por ella pero no hay nada que podamos hacer...

- Si, se lo que vas a decir- interrumpió Tui.- su destino ya fue escrito y no podemos intervenir.

- Correcto.

La había dado por terminada la conversación y se fue dejando a Tui sola, sin darse cuenta que en su mente un plan se estaba formando.

Durante una fría noche de luna llena, Tui había decidido descender a la Tribu Agua del Sur. Estaba flotando majestuosamente con el viento hasta que llegó a cierto balcón de un palacio real. Con cuidado, abrió la puerta y se dirigió a una enorme cama donde dormía Kya. Tui agradecía que Hakoda estuviera dormido de espaldas para poder acercarse sin que se de cuenta.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Apr 17 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Destinos cruzadosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora