41. Problemático

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Escuchar rumores, un relato, una historia de parte de un tercero no era lo mismo que verlo en primera persona. Taehyung lo sabía muy bien, que las historias contadas desde una perspectiva distinta podían cambiar totalmente si se omitía un mínimo detalle.

¿Pero qué detalle se estaba omitiendo justo ahora? Si lo que veía ante él no era una escena narrada por un tercero, un amigo, o el mismo Park Jimin.

Era la realidad.

Dos cuerpos compartiendo el calor en medio de un apretado abrazo, aquella mano áspera y fuerte, marcada por el constante esfuerzo físico del entrenamiento, con aquellos dedos cálidos y dulces que se enredaban en sus cabellos al besarle, que le rozaban la piel con las yemas, ahora se inmiscuían entre hebras color menta, acariciaban otra piel que no era suya.

La sensación de náuseas aumento.

Quería correr, quería gritar, quería mantenerse en calma, sabía que todo era apresurado, que posiblemente había una explicación para aquella escena pero simplemente su cabeza no era capaz de razonar fríamente, con el corazón golpeándole el pecho se obligó a darse la vuelta, no soportando seguir en medio de eso, observando a quien era su novio abrazando de una forma tan íntima, tan cercana a quien se supone solo era su profesor de música.

Que se joda Park Jimin.

Que se joda Jeon.

Que se jodan todos.

Su cabeza no estaba simplemente lista para soportar aquello, su cuerpo se rehusaba a dar un paso más y enfrentar la situación de frente.

Y sabiendo que era inmaduro, que era cobarde, prefirió abandonar la estación en silencio antes que enfrentar la verdad.

Porque la verdad siempre dolía.

¿No era mejor vivir en la ignorancia? Era tan feliz tan solo dos días atrás sabiéndose afortunado de tener a un novio como Jungkook, y ahora sentía que esa misma persona estaba a punto de causarle uno de los más grandes dolores de cabeza de su vida.

Con la respiración agitada se obligó a salir de la estación de trenes, quedándose en la avenida principal, en donde caminó como un fantasma errante hasta la parada de autobuses más cercana.

Todo le daba vueltas, el ruido de los carros ya hasta resultaba agobiante y estaba empezando a causarle migraña.

—Tranquilo... Tranquilo...—Se dijo a sí mismo en auto-consuelo, apretando los dientes y sintiendo sus ojos picar.

Aquello funcionó un poco, logró estabilizarse y eso fue suficiente para que pudiera abrir los ojos con más calma, logrando tomar el autobús correcto que lo llevaría de regreso a casa.

Mientras veía por la ventana del autobús, con la frente apoyada en el vidrio y las manos entrelazadas sobre las piernas no pudo evitar pensar nuevamente en aquella escena, todo se repetía como un bucle.

El bajando del tren con entusiasmo y una seguridad finita, listo para enfrentar la mierda de mentira que Jimin se había inventado.

¿Pero quién lo diría? Que justo bajando del maldito vagón, con el celular en la mano y la respiración quedita, se terminará topando del otro lado a su novio abrazando con tanto "anhelo" a otro hombre.

El solo recuerdo fue suficiente para hacerle darse un golpe contra el vidrio, logrando alertar un poco a la señora que iba sentada a su lado, mirándolo extraño por su burdo acto.

Cuando desbordó del autobús cerca de su edificio nada mejoró, la migraña aumentó, las ganas de vomitar fueron casi insoportables, obligándolo a correr el resto de trayecto para evitar pasar una vergüenza al tener un colapso en plena vía pública.

𝑬𝒍 𝒅𝒊𝒍𝒆𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒙𝒐 • [ ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora