49. Lo que soy

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—Hey, ¿En dónde estabas?

La pregunta por parte de Mingyu pareció volverlo a la realidad, inmediatamente dejó de apretar los dientes, cosa que no se había percatado estaba haciendo desde hace un buen rato, mirando con ligero atisbo de sorpresa al consternado castaño, quien sostenía dos linternas.

—Ah... Perdón, me distraje un momento en un puesto de la entrada.—Murmuró quedito.

Tanto Mingyu como EunWoo intercambiaron miradas, no creyéndole del todo.

Danielle llegó apenas unos segundos después, con una lámpara aún sin encender en sus manos.—Que bueno que regresaste, ¿No vas a colgar una linterna?

Jungkook miró la bonita linterna de papel antes de negar con suavidad.—Gracias, pero así estoy bien.

Mingyu abultó los labios.—Pero si te hemos estado esperando para ir a colgarlas, ¿Y ahora dices que no quieres?—Le recriminó.

La pelinaranja rio un poco acercándose a Jeon.

—Esta bien si el no quiere encender una pero... Si me acompañaras a dejar la mía, ¿Verdad?—Preguntó con ligero tono triston, como si fuera un cachorrito abandonado.

Jeon soltó una risita baja antes de asentir.—Si eso quieres.

Viéndolo un poco más animado los cuatro amigos se dirigieron por fin al lugar en la playa en donde dejarían sus lámparas, ya no había mucha gente pues el apogeo principal había pasado hace unos tantos minutos.

EunWoo y Mingyu se tomaron su tiempo en la orilla de la playa, el castaño pareciendo el más concentrado al pensar en que deseo escribir en su papel de arroz, EunWoo solo le miraba con cansancio, aún así, le esperaba pacientemente a un lado pues Mingyu había dicho que debían quemar sus deseos al mismo tiempo.

Jungkook y Danielle se situaron junto a una de las esteras para colgar las lámparas, la universitaria se sentó sobre sus propias piernas como si estuviera arrodillada, dejando la lámpara a un lado antes de encenderla, tomó el papel de arroz y antes de escribir miró a Jeon, quien también se había acuclillado a su lado.

—Vimos a Taehyung hace un rato.—Empezó ella.

Fue evidente la incomodidad que invadió al azabache.

—¿Ah si? Pues no sería nada raro, puede que haya venido con Jimin.—Murmuró, mirando fijamente la lámpara de papel.

Danielle suspiró, bajando un momento sus manos y olvidando el papel de arroz y el deseo que estaba por escribir.

—Es más que obvio que fuiste a verlo, Jungkook, si no le quitaste la mirada de encima a pesar de tenerlo al otro extremo de la feria.—Dijo la chica.—Mingyu y EunWoo se hacen los tontos porque no quieren molestarte con eso, porque creen que es mejor no hablarlo, pero tu y yo lo sabemos.—Le miró con ligera pena.—Que se vuelve desastroso cuando no se lo dices a nadie.

El muchacho mordió sus labios, bajando la mirada y viéndose como un ciervo herido, llevó una de sus manos a su brazo izquierdo para empezar a frotarlo con suavidad.

Un claro gesto de la ansiedad en su ser.

—Si... Terminé yendo a verlo.—Confesó.

—¿Por qué?—Preguntó ella.

—Porque... Se que no es bueno para soportar las temperaturas muy bajas... Y que es algo torpe para recordar algo tan básico como traer guantes o calentadores térmicos sabiendo que iba a visitar una playa en pleno invierno.—Suspiró.—Así que le lleve unos.

Una sonrisa genuina apareció en los labios de la fémina, negando con un suave tinte de diversión.

—Es justo algo que tu harías, me sigue sorprendiendo ese grado de empatía y altruismo tan alto que hay en esa cabeza tuya.—Le dio un ligero golpecito con la punta del dedo en su frente, provocándole un puchero.—Incluso en las circunstancias en las que están, aún te preocupas por él.

𝑬𝒍 𝒅𝒊𝒍𝒆𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒙𝒐 • [ ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora