43. Roto I

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"Teníamos un amor devoto sin la menor duda 

Nunca nos preocupamos por otras personas 

Rompiste el hechizo y querías algo más 

Bueno, jódete tú y las otras personas"

Other People - LP


Fue a sus cortos once años que vivió esa experiencia. La sensación de unas manos delgadas, suaves y delicadas, propias de una fémina, todavía seguía impresa en su piel.

Pero no de una forma buena.

Cada que lo recordaba era asqueroso, humillante, doloroso, era como si el toque fuera lava ardiente.

Percibir su perfume frutal en las fosas nasales le provocaba arcadas, vivió durante tanto tiempo con ese trauma que incluso hubo días en los que al tocarse por cuenta propia el miedo lo inundaba y lo único que podía pensar era en que aquella mujer lo atormentaría durante el resto de su vida.

Y luego venía la paz cargada de un miedo, cuando se recordaba entre la bruma tomando la maldita lámpara de lava y lanzándosela a la chica, con una fuerza que no era común en un niño, recuerda el estruendo que vino después, el cuerpo laxo de la muchacha en el piso, el hedor de la sangre derramada y que se extendía por el piso tocando la punta de sus pies.

Aún podía oír la voz de esa otra mujer, iracunda y culpándole por la muerte de su hija, lo poco preocupada que estaba por el, como niño, él, quien había sido agraviado.

Y por eso, durante tanto tiempo lo calló, durante años fue algo que no podía contar con facilidad, hasta la fecha.

Las personas que lo sabían eran contadas, solo aquellas de mayor confianza.

Haber contado esa parte tan traumática de su vida fue como vomitar espinas, filosas espinas que le laceraron la garganta, un acto de vulnerabilidad finita que se prometió solo dejaría visible ante aquellos a los que amaba.

Y por eso lo sabía, que la sensación de traición, asco y dolor era mayor en ese momento, porque sencillamente no había forma de que Lee DongWon se enterará de eso por cuenta propia.

Alguien tuvo que decírselo.

—Así que llegaste, putito.

El comentario desdeñoso de parte del imbécil de Lee DongWon era lo de menos, Taehyung estaba que hervía de la rabia que incluso si hubiera usado un lenguaje más apropiado de todas formas hubiera tenido las mismas ganas de estrangularlo.

—¿Por qué pareces tan enojado? Si yo solo estoy diciendo la verdad.—Se mofó DongWon, alejándose del pupitre en donde estaba sentado para acercarse a Kim.—Que guardadito te lo tenías, maricón, y yo que pensaba que eras una amenaza sin fundamentos, pero resulta que eres más peligroso de lo que pensaba.

Algunos de los presentes se rieron, la bruma a pesar de lo baja que era parecía tan ensordecedora para Taehyung, quien tuvo que fruncir aún más el ceño ante lo sofocado que estaba.

Con una seguridad impresionante dio unos pasos al frente, quedando cara a cara con DongWon, quien incluso pareció flaquear ahora que lo tenía tan cerca, y con esa mirada amenazante aún marcada en su rostro.

—¿Quién te dijo esa mierda?—Preguntó Kim.

DongWon sonrió.—Quien me la dijo no importa.—Colocó una mano en el hombro de Taehyung, sacudiéndolo un poco.—Lo que importa es que gracias a esa "pequeña aportación" me di a la tarea de investigar, y woah~

𝑬𝒍 𝒅𝒊𝒍𝒆𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒙𝒐 • [ ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora