38. Ebrio

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—Por cierto, ¿Cómo le fue ayer? ¿Pudo arreglar las cosas con esa persona?

Ante aquella pregunta Min solo pudo apretar el volante, soltó una risita ronca y negó.

—No, me fue pésimo.

Jungkook quiso morderse la lengua debido a su imprudencia.—Lo siento.—Susurró.

Yoongi negó nuevamente.—Esta bien, muy en el fondo sabía que pasaría algo así, yo me lo busqué.

Los dos permanecieron en silencio, solo resonaron las direccionales del auto cuando Min tuvo que encenderlas al dar una vuelta.

—Y tu, ¿Hoy de por sí sales temprano de clases?—Le preguntó el profesor.

Jungkook asintió.—Si, y como Tae esta ocupado con algo de un proyecto hoy estaré solo toda la tarde.—Suspiró.

Yoongi rio un poco.—Se nota que en verdad estas enamorado.

El azabache se sonrojó al mirar a otro lado.—Bueno... Si, lo estoy.

—Ah... Que envidia me da esta juventud.

Charlaron de uno que otro tema hasta que por fin llegaron al centro de la ciudad, Yoongi estacionó el auto junto a la acera, frente a una plaza bastante grande que bien sabía tenía todo tipo de negocios y establecimientos.

—Gracias por traerme, profesor Min.—Le dijo Jeon al tomar sus cosas y bajar del auto, manteniendo la puerta abierta para hacer una reverencia.—Tenga un buen viaje a casa.

—Cuídate, nos vemos mañana en clase.—Le dijo el mayor.

Jungkook asintió, cerrando por fin la puerta y viendo como el auto desaparecía a la distancia, finalmente empezó su trayecto, entrando a la plaza para ir directo a la tienda de materiales de arte y pintura que siempre frecuentaba, tenía que comprar dos botes de pintura blanca y nuevos pinceles pues creía que siempre importunaba a Danielle pidiéndole los suyos, pese a que la chica decía que no era así.

Una vez que terminó de comprar aquello salió del lugar y camino por las otras tiendas, no fue hasta que se detuvo frente a una en donde vendían accesorios y demás cosas para celulares que decidió entrar pues desde hace mucho que necesitaba un nuevo par de auriculares de cable, detestaba los inalámbricos pues siempre olvidaba cargarlos.

Una vez que tomó unos de color negro quiso ir directo a pagar pero su atención terminó desviándose hacia un estante con bonitos colgantes para teléfono, todos de distintos diseños.

En específico, terminó mirando dos bonitos colgantes que casualmente estaban juntos, uno con una figurita de goma de un oso y el otro con una de conejito. Sus mejillas se sonrojaron al recordar las múltiples veces que Kim lo había comparado con un conejo, diciendo que su sonrisa era similar a la de uno y también la forma en la que de repente se asustaba cuando alguien lo tocaba sin avisar.

Y bueno, aunque Jungkook no lo había dicho el creía firmemente que si tenía que comparar a Taehyung con un animal definitivamente elegiría a un oso, por lo pegajoso que era, abrazándole por la espalda o cuando terminaba durmiendo sobre su cuerpo sin remordimiento alguno.

Pensar nuevamente en esa comparación tan tierna le hizo sonreír como idiota.

—¿Vas a comprar accesorios de pareja?—Preguntó una chica al frente.

Jungkook se asustó por la repentina pregunta, solo para que al alzar la vista se percatara de que la chica no le había preguntado a él, sino a su amiga, con quien veía los accesorios del estante del frente de donde el estaba.

Suspiró aliviado, regresando su vista a los colgantes aún debatiéndose entre comprarlos o no.

Las chicas continuaron su conversación.

𝑬𝒍 𝒅𝒊𝒍𝒆𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒙𝒐 • [ ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora