57. Operación Jeon II

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El resto de los días fueron particularmente sencillos y tranquilos, bueno, tranquilos para alguien quien ya se había acostumbrado a vivir en constante tensión.

Como bien se lo había pedido el entrenador Lee, asistió en cada hora libre coincidente con los entrenamientos para "servir" a los alumnos y preparar el gimnasio, iba de un lado a otro pasándoles pelotas, botellas de agua, colocando y después quitando tapetes de espuma, e instalando la red en el medio cuando iban a empezar el juego.

Todo esto para las tres secciones, por supuesto, atender a la sección tres era su verdadero deleite.

Porque ahí estaba Jeon.

Conforme pasaban los días aprendió a no verse tan embobado cuando lo descubría haciendo flexiones, cuando anotaba algún punto o simplemente existiendo a un lado de las gradas tomando profusos tragos de agua después de un largo set.

Claro, eso no quería decir que ya no pensará que Jeon se veía endemoniadamente atractivo, solo que ahora ya era capaz de disimular su gusto.

Aún así no hubo mucho progreso en su convivencia, siempre terminaban haciendo lo mismo, siendo los últimos en los vestidores, con Jeon saliendo de las duchas con una toalla cubriéndole la cadera y el cabello mojado, y Taehyung rebuscando una toalla entre las cosas de su casillero para ir y ducharse.

Pero ninguno decía nada.

A Kim ya hasta le parecía estúpido que ninguno dijera nada, y aunque sabía que era su "responsabilidad" hablar primero el constante miedo a ser rechazado o ignorado lo mantenían a raya, obligándose a apretar los labios y guardar silencio.

Hoy era el día de un entrenamiento más relajado, el profesor Lee solo les ordenó practicar recepciones, por lo que luego de al menos unos treinta minutos de clase Kim se encontró aburrido sentado en las gradas, con los brazos apoyados en los asientos laterales y ladeando la cabeza, su largo cabello negro estaba recogido en una cola de caballo como ya le era costumbre, por lo que las puntas le causaron un leve picor en uno de los hombros, haciéndole fruncir el ceño.

Últimamente se planteaba más la idea de cortarse el cabello, aunque siempre descartaba la idea cuando pensaba en lo lamentable que sería hacerlo, luego de tantos años dejándolo crecer.

—Tal vez solo deba atarlo de otra forma.—Murmuró bajito, sosteniendo el manojo de cabello obscuro y abultando los labios al ver las puntas de las hebras un poco amarillentas y abiertas.—O pedir un despunte.

—Oh, hola, Taehyung.

Una voz femenina lo hizo alzar la mirada, encontrando entre lo estorboso de su flequillo revuelto a la bonita pelinaranja.

Jung Danielle.

La chica vestía un sencillo suéter de estambre color blanco, y usaba pantalones de mezclilla azul claro, junto a unos botines de tacón bajo que la hacían ver más estilizada.

Se veía muy bonita como de costumbre.

Aunque eso no era lo relevante ahora.

Danielle estaba aquí y era seguro que había venido a ver a Jungkook.

Kim se quiso morder la lengua.

—Hola.—Le saludó de vuelta.

La chica mostró una bonita sonrisa en su jovial rostro, se giró un momento hacia el centro del gimnasio para notar al azabache realizando una nueva recepción, antes de acercarse al profesor Lee para recibir más consejos sobre cómo mejorar.

—Parece que aún esta ocupado.—Susurró la pelinaranja.

—Si, no tiene mucho que empezó el entrenamiento.—Susurró Kim despreocupado.

𝑬𝒍 𝒅𝒊𝒍𝒆𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒙𝒐 • [ ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora