61. Ágape

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Los calurosos días de Marzo fueron abrasadores, aunque era lindo observar la maravillosa llegada de la primavera, trayendo consigo el abrir de las flores y los días soleados, las altas temperaturas lo complicaban todo, como ahora, que Taehyung miraba hastiado la ventana de al lado del aula, abanicándose con una libreta y sintiendo el profuso sudor recorrerle las sienes.

—Puto calor de mierda...—Murmuró entre dientes.

JiSu estaba durmiendo en un pupitre al lado, con el cabello rubio enmarañado y un hilo de saliva escurriéndole de la comisura de la boca, Jeonghan estaba sentado frente a él, con un mini ventilador eléctrico que le daba un poco de aire en el húmedo rostro antes de abrir uno de sus ojos y mirar al pelinegro detrás.

—Deberíamos ir a la playa este fin de semana.—Sugirió el castaño.

Kim dejó de abanicarse, deteniendo el bolígrafo con el que terminaba de escribir unas anotaciones en la mitad de una hoja.—No puedo, tengo planes.

—¿Esos planes involucran a Jeon?—Preguntó con una sonrisita socarrona.

Taehyung bufó.—Si ya sabes para que preguntas.

—¿Qué tal van?

El joven suspiró, acostando el rostro sobre el pupitre.—No tan bien.

—¿Ya no le gustas?—Esta vez sonó preocupado.

—No, de hecho...—Susurró con el rostro rojizo.—Estuvo a punto de decirme que me ama.

—¿En serio? ¿Y entonces por qué pareces tan agobiado?

El pelinegro se incorporó en su silla, peinando sus cabellos hacía atrás y pareciendo frustrado.

—Dime, Jeonghan.—Ignoró la pregunta para formular una nueva en su lugar.—¿Le has dicho a tu novio que lo amas?

—Pues si, varias veces.—Soltó despreocupado.

—¿Y cómo lo haces?

—Pues le digo te amo, ¿De qué otra forma lo voy a decir?—Arqueo una ceja.

Kim soltó un quejido lastimero.—No... Así no...

Mirando la hora en su teléfono se levantó, dándose cuenta de que debía ir a su siguiente clase.

Jeonghan le siguió con la mirada.—¿Por qué pareces tan decepcionado de mi forma de decir te amo?—Preguntó ofendido.

—No, no es por ti.—Chasqueo la lengua, guardando sus pocas cosas en su mochila.—Es porque yo no se como decirlo.

—¿Por qué no lo sientes?

—Al contrario.—Rascó su nuca, colocando la correa de su mochila en su hombro derecho.—Porque siento demasiado.

El castaño le miró con sorpresa.

—El problema es que nunca he sido bueno para expresarme, cuando quiero decirlo las palabras no me salen y... Parezco estúpido.—Bufó.

Jeonghan se rio un poco.—Esta bien parecer estúpido.

—Pero no es solo eso...

Relamió sus labios en ansiedad.

—Es la primera vez que yo... Quiero decirle a alguien que lo amo, en un sentido romántico.—Aclaró avergonzado.—Nunca llegué a sentir tanto por una persona, y ahora que quiero expresarlo es difícil porque él lo dice sin filtros y yo... No puedo, no puedo expresarme como él lo hace.—Susurró.

El castaño sonrió, era la primera vez que notaba tan agobiado a su amigo en un sentido que era tierno, y no preocupado por situaciones tan fuertes como lo eran un amor no correspondido, la traición de un amigo, o un trauma con el que cargaría su vida entera.

𝑬𝒍 𝒅𝒊𝒍𝒆𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒙𝒐 • [ ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora