Una nueva era (2/2)

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Cuando China alzó la mirada y vio a la muchedumbre de terríbolas pulular felices, se sintió satisfecho.

Abrir espacios comunitarios y fomentar actividades que ayudaran a reconstruir el tejido social y el sentido de pertenencia formaban parte de la tercera fase del plan de ONU para levantar la moral humana y superar los traumas en comunidad. Por eso China se había propuesto ser anfitrión de un evento cultural para su país y para sus vecinos asiáticos; de esa manera estrecharían lazos y llevarían alegría a los pueblos consumidos por el duelo. Realmente necesitaban recuperar sus tradiciones para sentir un poco de seguridad. Si querían dejar atrás la pesadumbre, la clave estaba en recuperar la rutina: así volverían a la normalidad.

El evento cultural era un festival de cine que llevaba por nombre "El Festival del Renacer", cuyo tema central era el cine como memoria colectiva, reconstrucción y esperanza. China se había esforzado por limpiar y dejar lo más presentable posible una plaza pública, y había hecho un buen trabajo; solo había que ignorar el resto de la ciudad destruida y los edificios caídos al fondo. La dinámica del festival era sencilla: los participantes llevarían cortos y películas que fomentaran la esperanza, el trabajo en equipo, la resiliencia y el amor, justo lo que necesitaban. Como no había salas de cine estables, las producciones audiovisuales se proyectarían sobre lonas tendidas con proyectores recuperados y reparados.

También habría obras de teatro al aire libre donde personas de todas las edades podrían participar. Se abrirían foros de sobrevivientes donde cualquiera podría compartir sus experiencias y recibir consuelo si lo necesitaban. El objetivo final era que cada participante apreciara el arte, las películas, el hecho de estar juntos, vivos y celebrando cultura en medio de la devastación. Por eso también había invitado a sus países vecinos junto a una pequeña corte de delegados, para que todos ellos pudieran ser parte del Festival del Renacer y crear nuevos recuerdos felices. Además, todos habían traído comidas típicas de sus culturas, así que había todo un banquete de platillos japoneses, coreanos, vietnamitas, filipinos, mongoles, taiwaneses, indios y pakistaníes. Todos ganaban.

China se sentía bien, o al menos, sentía que lo estaba haciendo bien. Estaba preocupado por ser un buen anfitrión: quería que sus invitados y ciudadanos convivieran sanamente y se llevaran buenos recuerdos. Esta era una buena ocasión para limar asperezas pasadas y empezar de nuevo. Ese era el plan a largo plazo: todos estaban trabajando para construir una humanidad más unida y colaborativa. Pero, claro, olvidar siglos de historia no sería tan fácil.

No era ningún secreto que todos los países tenían roces históricos de peleas, guerras e invasiones, algunos siendo más crueles que otros, y eso siempre había sido un obstáculo para la sana convivencia y el intercambio de culturas, incluso en periodos de paz. Pero ahora debía ser diferente, tenía que serlo, porque si no lograban superar sus traumas y rencores entonces nunca avanzarían hacia la civilización tipo 2. Por eso China estaba tratando de ser más hospitalario, comprensivo y humilde. Tenía que aceptar su oscuro pasado, pedir perdón y esforzarse por demostrar que había cambiado si quería ganarse el favor de sus vecinos y de los países en general.

Al igual que Estados Unidos, China había comenzado una ronda de disculpas a todo aquel que hubiera tratado mal... lo cual era una lista bastante larga. Había empezado con su pueblo, pidiendo perdón por haberles fallado y prometiendo que nunca más pondría sus intereses por encima de ellos. Y sus ciudadanos, tan nobles y generosos, aceptaron sus disculpas. Luego siguió con algunos de sus vecinos, aliados y varios países lejanos; incluso se disculpó con sus enemigos, lo cual había sido terrible para su orgullo, pero lo hizo. También se disculpó muchas veces, sobre muchas cosas, con Tierra. Eso había sido muy vergonzoso, sobre todo cuando tuvo que confesar lo que había hecho con Taiwán al enviarlo a otra dimensión, causando la ruptura de lazos. Tierra lo había perdonado por esa acción, pero China no se perdonaba a sí mismo.

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⏰ Última actualización: 5 days ago ⏰

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