Capítulo XV

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(Irving: un hermoso suke, 1.66de estatura, le gustan mucho los dulces, todo súper dulce. Bailar, cantar, sonreír a todas las personas, la danza árabe, sus piernas ( son muy sexys *-*) y sus pompas. Tiene unos hermosos ojos cafés oscuros, cabello morado, le excita que le muerdan al hacerlo.
No le gusta que lo traten mal, le encanta que lo traten como príncipe a la hora de hacer el amor y que después pierdan el control y sobre todo odia las mentiras. Una cosa que todos aman de él es que aveces puede ser tierno e infantil, eso le da un toque único a su personalidad. )

Nos despedimos de los chicos porque queríamos ir a un lugar privado, ellos sonreían y Facu me miró un poco enojado, no le preste atención a su mirada y salimos del bar, subimos a mi auto. Él me guiaba hasta su apartamento que no estaba muy retirado del bar.

Al llegar a su apartamento me di cuenta que era un chico muy ordenado, no había nada fuera de lugar y se respiraba un aire limpio y tranquilizador. No era un apartamento muy grande pero tampoco muy pequeño, me dijo que vivía solo desde hacía mucho tiempo. No pregunte por su familia ya que apenas lo conozco y no quería que preguntaba nada sobre mí.

Me sujetó de la mano y me llevo hasta su cuarto muy bien ordenado. Él es un chico tranquilo y simpático.

Se acercó a mi abrazandome del cuello a lo que yo lo abracé de las caderas acercándolo mas a mí. Hecho esto nos besamos apasionadamente, mi lengua le recorría todo su cavidad bucal a lo cual el correspondía jugando con mi lengua.
Sus besos me excitaban aún más, lo tumbe a la cama sin detener aquel beso.
Le quite la camisa arrancando algunos botones, la tire a un lado mientras el quitaba la mía con anhelo. No me acordaba de nada más en ese momento, toda mi atención se concentro en Irving.

Nos separamos un momento para recuperar el aliento, aproveché ese momento para quitarle el pantalón junto al bóxer, lo deje totalmente desnudo a mi vista, le acaricie su cuerpo con las yemas de mis dedos. Al sentir ese contacto todo el temblaba, me quito el pantalón con movimientos rápidos y precisos.

Ambos desnudos tocándonos uno al otro, no habían palabras solo el contacto y nuestras miradas reflejaban el deseo entre ambos.

Irving tomo mi miembro entre sus manos masturbandolo lentamente, mi cuerpo tembló y reaccioné mordiéndole el cuello.

Unió su miembro y el mio los cuales masajeaba de arriba a bajo, ambos jadeabamos excitados. Le lamia sus pezones mordiéndolo uno después del otro.
Sus gemidos salían de sus labios como música para mis oídos, cada vez gemía mas fuerte.

Le abrí las piernas bajando mis labios hasta su entrepierna dejando un camino de besos y suaves mordidas los cuales hacían sus gemidos mas fuertes.

Deslice su miembro dentro de mi boca el cual succionaba y acariciaba con mi lengua. Lo saqué por un momento y lamí su entrada humedeciéndola con la punta de mi lengua. Deslice uno de mis dedos en su interior a lo que el reaccionó enlazando sus dedos en mi cabello y moviendo sus caderas embistiendo su miembro dentro de mi boca.

Movía mi dedo al ritmo que el movía su cadera, al notar que se acostumbro a mi dedo deslice un segundo dedo dentro de él, los cuales abría como tijeras para dilatar su estrecha entrada.

- Lo... Lo... Lo quiero dentro - susurro completamente excitado halando mi cabello un poco.

Saqué su miembro de mi boca y subí mis labios a los de él, lo bese apasionadamente y él mordió mi labio inferior deseoso de más.

Asía mucho tiempo que no tenía sexo con alguien tan lascivo como Irving, mis pensamientos comenzaron a traicionarme, Len y Jun inundaron mi cabeza, me separé de Irving y lo mire. Su rostro se veía tan deseoso que no podía dejarlo de ésta manera.

Lo tome de las caderas, le di media vuelta dejándolo de espalda hacia mí. Él gimió por el movimiento un poco brusco de mi parte pero solo levanto su lindo trasero hacía mí.

- ¡Vamos!... ¡hazlo! - musitó jadeando.
Obedecí sin decir nada e introduje mi miembro dentro de su entrada. Al sentir su interior hizo que todo mi cuerpo se estremeciera, comencé a moverme mientras él gemía. Esos gemidos que eran musica para mis oídos. Esos gemidos que me provocaban cada vez mas.

Acerque mi rostro a su espalda y lo mordí para dejar una marca, me movía cada vez más rápido, era una embestida tras otra lo que hacía que ambos nos invadiera el placer.

Con una de mis manos le sujete su miembro desde otras y lo masturbaba al ritmo que lo embestía.
- Me... Me correré Daiki... - dijo casi en un grito.
- Vamos a corrernos juntos - le dice en su oído al cual le mordí el lóbulo de la oreja sin dejar de moverme.

Después de unas fuertes embestidas tocando ese punto dentro de él con mi miembro, nos corrimos al mismo tiempo, el embarrando mi mano y las sabanas debajo de él y yo llenando su interior de mi esencia blanca y pegajosa.

Saqué mi miembro de su interior permitiendo que esta saliera y ambos nos tiranos a un lado de la cama completamente agitados y satisfechos el uno del otro.

- Eres increíble - le dije mirándolo mientras jadeaba cansado.
- Tú también - contestó abrazandome de las caderas recostando su cabeza en mi pecho sudoroso.

- Creo que ambos necesitamos un buen baño - le acaricio su hermoso cabello morado con mis dedos.

- Tienes razón, pero solo... Solo un poco más quedémonos así - dijo frotando su mejilla en mi pecho a lo que yo asentí con la cabeza, dejando que él hiciera lo que quisiera.

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