Habían pasado dos días desde que ya no era un hombre libre, ya estaba casado. Estaba sumamente enojado ya que se supone que cuando las personas se casan se van a vivir con su esposo.
Pero este no era el caso, Sam se había quedado en la Mansión con Kury. Supuestamente tenía que resolver un asunto pero Daiki se puso a investigar lo que ocurría. En definitiva no era nada grave, simplemente Kido se iba a ir de viaje y Sam quería quedarse unos días antes de que eso sucediera. No se sabía cuando Kido iba a regresar.
Al enterarse de eso, Daiki se había puesto mas furioso, no podía creer que por esa razón se pospuso la luna de miel. Dio un gran suspiro mientras miraba al techo recostado en su cama.
Su celular lo sacó de sus pensamientos, le había llegado un mensaje. Tomó el celular y al revisarlo una sonrisa maliciosa apareció en su rostro. Sabía que ese mensaje significaba que algo grande iba a suceder.
Decidió llamar a Eiichi para que organizara lo de su luna de miel. Iba a llevar a Sam de viaje aunque no quiera. Planeó las cosas con su amigo y dejó su maleta preparada en la cama. Para mañana planeaba irse.
Tomó las llaves de su auto y salió de su casa, iba a ver a Sam ya que no le contestaba las llamadas ni los mensajes. Llegó a la mansión y se estacionó.
Al entrar había un gran alboroto, muchos chicos estaban reunidos alrededor de alguien y la curiosidad de Daiki hizo que se aproximara.
-¿Qué pasa aquí? - preguntó con su cara totalmente seria y las manos en los bolsillos, todos voltearon a verle.
Al parecer había llegado alguien nuevo, Daiki lo miró de arriba a bajo. Era un chico alto, unos ojos grises, un cabello negro y algo largo, una tez blanca y tenía una sonrisa seductora cuando vio a Daiki. Era el tipo de chico que hacía derretir a un uke con solo la mirada.
-¡Valla! Pero si eres un tío demasiado guapo - comentó el desconocido acercándose a Daiki.
-Debo decir que tu no estás nada mal - Le responde Daiki con una media sonrisa sin dejar de mirarlo fijamente.
-Me agradas, pero me agradarías más con una expresión de placer debajo de mi- le dice aquél extraño acercando su rostro muy cerca del de Daiki.
Daiki soltó una leve risa y levantó uno de sus puños golpeando en el rostro a aquel chico el cual giró su rostro al sentir el golpe. Todos los que estaban allí se sorprendieron y quedaron en total silencio.
-Ni se te ocurra acercarte a mi, me das mala espina - dice frió Daiki dando media vuelta para alejarse.
-¿Cuál es tu nombre? - pregunta el extraño sonriendo maliciosamente mientras sujeta la mano de Daiki para detenerlo.
-¡Daiki! - Exclama y se suelta del agarre.
-A mi dime Kar - dice sin apartarle la vista - veo que nos llevaremos de maravilla, Daiki.
-Ya lo creo, Kar. - dice y se aleja de ellos dirigiéndose a la habitación de Sam.
Al entrar ve que no está ahí, va a buscar a Kury o a Kido para preguntarle y tampoco los ve, piensa que de seguro salieron a algún lugar y suspira. Va a buscar a Kou pero recuerda que él tenía unas complicaciones con su trabajo y no iba a volver en unos cuantos días.
Todos estaban ocupado a pesar de que era fin de semana. Daiki se dirigió a la sala y ya no veía a la multitud. Pensó que a lo mejor se le había pasado la mano con el chico nuevo pero no le dio importancia ya que él se lo había buscado.
Se paró con los brazos cruzados al lado de una ventana, desde ahí se podía ver el hermoso jardín y un cielo completamente azul. Daiki se centró en sus pensamientos planificando cual sería su próximo paso. Lo que si tenía seguro es que se llevaría a Sam.
ESTÁS LEYENDO
La Mansión
Fanfiction( Advertencia: este contenido contiene relaciones chicoxchico si no te gusta este genero por favor no lo leas) La historia se centra en una hermosa mansión donde los hombres homosexuales van a divertirse, pasan muchas cosas a los que viven allí...
