Capítulo XLI

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Las cosas en la Mansión estaban diferentes, en especial con Kury y Kou. Al parecer estaban en una relación o eso parecía.

A Kou le gustaba Kury de eso no había duda, no se rindió hasta que Kury se suavizó un poco con él y le diera algo de esperanza.

—¿Cuando me darás el sí? — le pregunta el mayor tomándolo de sorpresa y sujetándolo de las caderas por detrás.

—Sabes que es imposible para mí, aunque mi relación con Kido no marche muy bien ¡lo amo! — dice Kury alejándose del mayor. —Así que deja de insistir con eso.
Kou dio un bufido y se acercó nuevamente a él, le sujetó el rostro con sus manos y le dio un apasionado beso en los labios el cual fue correspondido por el menor. Se separaron por falta de aire y se miraron fijamente uno con otro.

—¿Por qué correspondes a mi beso sino quieres nada conmigo? — pregunta Kou rompiendo aquel silencio que se había formado entre ellos.

—N-no lo sé — respondió algo confundido y nervioso.

Esa respuesta le provocó una sonrisa algo maliciosa a Kou, lo sujetó de las caderas nuevamente, lo atrajo hacía él y volvió a apoderarse de los labios del contrario.

Kury correspondía, no sabía la razón pero se dejaba llevar, a lo mejor se sentía solo, a lo mejor sólo quería sentirse querido o tal vez si sentía algo por Kou. Todo en su cabeza era confusión, no sabía que hacer y simplemente dejó que todo fluyera.

—Deberíamos ir a otro lugar, alguien podría venir— le susurra Kou en los  labios, tenía segundas intenciones con irse a otro lugar más privado.

—¿A dónde quieres ir? — pregunta algo jadeante Kury por aquel apasionado beso que lo hacía sentir que se elevaba.

—Mi habitación me parece más privada — comentó sonriendo pícaro el mayor y tomó a Kury de la mano llevándolo escalera arriba sin darle tiempo a que dijera algo.

Por otro lado estaba Kar, por más que le había insistido a Kury que le dijera el lugar donde se fueron de luna de miel Daiki y Sam, no había tenido éxito. Estaba enojado por eso y se la pasaba maldiciendo.

Había otra persona que no le quitaba la vista de encima a Kar, su nombre era Luke, un lindo chico con unos hermosos ojos ámbar, cabello rubio y bajo de estatura.

Al parecer a Luke le atraía Kar, pero era tan tímido que le asustaba hablarle y más con lo enojado que se veía. En ese momento dejó su miedo a un lado y se le acerco, aunque estaba nervioso trató de calmarse.

—H-hola, ¿Estás bien? — le preguntó nervioso a Kar que estaba mirando a un punto fijo en la sala.

Kar levantó la mirada, tenía el ceño fruncido y relajó el rostro al ver aquel chico tan lindo mirándolo con timidez. No le respondió y solo le hizo seña con la mano para que se acercara. Luke tímido obedeció.

Kar lo sujetó por una mano halandolo hacia él. El menor estaba sorprendido y con su rostro totalmente rojo al sentirse tan cerca del contrario.

—Contigo me sentiría mejor— le susurró Kar al oído de esté provocándole un espasmo por todo el cuerpo.

Kar sonrió al ver la reacción del menor y bajó sus labios hasta el cuello del contrario y le comenzó a dar suaves besos.

—¡E-espera...! — intentaba hablar pero su cuerpo reaccionaba a las caricias de Kar.
El mayor decidió jugar un rato con él, deslizó sus manos por debajo de la camiseta del contrario, le acariciaba los pezones haciendo que el mejor soltara un leve gemido.

Al escuchar eso provocaba más a Kar, no pensaba llegar muy lejos con el chico pero se veía muy provocador. Tenía el rostro rojo, unas lágrimas se le asomaban en los ojos y con esa mirada tan tierna e inocente. Kar no pudo parar y simplemente acercó sus labios a los del contrario y calló los gemidos de este.

—No eres tan inocente como te ves, ya tu cuerpo está tan sensible— comentó el mayor con una sonrisa maliciosa la cual asustó a Luke. Éste lo empujó por reflejo y salió corriendo del lugar.

Kar al ver eso sólo pudo reírse, lo siguió con la mirada cuando salió corriendo. Pasó sus dedos por sus labios sintiendo aquel torpe beso que el menor le había dado.

—Es un lindo muñequito para jugar— pensó mientras se sentía feliz interiormente.

Por otro lado también estaba Jun, se rumoraba que se había comprometido y nada más y nada menos que con Deru. Nadie sabía como se habían conocido pero eso era un hecho.

Otros miembros de la mansión habían conseguido pareja y se habían mudado. Pero entre más personas se iban más nuevos entraban. Eso era como un ciclo si  fin.

De Kido nadie sabía nada y Kury tampoco decía nada. Era como si se lo hubiese tragado la tierra.

Shino se había ido a vivir con su hermano Deru. Aunque Shino aún quería ser ukeado por su hermano pero Deru se seguía negando a hacerlo con él.

Los días pasaron y ya iba siendo hora de que Daiki y Sam regresarán. Se la estaban pasando super bien en su luna de miel en París y no tenían ganas de volver, pero no tenían de otra.
Daiki lo que más le preocupaba era que Kar iba a seguir intentando conquistar a Sam. Aunque por un lado se sentía tranquilo ya que no iban a vivir en la misión. Se iba a llevar a su amado a vivir en su casa.

Será la primera vez que Daiki vivirá con alguien y eso le preocupaba un poco. A pesar de que no llevaba amantes a su casa ahora iba a vivir con alguien. Eso lo ponía feliz ya que viviría con Sam.

Sólo una persona había conocido la casa de Daiki y esa persona era Jun. Con Jun, Daiki tuvo una relación muy estrecha. A pesar de que terminó, hacía mucho tiempo, pensaba en él de una manera especial.

Ya estaban en el aeropuerto esperando a que su vuelo partiera.

—¡Regresaremos a casa! Ya quiero comer sopa instantánea — comentó feliz Sam sujetando la mano de Daiki ya que los miraban a Ambos todo el que pasaba.

—Regresaremos y  tú solo está pensando en comida— se ríe levemente.

—He extrañado esa sopa— responde Sam y da un suspiro —Espero que todo esté en orden en casa. — murmura algo preocupado sin saber con que se iban a encontrar al llegar.

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