Los días pasaban con normalidad pero con más distancia. Daiki y Sam se veían cada vez menos, incluso en las noches era imposible ya que Sam al querer dedicarse a la medicina pasaba las noches haciendo turnos en el hospital. Esto trajo consigo varios problemas.
Por otro lado a otros les iba mejor, Irving estaba cumpliendo el pedido de Daiki, pero con una cosa diferente... Se estaba enamorando de Kar. Daiki se lo había advertido pero le fue imposible no hacerlo.
A pesar del carácter de los mil demonios que tiene Kar, había hecho que Irving lo tuviese en su corazón sin darse cuenta. Hablaban más seguido pero Irving no había logrado acostarse con él.
Después de un mes que había pasado Irving ya no lo resistía, quería poseer a Kar aunque fuera por una noche, pensaba que eso sería suficiente para sentirse mejor y tratar de poner fin a sus sentimientos.
Había quedado con el mayor a cenar en su casa, lo que le había sorprendido es que Kar había aceptado sin queja alguna. Preparó la cena, puso la mesa e incluso puso velas sobre está. Se dio una ducha y se vistió muy guapo, se perfumó y se dijo así mismo que está sería su noche.
Escuchó el timbre de la puerta y fue a abrir, ya sabía quién era y se quedó impresionado al ver lo guapo que estaba el rubio, también se había vestido elegantemente para la ocasión, aunque sólo era una cena.
-¡Hola!- Saludó Kar al verlo, no apartaba sus ojos verdes del contrario ya que le había gustado lo que veía. No era tonto y sabía las intenciones oscuras de Irving.
-¡P-pasa!- exclamó dejándolo pasar y cerrando la puerta. -La cena está lista, por aquí.- comentó para que lo siguiera hasta el pequeño comedor de su departamento.
Se sentaron una al frente del otro, hablaron de cosas triviales, Irving estaba nervioso, no sabía cómo continuar hablando para que no se formara un silencio incómodo.
Kar estaba pendiente de él, en un momento la conversación cambió repentinamente.
-¡Estás muy guapo!- le dijo el rubio con una sonrisa picaresca después de haber terminado de cenar -¿Qué me darás de postre?- le pregunta inmediatamente para cambiar de tema antes de que Irving dijera otra cosa o se pusiera más rojo de lo que se veía por su comentario anterior.
El menor de los dos había preparado un postre para la ocasión pero una repentina idea cruzó por su mente en ese momento. No sabía si era correcto lo que iba a hacer pero no perdía nada con intentarlo.
En su rostro se formó una sonrisa algo atrevida pero con un deje de vergüenza. Sus ojos se fijaron en los del rubio y se preparó para responderle.
-¿Quieres un postre mejor que yo?- comentó apoyando su cabeza en unos de sus brazos que mantenía sobre la mesa.
Kar simplemente sonrió, se puso de pie con suma lentitud pero con pasos firmes y caminó hasta llegar al lado del menor. Irving lo miraba sin dejar su posición y lo seguía con la mirada.
El rubio se inclinó un poco al llegar al lado del pelimorado, sus manos tomaron el rostros del menor levantandole el mentón para que sus miradas quedaran frente a frente. Acercó más su rostro y depósito un pequeño beso en los labios de este para acto seguido morder el labio inferior con intenciones claras de provocarlo.
Irving gimió bajo ante aquella acción y con una de sus manos sujetó al mayor por el cuello de la camisa acercandolo con brusquedad hacia él y comenzando un beso apasionado a lo que el rubio no tardó en corresponder.
-Eres mejor que cualquier otro postre - murmuró Kar en los labios de este separándose por un momento, depositó un pequeño beso y se alejó.
-Entonces, come todo lo que quieras de mi.- comentó Irving poniéndose de pie, quedó frente al mayor y lo rodeó por el cuello con sus brazos.
Kar sonrió ladino al escuchar ese comentario. Lo envolvió por las caderas y no tardó en unir sus labios nuevamente en un beso el cual dejaba en claro las intenciones lujuriosas de ambos.
No era un beso de esos dulces y lentos, era uno lleno de pasión y lujuria, con su toque de agresividad. Kar le mordía el labio al contrario con tal fuerza que este sangraba un poco en cada mordida.
Aunque esta acción a Irving no le molestaba para nada, le gustaba ser maltratado de esa manera, es más, le estaba tales actos.
La ropa ya estorbaba en ambos, se deshicieron de esta con tal rapidez que a los segundos ya estaban desnudos y Kar sobre Irving que estaba sobre el sofá.
Los besos y mordidas no se detuvieron, los labios del mayor le recorrían el cuerpo dejando fuertes marcas con sus dientes las cuales no tardaron en salirle pequeñas gotas de sangre a las que el rubio lamía con la punta de su lengua y el contrario gemía de dolor y placer al mismo tiempo.
Las manos de Irving se aferraban al sofá cuando Kar lo tenía de espalda a él, seguía con sus actos agresivos en la espalda de este hasta llegar a su trasero y darle un fuerte azote con la palma de su mano.
El cuerpo de Irving se estremecía, aunque era rudo lo que le hacía no le importaba. Le gustaba.
La lengua del rubio lamía la entrada del menor con ferocidad, humedecía por completo dicho lugar. Su miembro palpitaba por querer entrar dentro de ese lugar, pero tampoco que iba a abusar de Irving de tal manera. Es verdad que le gustaba ser agresivo en la cama pero sabía controlar el nivel.
La sala se llenó de un gemido tras otro de parte de Irving al ser embestido por el mayor. Sus movimientos eran fuertes, las manos de Kar se aferraban a las caderas de este con fuerza evitando que este se moviera.
Ambos estaban completamente sudados por las acciones, toda esa necesidad que sentían uno por el otro se demostraba en las fuertes embestida por parte del mayor y los gemidos por parte del pelimorado.
La posición cambió, Kar estaba abajo con Irving sobre él, este último se movía de arriba hacia abajo con presión, una de las manos de Kar le masturbaba el miembro y esto le encantaba. Sentía que llegaría a su límite pronto.
Kar estaba en las misma, le encantaba como se sentía el interior del menor, este lo succionaba y le apretaba con anhelo.
En ese momento a Irving no le importaba si había amor unilateral, sólo disfrutaba aquel momento de éxtasis. Su cuerpo había deseado tanto ser tocado por el rubio que si lo quería era lo de menos. Él sólo deseaba que ese momento no terminara.
Pero como nada es para siempre, llegaron a su límite, una última estocada en ese punto y el menor de ambos se corrió en la manos de Kar. El mayor no aguantó por mucho más y se corrió en el interior de este con un gruñido que le encantó a Irving.
Ambos jadeaban por el placer que habían tenido y el pelimorado calló sobre el pecho del rubio. Con respiración entre cortada se separaron y se dieron un corto beso.
Ya ambos limpio después de darse un baño por separado, primero Irving que esperaba al mayor sentado sobre la cama, y luego Kar, que salía del baño ya cambiado con su misma ropa.
-¿Te vas?- preguntó Irving con un deje de tristeza en su voz.
-¿Quieres que me quede? - responde el mayor con una sonrisa coqueta.
-¿Lo harías si te lo pidiera? - se respondían uno al otro con preguntas, lo cual no los llevaría a ninguna conclusión.
-¡No!- exclamó -Estoy enamorado de alguien más, no creo que sea correcto quedarme contigo esta noche.
-Entiendo... - miró al suelo decepcionado, pensaba que aunque fue solo sexo había hecho que Kar sintiera algo por él, pero no fue así. Era como si al rubio no le importará.
-Lamento esto, no sé cómo tratar a quien tiene sentimientos por mí, así que perdóname si llego a lastimarte. Estoy enamorado de Sam y no quiero que te hagas falsas ilusiones conmigo.- soltó fríamente. No quería ser tan duro pero la sinceridad en él salía a flote sin importarle como se sienta el contrario.
Irving asintió y solo vio al rubio marcharse, su corazón estaba roto por esas palabras pero ya lo sabía, tenía que ser fuerte y superarlo, era su culpa por haberse enamorado a pesar de que Daiki se lo había advertido.
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La Mansión
Fanfiction( Advertencia: este contenido contiene relaciones chicoxchico si no te gusta este genero por favor no lo leas) La historia se centra en una hermosa mansión donde los hombres homosexuales van a divertirse, pasan muchas cosas a los que viven allí...
