Capítulo XXXI

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- Pensé que no vendrías - dice al ver como su amado sale por la puerta de la azotea.

- ¿Acaso crees que me perdería de un momento contigo? - sonríe Daiki abrazando a Sam entres sus brazos - y más ahora que estamos comprometidos y dentro de una semana serás mio completamente - comenta mientras el aroma del cabello de Sam le recorre la nariz.

- Vamos a celebrar nuestro compromiso - comenta Sam y levanta las dos copas y la botella de champán que tenía en sus manos.

Daiki asiente y toma la botella la cual destapa con un estallido al salir el corcho de esta, ambos sonríen y llenan las copas la cuales se desbordan en las manos de Sam. Ambos felices brindan y toman un sorbo.

- ¿Cómo lograste escapar de Kury? - pregunta Daiki sonriendo colocando su copa en la baranda del balcón.

- Escabullirme es mi especialidad - ríe y coloca su copa al lado de la de Daiki, lo abraza del cuello y acerca su rostro al del contrario - Deberías ir a tu habitación y hacer nuestra propia despedida de solteros - comenta algo coqueto mientras rosa sus labios a los del mayor mientras le susurra.

- ¿Qué tal si estrenamos el balcón? - dice Daiki con una voz provocadora que hace que Sam reaccione en un espasmo al escucharlo.

- ¿Aquí? ¿cómo podríamos hacerlo aquí? ¿y si alguien vine? - cuestiona pero a pesar de eso lo desea, tampoco que le importa que lo descubran o que los vean. La adrenalina comenzaba a recorrerle todo el cuerpo en un instante.

- Solo quiero ponerte contra la baranda y escucharte gemir mi nombre mientras te envisto una y otra vez - sus palabras salen sin ningún tipo de vergüenza de sus labios mientras una de sus manos se escabulle por debajo de la camiseta de este recorriéndole la espalda de arriba a bajo con las yemas de sus dedos.

El cuerpo de Sam siente esas caricias que lo hace estremecer, su cara se torna de un rojo carmesí. No importa todo el tiempo que pase siempre se derrite frente a Daiki, solo él saca todo lo uke que lleva dentro, ni siquiera las palabras le salen estando frente a él y cuando escucha sus palabras pervertida algo en él comienza a reaccionar poniéndose duro en cada segundo que pasaba.

- Tomaré tu silencio como que me deseas tanto como yo a ti - le susurra el mayor mientras rosa sus labios con los de Sam.

Sam mueve su cabeza buscando besarlo, Daiki juega un poco alejando y acercando sus labios mientras sonríe al notar el deseo de su amado. No obstante Daiki también se llena de deseo y deja el juego para después. Lo acerca más a él mientras comienza a besarlo de una manera única, una manera como si no lo hubiera hecho en días. Sin pensarlo dos veces Sam corresponde con el jugueteo de lenguas entre ambos mientras las manos de Daiki se escabullen dentro del pantalón del contrario, quitando el botón y dejando que caiga al suelo.

No podían desnudarse en ese lugar pero por lo menos la parte baja debía ser quitada.

Aquel beso intenso fue detenido por la falta de aire de ambos. Se miraban fijamente con esa mirada abrazadora llena de lujuria. Cómo puedes dos personas sentir tanto deseo una por la otra, un deseo que no podía ser comparado con otra cosa. Solo con tenerse así de cerca era como si el mundo se detuviera y solo existieran ellos dos.

Daiki giró a Sam para que quedará de espalda a él y como había dicho antes quería ponerlo contra la baranda. Sam simplemente se dejaba llevar, su cuerpo solo deseaba a Daiki, su corazón comenzaba a agitarse y sus labios hacían el ruido que enloquecía a Daiki.

Daiki le bajo el bóxer para dejarlo en sus pies junto al pantalón que ya le había quitado, sus manos le sujetaron el trasero mientras sacaba su lengua y le lamia aquella entrada para humedecerla. Con sus manos le separaba el trasero para que su lengua pudiera tener mas libertad de explorar e introducirse en su entrada.

Los gemidos de Sam se hicieron notable y se escuchaban como un eco en los oído de Daiki. La noche, el cielo y la luna en todo su esplendor eran los testigos de los que ambos estaban sintiendo en ese momento.

-D-daiki...hazlo... - gemía mientras sentía los dedos de Daiki dilatando su interior con un vaivén de adentro hacia afuera.

Daiki subió hasta su cuello el cual le mordió desde atrás, le paso la punta de su lengua por el lóbulo de su oreja para provocarlo aún más. Sam sintió un fuerte espasmo recorriendole el cuerpo.
- Tan ansioso como siempre - le dice en un susurro y con una voz suave y seductora.

El mayor sacó sus dedos del interior de él y liberó su miembro que palpitaba de la extinción. Roso la entrada húmeda de Sam con su miembro y lo introdujo lentamente. Los gemidos de Sam aumentaron su nivel, eran más fuertes y constantes.

Ambos estaban sumergidos en el placer; no pensaban en nada más, el sudor recorría sus cuerpos, el viento movía las hebras de sus cabellos de un lado a otro, solo la respiración agitada de ambos era lo que escuchaban.

Los movimientos de Daiki se hicieron notar, el placer lo estaba consumiendo y la calma se perdía en el abismo de pasión creado por ellos dos.

Sam movía sus caderas de adelante hacia atrás buscando mas penetración la cual Daiki no tardo en darle. Lo envestía una y otra vez buscando ese punto exacto donde sabía que Sam explotaría al instante.

Daiki le mordía el cuello lo masturba mientras lo envestía cada vez más.

En efecto Daiki escuchó su nombre juntos con los gemidos de su amado, pero, no solo Sam gemía el nombre de su amado, Daiki también susurraba el de Sam entre jadeos y envestidas.

Con las mentes en blanco, el cuerpo sudoroso, cada uno con el nombre de su amado en los labios, una fuerte envestida por parte del mayor y un gran gemido del menor al sentirla; se fundieron en un mar de placer y la lujuria en sus cuerpos sintieron la liberación al correrse al unísono, entregándose uno al otro.

Así, su despedida de soltero había sido muy diferente a las normales, solo ellos dos con la luna de testigo y una noche que parecía que sería eterna para ambos y no querían que terminara.

Después de una hermosa despedida se dirigieron a sus habitaciones, se bañaron y se dirigieron a dormir cuando Daiki escucha su celular sonar. Se le parece extraño ya que es muy tarde. Ríe al ver que es Sam y contesta.

- ¿Me llamas para que valla a dormir contigo? - dice bromeando ya que sabe que no será posible.

-Eso no es mala idea - le sigue el juego Sam - Pero sabes que te mataran si te encuentran aquí - ríe mientras se recuesta en su cama.

-Kury es aterrador cuando se enoja - comenta Daiki.

- Yo solo quería decirte que te extrañaré, estoy seguro que hasta el celular me quitaran por una semana así que quería que lo supieras.

- Eso lo sé amor y espero que también sepas que te extrañaré de igual manera.

-Lo sé, descansa amor. Te veo en una semana.

- Tu igual, ya quiero verte en vestido de novia - comenta de manera burlona, no sabía que usaría Sam pero le gustaba molestarlo.

- ¿Acaso crees que usaré vestido?

- No lo sé, solo decía - ríe - pero ya veré el fin de semana. ¡Buenas noches!

- ¡Buenas noches! - dice riendo por el comentario de Daiki y cuelga.

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