- ¿Qué demonios crees que haces? - le pregunta Daiki enojado llevándolo de un brazo y empujándolo hacia una pared del pasillo.
- ¡A ti que te importa! - exclamó Sam empujándolo y alejándose de él rápidamente con destino a la sala de la mansión donde estaban todos disfrutando de la fiesta.
Daiki solo lo miró irse y eso le enfurecía aun más ya que Sam solo estaba coqueteando con los demás sin importarle nada. Daiki lo siguió de cerca y solo lo observaba de reojo mientras hablaba con los demás.
- ¡Sam! Tenía mucho que no te veía - dijo Carlos pasando una de sus manos por los hombros de Sam.
- ¿Me vas a decir que me extrañaste? - preguntó Sam coqueto y guiñándole un ojo.
- Sabes que si - respondió él con la misma forma coqueta - ¿Ya me vas a dejar que te de amor? - le pregunta de manera picara y acercando sus labios a la mejilla de Sam.
- Yo soy el que quiero darte a ti - dijo Sam girándose para quedar frente a él.
- Sabes que eso me gustaría más - contestó Carlos acercando su rostro a de él.
Daiki los escuchaba y los observaba atentamente y al ver lo que Carlos intentaba hacer se acercó y halo a Sam de un brazo con brusquedad para que se apartara. Miró a Carlos con una mirada asesina. Si las miradas mataran Carlos hubiera muerto en ese momento.
Sam intentó soltar el agarre de Daiki en su brazo pero le era imposible, Daiki estaba furioso y lo llevaba rumbo a la habitación. Sam estaba nervioso, nunca lo había visto de esa manera pero aún así no se dejaría, tenía que ser firme con la decisión que había tomado y no caer rendido ante Daiki otra vez.
- ¡Te exijo que me sueltes! - le dice Sam subiendo el tono de voz mientras era arrastrado por Daiki hasta su habitación.
Daiki no dijo absolutamente nada, el coraje (celos) que sentía era mas fuerte que él, pero sabía que no debía hacerle nada a Sam. Entró en la habitación y empujó a Sam hacía la cama con enojo, cerró la puerta detrás de él la cual hizo un fuerte ruido al ser tirada con fuerza.
- ¿Qué pretendías hacer con Carlos? - pregunta posicionándose sobre él, sujetándole las manos sobre su cabeza.
- ¿A ti que diablos te importa lo que yo haga o deje de hacer? Tú no tienes ningún derecho a reclarme - contesta furioso y lo mira fijamente ya que su decisión era definitiva. - Así que sueltame y déjame en paz - le grita y trata de zafarse del agarre de este.
- Me importa más de lo que crees - dice con su mirada fija en la de Sam, acerca su rostro al de él y Sam gira la cabeza a un lado - Eres mio - le susurra de manera engreída y le muerde el cuello.
- Sueltame por favor - le dice Sam en un susurro apenas audible. Sentir la mordida de Daiki en su cuello hace que su cuerpo comience a ceder ante él. Lo amaba y solo quería decírselo pero algo le impedía hacerlo, lo que más quería era escuchar esas palabras que lo haría olvidar todo y entregarse a él. Una parte de él gritaba que cediera pero la otra le gritaba, sé fuerte.
- ¿Y si no quiero dejarte? ¿Qué pasará si me niego? - vuelve a susurrarle pero esta vez al oído para luego sacar su lengua y lamerle el lóbulo para provocarlo.
- Eres un maldito demonio - comenta Sam y su voz se vuelve mas aguda, de sus ojos comienzan a brotar pequeñas gotas de lágrimas las cuales caen si previo aviso - Me ilusionas cuando no sientes lo mismo por mi - dice y su llanto se hace más notable.
- ¿Cuando he dicho que no siento lo mismo por ti? - pregunta y lo mira sorprendido por sus palabras, pero Sam no dice nada solo trata de callar su llanto- ¡ya veo! Con que eso es lo que pasa, nunca te he dicho lo que siento por ti. - dice calmado y suelta de su agarre a Sam, se sienta a un lado de él y da un gran suspiro. - Escucha atentamente - dice preparándose para hablar, Sam se sienta alejado de él y limpia sus lágrimas con sus manos ocultando su rostro en ellas.
- Me molesta que alguien más te toque, admito que los celos me están matando, siempre me has gustado Sam y cuando te fuiste me dolió mucho pero no podía detenerte, sabía que era mejor para ti alejarte de mi. Soy una persona egoísta lo sé. No soporto la idea de que vallas a estar con otra persona que no sea yo. Lamento mucho haberte rechazado y creeme que me he arrepentido de haberlo hecho. Por eso te pido que me perdones y también te pido que aceptes salir conmigo. Estoy enamorado de ti desde el día en que te conocí - dice sin detenerse y serio, Sam estaba sorprendido mirándolo sin parar de llorar después de haber escuchado todo eso.
Daiki sonrió y giró la cabeza para mirarlo, se sentía muy aliviado después de haber confesado lo que sentía.
-Deja de llorar - le susurra y se acerca a él, le acaricia limpiando sus mejillas encharcadas.
- No...puedo, me has echo muy feliz... - dice y se cubre su rostro con sus manos para que el mayor no lo vea de esa manera.
Era la primera vez que se sentía de esa manera, estaba feliz quería abrazarlo pero las lágrimas no se detenían. Daiki le quitó las manos de Sam que cubrían su rostro y con una sonrisa acercó su rostro al de él dándole un cálido beso en los labios el cual hizo que Sam abriera mas sus ojos en el momento por la sorpresa, pero luego correspondió.
- Te de tuviste - le susurra Daiki al separar sus labios de los de él. Sam no pudo evitar esbozar una sonrisa y se aferró al cuello del contrario.
- Te quiero Daiki, siempre has sido el amor de mi vida, lo eres y siempre lo seras - dice cubriendo su rostro en el hombro de este.
- Te amo Sam - esas palabras salen de sus labios con gran facilidad que el mismo no lo puede creer. Nunca las había dicho. Ni siquiera a Jun que era alguien muy importante para él.
Ambos se quedaron sumergidos en un intenso abrazo, los sentimientos se transmitían por el calor corporal que sentían uno del otro. Se acostaron sin poder separarse uno del otro, hasta que quedaron dormidos. Fue una noche donde ambos durmieron profundamente. Solo esperaban que al despertar no fuera un sueño...
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La Mansión
Fiksi Penggemar( Advertencia: este contenido contiene relaciones chicoxchico si no te gusta este genero por favor no lo leas) La historia se centra en una hermosa mansión donde los hombres homosexuales van a divertirse, pasan muchas cosas a los que viven allí...
