Capítulo XXVI

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- Esto es una exageración - suspira Sam mientras le reclama a Kury - No veo la necesidad de que tengas que hacerme esta fiesta- se cruza de brazos mirando a su alrededor.

- Todos están muy contentos con tu llegada así que no es exageración - responde Kury colocando un hermosa arreglo floral en la repisa.

- Si tu lo dices - dice Sam rindiéndose, sabia que tenía las de perder contra Kury.

Sam no estaba muy cómodo con la dichosa fiesta, su humor no era para fiesta ni nada por el estilo, se sentía algo nervioso ya que la noticia que le tenía que dar a sus padres no sabia como la iban a tomar. Pero estaba mas preocupado por lo que Daiki pensaría aunque también pensaba que no le iba a importar, no le importo que se fuera al extranjero mucho menos le iba a importar lo que pasaría en este nuevo capítulo de su vida.

La fiesta estaba en todo su esplendor, casi era media noche y todos bailaban, bebían y reían a carcajadas unos con otro. Se alegaban de que Sam estuviera de regreso pero quien no estaba tan animado era Daiki. Estaba sentado en la barra del bar tomando un whisky a las rocas mientras divisaba a su alrededor lo que sucedía. No había visto a Sam en toda la noche así que se puso de pie y fue a buscarlo.

Estaba cruzando por el estudio cuando escuchó voces, se detuvo al darse cuenta que una de esas voces le pertenecía a Sam.

- Me he comprometido y mi futuro esposo vendrá en unos días a conocerlos - escuchó a Sam decir y se quedo en shok, no podía creer eso y se alejó rápidamente de ese lugar.

Salió de la mansión en su auto hasta el bar mas cercano, su mente estaba aun en blanco por lo que escuchó, no podía creer que otra vez pensaba casarse pero no iba a ser igual, Daiki estaba decidido a impedir que eso pase sea como sea, no lo iba a permitir.

Tomaba sin control, tomaba un trago tras otro, ya su cabeza estaba dándole vueltas. Tenia mucho que no tomaba de esa manera. Decidió irse a casa pero cuando estaba fuera del bar sabía que no podía conducir en esa condición. Estaba bastante mariado y se rescoto de un poste que vio.

Un hombre bastante guapo se le acercó, un cabello largo y morado, bien vestido, alto y de buena apariencia, a leguas se le veía que era extranjero.

- ¡Disculpe! ¿Puede usted ayudarme a encontrar esta dirección? - le preguntó el extraño pasándole un papel con una dirección.

Daiki lo miró y se veía algo borroso pero sabía donde estaba el lugar, es más se le parecía conocido pero no recordaba porque, su memoria no funcionaba bien por el alcohol.

- Está cruzando el parque que está más adelante, el edificio esta justo al frente - le dice y esta haciendo un gran esfuerzo por mantenerse en pie.

-¿Está usted bien? - le pregunta aquel extraño al mirar su condición - Yo soy médico, digame si le puedo ayudar en algo - dice algo preocupado y coloca una de sus manos en el hombro de Daiki por si acaso se iba a caer.

- No es necesario, muchas gracias. Estoy bien. - le responde Daiki de manera seca e intenta caminar pero cuando intenta dar un paso pierde el equilibrio y aquel sujeto lo agarra.

- Déjeme ayudarlo, ya que el lugar a donde voy esta bastante cerca lo llevaré conmigo - dijo él tomando un brazo de Daiki y envolverlo por su cuello para sostenerlo bien.

Daiki no tuvo más remedio que dejarse llevar por aquel extraño, caminaban a paso lento hasta el lugar designado, Daiki se sorprendió al llegar a aquel edificio. En ese edificio estaba el apartamento de Sam, era demasiada coincidencia que ese hombre lo halla llevado a ese edificio pero creía que eso podía pasar.

No sabía si estaba despierto o soñando solo sentía su cabeza dando vuelta, el hombre lo llevo por el elevador, Daiki no vio el número de piso ni en el apartamento que lo habían llevado, su cuerpo se sentía pesado y solo sintió que lo apostaron en una cama.

Sam estaba sorprendido al ver a Daiki y mas sorprendido estaba al ver que era su prometido que lo llevaba. Sam no le dijo nada a su prometido que conocía al hombre que había llevado ya que no quería comenzar una discusión.

-¿ Dónde lo encontraste? - le preguntó Sam algo molesto, mientras miraba a Daiki en la cama desde el marco de la puerta.

- Le pregunté como llegar aquí y lo vi mal, no podía dejarlo ahí en esas condiciones - contesta él de manera amable y acariciando el rostro de Sam con ternura.

- Gakupo, si que te gusta recoger basura de la calle - contestó molesto alejándose de allí a lo que Gakupo lo siguió para calmarlo. - Por cierto ¿Qué haces aquí? Se supone que era en una semana que llegabas - continua Sam volteando a verlo y se cruza de brazos.

- No aguantaba ni un día más sin verte - comenta él con una cálida sonrisa en los labios a lo que Sam no pudo evitar sonrojarse y desviar la mirada avergonzado.

Gakupo se acercó a él abrazándolo contra su cuerpo a lo que Sam correspondió, levantó su cabeza dándole un pequeño beso en los labios.

- ¿Qué pasó con todo el trabajo que tenías? - pregunta sin alejarse y sonriendole, su enojo ya se le había ido como si de magia se tratase.

- Todo está resuelto, tengo unos asuntos aquí y decidí venir antes a conocer a tus padres, espero y no te moleste - sonríe inocentemente y hace un puchero como niño pequeño lo cual hace reír a Sam.

- Me alegra que estés aquí - dicho esto deposita un pequeño beso en la mejilla de este - hoy mis padres dieron una fiesta de bienvenida para mi pero me escape temprano, no quería quedarme allá - comenta y ambos se sientan en un sofá. - mis padres me regañaran mañana - rió al decir eso pensando en como sería.

- Te ves cansado, vamos a la cama - dice Gakupo y se pone de pie pasándole su mano para ayudarle a parar, Sam la tomó sonriendo asintiendo con la cabeza - Yo también estoy cansado por el viaje - continua diciendo mientras van a la habitación.

Al día siguiente Sam se despertó muy temprano, miró a Gakupo dormido a su lado y sonríe al ver su rostro tan tierno. Se levantó con cuidado para no despertarlo, tenía que hablar con Daiki para que se fuera. Eso lo tenía nervioso desde la noche.

Al llegar al cuarto donde Daiki estaba no hizo ruido al entrar ya que estaba dormido, el se acercó y se sentó a un lado de la cama. Se quedó fijamente mirándolo con extrañeza y añoro.

- Tan indefenso que estás ahora, me pregunto si tu pared se rompe cada vez que duermes - susurra mientras una de su mano juega con el cabello de él con lentitud y suavidad para evitar que despierte. - ¿Qué te habrá hecho levantar un muro tan fuerte? - le pregunta aun que sabe que no tendrá respuesta alguna, sus ojos están fijos en el rostro durmiente de Daiki, se inclina un poco y acerca su rostro cada vez más al de él - Me pregunto si podré olvidarte algún día - sigue susurrando y cierra sus ojos a centímetros de que sus labios choquen con los del dormilón.

Sam siente que le sujetan el brazo y abre sus ojos sorprendido, se encuentra con una mirada fija en él, unos ojos negros que se centran en los azules de él y le impiden moverse.

- Si haces eso no dejaré que te cases - amenaza el ahora despierto Daiki, rosa su nariz con la de Sam a lo que esté se queda impactado por sus palabras.

Sam reacciona y se aleja de él rápidamente con un rostro enrojecido, se pone de pie y evita mirarlo.

- Es hora de que te vallas - dice Sam antes de salir huyendo de la habitación.

Daiki suspira y siente el dolor en su cabeza, su mente comienza a recordar lo sucedido y entiende como llego ahí.

- Creo que aprovecharé esta oportunidad para divertirme - dice sonriendo para si mismo, había pensado en algo realmente malo. No quería que Sam se casara así que estaba decidido a evitarlo, costará lo que le costará.

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