Capítulo XXIX

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Los días pasaban y Daiki había estado muy ocupado en su trabajo, tenía una actividad con los niños y casi no veía a Sam. Era una tortura para él no poder verlo, besarlo y tenerlo entre sus brazos.

Desde que comenzaron a salir no tenían tiempo de estar juntos y Sam se estaba desesperando, estaba enojado y ala vez algo triste ya que Daiki no lo había tocado aún, quería estar con él y esta noche lo iba a esperar no le importaba la hora en la que llegara. Se sentó en un sofá en la sala con un libro en mano a esperarlo.

Ya pasaba de media noche y Daiki llegó a la mansión, había salido con Eiichi a tomar una copa. Al entrar a la mansión se dirigió a la sala al ver luces encendida. Vio a Sam sentado en el sofá, dormido y con un libro entre sus manos. Sonrió al verlo tan tierno y se acercó a él, lo cargo lentamente para no despertarlo, pero fue en vano, Sam se despertó.

—Daiki, he olvidado tu rostro, no recuerdo tus manos....¿como besaban tus labios? — dice medio dormido al ver el rostro de Daiki tan cerca.

—¿Quieres recordarlo?— le pregunta con una sonrisa mientras lo baja sujetándolo de las caderas y dejándolo de pie frente a él.

— S-si...— dice sonrojado sujetándose del cuello del mayor.
— Acerca tus labios a los mios y averiguarlo— le dice coqueto a lo que Sam obedeció inmediatamente uniendo sus labios con los de él en un apasionado beso. Un beso que ambos estaban añorando desde hace días.

— ¿Ya me recuerdas? — pronuncia en sus labios alejándolo un poco.

— S-si...— pronuncia con lágrimas en los ojos.

—¿Por qué lloras? — pregunta acariciándole su mejilla.

— Duele....— mira hacia otro lado para desviar la mirada de Daiki.

—¿Qué te duele? — lo mira confundido y preocupado.

—Tengo miedo...— dice entre lágrimas y abraza a Daiki sumergiendo su rostro en el pecho de este.

—¿Miedo? ¿Miedo por qué o de qué? — pregunta correspondiendo aquel abrazo.

— y-yo....no le tengo miedo a nada....pero todavía no me explico...p-porque tiemblo cada ves que te veo... — dice aferrándose a él con mas fuerza.

—¡Baka! — exclama con una sonrisa en los labios y le da un pequeño beso en la cabeza.

— T-tu...tú eres el baka— dice aún llorando.

— Deja de llorar — lo toma de la barbilla y le da un pequeño beso en los labios.

— N-no puedo, una ves que comienzo a llorar no puedo detenerme — tapa su cara con sus manos.

Daiki le quita las manos y acerca sus labios nuevamente a los de él y lo besa, pero está vez es un beso apasionado en el cual introduce su lengua dentro de la boca contraria jugando con la de él. Sam se queda sorprendido e inmóvil ante tal acto para luego corresponder el beso. Daiki  se separa para verlo directamente a los ojos.

—No llores más — Daiki le sonríe y lo besa nuevamente pero con un beso fugas.

Sam corresponde al beso, se veía tan lindo bajo la luz de la lámpara que alumbraba la sala y en los brazos de su amado, de ese modo se sentía, llorando levemente, asiente con la cabeza tratando de callar el llanto.

— Me gustas más cuando sonríes— le dice y le da una calidad sonrisa para ver si lo contagia a él.

— ¿Me amas? — pregunta de repente y sonríe, aún con unas cuantas lágrimas en las mejillas.

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