Capítulo XVI

801 61 2
                                        

Pasé toda la noche con Irving, es un gran chico - lastima que no sea para mi -pensaba mientras me parqueaba en la mansión. - a lo mejor debería traerlo a la mansión, será divertido - sonríe imaginandome como seria.

Entre y no podía creer lo que mis ojos estaban viendo - Jun... - susurré para mi mismo. Jun estaba hablando con Kury muy animadamente, era como si se conocieran.

Al parecer Kury llego anoche y trajo a Jun era lo que los demás comentaban. Trate de evadirlo para que no me viera, tenia que hablar con Kury para saber de donde se conocían.

No había visto a Asahi por ningún lado en toda la mañana. Era casi medio día y no había salido de mi cuarto ya que no quería encontrarme con Jun. Todo mi cuerpo se paralizo con solo verlo de lejos - Maldición esto no puede ser - decía una y otra vez mientras recordaba el pasado, mi pasado con Jun.

Salí de la habitación mirando a todos lados para no encontrarme con Jun. Para mi suerte vi a kury solo en la sala y me acerque a el.

- Hola Kury ¿cuando regresaste? - le pregunte sentandome a su lado.

- Hola Daiki, regresé anoche pero no te vi. - me sonrió con su tierna sonrisa como siempre.

- Salí con unos amigos y me quede en casa de uno de ellos- dije devolviéndole la sonrisa. - Ese chico con el que viniste ¿en donde lo conociste? - le pregunte sin rodeos a lo que Kury me miro sorprendido por mi curiosidad.

- ¿Te refieres a Jun? - me pregunto a lo cual asentí con la cabeza - lo conocí en mi viaje es un buen chico y lo traje conmigo. ¿A caso lo conoces? - dijo algo dudoso y mirandome con curiosidad.

- Era mi pareja antes que Asahi - le dije mirando hacia abajo.

- Eso si que es una sorpresa - me dijo impactado por la noticia.
- Él solo un día desapareció sin decirme nada y pensé que nuestra relación había terminado y no volvimos a vernos ni hablarnos - digo algo melancólico al recordar lo sucedido.

- Tú tranquilo Daiki, no creo que el sepa que estas aquí, aunque, no puedes ocultarte para siempre de él. - puso una de sus manos en mi hombro en forma de calmarme.

- Ya lo sé, hablare con él. Gracias Kury, siempre me siento mejor al hablar contigo. - le sonríe y me puse de pie, estaba decido a ir a hablar con Jun.

Me despedí de Kury y fui a dar una vuelta por el gran jardín de la mansión, caminaba mirando al suelo cuando derrepente sentí como tropecé con alguien.
Levante la cabeza y ahí estaba ese hermoso rostro mirandome.
Aquél chico con su hermoso cabello negro como el azabache, esos ojos azules profundo y su bello rostro infantil que alguna vez toqué.

-Daiki...- dijo mirandome como si no le sorprendiera verme, creo que ya se había percatado de mí.

- Jun... - solo pronuncie su nombre casi en un susurro, no deje de mirarlo ni por un instante.

- Disculpa... Luego te digo Daiki - dijo cruzándome por el lado para irse.

- Ya me dio curiosidad, dime ahora - le dije sujetándolo del brazo para detenerlo.

- No - dijo sin mirarme tratando de evadirme.

- ¿Por qué? - insistí.

- Porque no - se mantenía firme.

- Eres cruel.

-Ya sabes que sí.

- Dime o no podre estar tranquilo.
-Luego te digo Daiki - bajo la cabeza para que no pudiera ver su rostro.
- ¿Por que?

- Porque sí.

- Ya no te quiero Jun- le dije para aclarar las cosas.

- Nunca me quisiste - susurro.

-Yo si te amaba pero me abandonaste.

-¡No te abandone! Tú querías a Len y yo te dije que no quería nada de tres.

- Los quería a ambos y me dejaron. - le solté del brazo.

-Yo no te deje, tú te fuiste. - dijo levantándome la voz.

-No es cierto siempre estuve ahí y no me buscaban.

-Yo te buscaba.

-¿ Dime una vez que me buscaste?

- Cuando estaba llorando, cuando necesitaba ayuda.

- La última vez que me búscate fue en mi cumpleaños después de ese día todos cambiaron.

-...- se quedo en silencio un momento y se giro a mirarme. - Sabes porque todos nos peleamos ¿no?-

-Sí -le respondí sin excusa.

- Fue por la actitud de Len y también por la nuestra.

-Yo no te escribía porque tu no lo hacías.

-Yo si te escribía.

-Solo saludabas y como no decías nada mas pensé que no querías nada más conmigo.

-Te deje en paz porque pensé que querías mas a Len. - se le notaba la tristeza en la voz.

- Mierda... sabes que eso no era así yo te tenia a ti primero - le dije mirándolo y le acaricie su suave rostro por un momento.

- ¡Ah! ¡Es que eso me molestaba!. - dijo molesto. - A veces Len decía esto y aquello y cuando me tenia envidia decidí alejarme.

- ¿Y por qué nunca lo dijiste?

- Porque era egoísta.

- Jun... ¿por qué me dices todo esto ahora? - sujete mi cabeza con mis manos - Mi cabeza da vueltas.

- ¡Disculpa! Ahora no hay nada que hacer.

-No es justo para ti- le susurre mirandolo.

-No hay problema.

-Si hay un problema.

-¿Cual es?

- Yo te quería más que a nada en el mundo y ahora...estoy confundido.

- Me QUERÍAS - dijo poniendo énfasis en esa palabra - Ya lo dijiste.

-Si pero mi cabeza esta confundida ahora no se que pensar, no sabia que te sentías de esta manera.

-Eso ya no importa ahora...ya tienes a Asahi.

- Eso es lo que me hace estar mas confundido.

-Solo olvidame- dijo bajando la cabeza.

-¿Y crees que es tan fácil? - le levante la cabeza colocando mis manos en sus mejillas obligandolo a mirarme.

- ¡No lo se! - dijo mirandome fijamente -Pero deberías hacerlo.

-¿Tú me olvidaste?

- No, no lo he hecho. - dijo con toda sinceridad.

-¿Y lo harás? ¿Me olvidarás?

-Debo hacerlo.

-¿Y crees que lo conseguirás?

-Tal vez...no lo aseguro.

-Yo...- intente hablar pero no me salia palabra alguna.

- Daiki, tú y yo...ya no es posible. - dijo sujetando mis manos que aun le sostenían el rostro.

- Lo siento. De verdad lo siento no quería hacerte daño. - dije dejando caer mis manos.

- No hay problema, ya está olvidado.

-No mientas.

-No lo hago. - me sonrió.

- Necesito pensar, hablamos luego - le acarcie su hermoso cabello negro.

-... Está bien - dijo sorprendido por mi acción.

Me alejé de el dejándolo en el jardín, me gire para darle una última mirada y me sonreía, el viento jugaba con su cabello.
Suspire y sonreí de igual manera y entre en la mansión.

La MansiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora