¿Qué había pasado? ¿Qué había hecho mal? ¿Tenía arreglo? Eran muchas las preguntas que se formaban en su cabeza, pero ninguna tenían respuesta. Simplemente se sentó en el sofá a pensar lo sucedido....
Era un viernes en la noche, Sam le había pedido a su esposo que esperara por él, Daiki simplemente obedeció. Estaba contento de ver a su esposo después de tanto tiempo.
Sam no tenía tiempo para él y eso le preocupaba. Estaba muy ocupado en sus estudios y por esa razón no iba a casa. Había pensado mucho las cosas cuando llegó a una decisión que no quería pero era necesaria y lo mejor para ambos.
Al llegar a la Mansión divisó a su esposo esperándolo en uno de los sofá leyendo un libro. Al notarlo este cerró el libro y se acercó a él abrazándolo.
-¡Sam! Me alegra verte, te he extrañado amor. - dijo Daiki depositando un suave beso en los labios de su amor el cual fue correspondido.
-Yo necesitaba verte, tengo algo que pedirte.- dijo con seriedad alejándose del mayor y sentándose en el sofá, palmeó a su lado para indicarle al mayor que se sentara.
Daiki estaba sorprendido por esa actitud pero obedeció a la petición. Se sentó a su lado y prestó atención a lo que este le iba a decir.
-¡Quiero el divorcio!- soltó Sam sin tacto en sus palabras, simplemente quería que eso terminara pronto, su expresión estaba totalmente seria. Quería mantener la compostura para no flaquear ante su decisión.
-¿Me dirás la razón?- preguntó el mayor, la verdad es que lo tomó de sorpresa, pero sabía que algo así no tardaría en pasar.
-No quiero que te aferres a mi, quiero que seas feliz y conmigo no lo eres. Tu te mereces a alguien que cuide de ti, yo no lo he hecho desde que nos casamos. Te amo pero mi sueño es la medicina y no puedo arrastrarte conmigo. Quiero que encuentres a alguien que te valore, no puedo decidir entre tú y la medicina. - habló sin ser interrumpido por el mayor. Este solo escuchaba completamente indignado.
-¿Es lo que realmente deseas? - Trato de soñar tranquilo. No quería mostrar tristeza, tampoco su enojo. Sam se atrevió a decidir por él, nunca le ha gustado que tomen sus decisiones. Sam no sabía si el quería seguir a su lado y simplemente esperarlo. Pero lo que si le molestó es que ni se atrevió a preguntar. Sam eligió separarse y sin dejarle decidir. Estaba realmente molesto. Sólo se puso de pie y miró al menor sin darle tiempo a que respondiera su pregunta. -Esta bien, cuando tengas los papeles listo me lo das para firmarlo.- dijo preparándose para irse. Ya no resistía mirara a Sam, su corazón se quebraba en al paso de los segundos.
- Ya los tengo listo. - Dijo casi en un susurro el menor el cual fue audible para Daiki.
-Eres bastante rápido. - dijo con un tono molesto. Tomó la pluma y firmó los papeles que Sam tenía sobre la mesa frente a él.
Le temblaba la mano pero lo hizo, estaba frustrado, decepcionado, triste y sobre todo abandono. Lo habían abandonado otra vez, ya era costumbre pero está vez le dolía más que nunca. Lo amaba y eso ya no importaba.
Sam evitó mirarlo directamente a los ojos, no quería hacerlo pero pensaba que era lo mejor para ambos. Daiki estaría mejor sin él. Le dolía lo que hacía pero mas le dolía que el mayor no se opusiera a su petición. Una parte de él esperaba resistencia y al no verla fue peor.
-¡Adiós! - dijo Daiki sacando a Sam de sus pensamientos, y solo dio media vuelta y se fue de la mansión.
Sam miró la firma de Daiki en los documentos y no pudo evitar que sus lágrimas comenzarán a salir sin previo aviso. Estaba destrozado, pero ya era tarde para arrepentirse de eso.
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La Mansión
Fanfiction( Advertencia: este contenido contiene relaciones chicoxchico si no te gusta este genero por favor no lo leas) La historia se centra en una hermosa mansión donde los hombres homosexuales van a divertirse, pasan muchas cosas a los que viven allí...
