NARRA NAO
Mis ojos se abrieron de par en par chocando con la luz cegadora que emanaba el sol a través de las persianas. Extendí mi cuerpo en las suaves sábanas sin percatarme de la ausencia de Naomi.
Rápidamente me levante de sopetón explorando toda la habitación en busca de su pequeño cuerpo, pero no había rastro de ella. Me siento muy paranoica últimamente.
-.Ya te levantaste, se suponía que debías estar acostada para poder darte el desayuno Nao...- soltó la pequeña voz de la niña con un tanto de molestia.
-.Ya me estoy acostando entonces- dije en defensa, saltando lo más rápido posible hacia mi cama.
Y ahí estaba ella, parada frente a mí con su energética sonrisa tan pegajosa e indefensa, sosteniendo una bandeja con nuestro desayuno que ella misma había preparado para mi.
Se sentó a mi lado mientras colocaba la fuente con dos tazas de chocolate caliente y un surtido de facturas de mis favoritas. Pasamos la mañana hablando, riéndonos y por supuesto deleitándonos con el exquisito desayuno que Naomi había hecho.
Quisiera quedarme acostada con ella de por vida, que todo se congelará así podría disfrutar todos estos pequeños pero únicos momentos junto a mi pequeña.
-.Ya es la hora ¿no?- Dijo en un susurro la niña. Esas palabras fueron como una paliza en mi cerebro, recordándome la horrible y tortuosa realidad que llevaba encima el cargo de ser investigadora.
Solté un leve suspiro mientras me levantaba de la cama para poder alistarme antes de que sea más tarde. Escuche la voz de liderazgo que tanto la caracterizaba a Mika regañando como siempre a Sora y Hana.
-.No lo vuelvo a repetir, cuando regrese de la central quiero verlos ya preparados para salir- ordenó Mika a Sora y Hana, Mei estaba junto a ellos pero ella era impecable en ese sentido.
-.Si- contestaron con vagancia al unísono.
Bueno será mejor que me apure en prepararme antes de que yo sea la regañada por mi subordinada. Una vez de acabar con todo mi alistamiento, revise nuevamente la habitación por si llegara a olvidarme de algo.
El aire entraba de forma pausada, pero sin lograr calmar la tristeza del entorno. Naomi se encontraba sentada en la cama dándome la espalda con su mirada perdida en sus manos. Yo sabía perfectamente el dolor y el vacío que sentía en estos momentos aquella niña, solo me acerque ubicándome frente a la pequeña y con mis manos sostuve su rostro, quitando el camino de las cristalinas gotas de su mejilla con mi pulgar.
La tristeza sucumbió a la perfecta mezcla de colores pertenecientes de sus ojos, mientras su ceño se fruncía ligeramente.
Continué acariciando sus mejillas hasta que una de sus pequeñas manos acuno la mía que seguía en su cara.
-.¿Me prometes que vas a volver?- apenas musitó la niña antes de romper en llanto.
Solté su rostro, acurrucando a Naomi en mi pecho. Pase mis brazos por su frágil espalda y otro en su cabeza, enredando mis dedos en su albino cabello, recargando mi mentón en su su coronilla.
-.Claro que si mi niña...-respondí, guardando silencio.
Nos quedamos unos minutos abrazándonos hasta que recordé que le había comprado un collar a Naomi en uno de esos días que volvía de la central. Quizás es el momento de que se lo dé para que se esfumara un poco la tristeza.
Me separe de ella, quedando desorientada con el repentino alejamiento que ejecute. Busque entre mis cosas una pequeña caja forrada de rojo con un llamativo moño plateado.
-.¿Que haces?- oí la voz de Naomi detrás de mí.
-.Tengo algo para ti- respondí acercándome nuevamente hacia ella al mismo tiempo que extendía mi mano con el paquete en dirección a la niña -.toma- dije.
Sin más que decir, la niña cogió el estuche que contenía un collar de plata con el dije de una mariposa.
-.Que lindo es... gracias Nao- hablo Naomi hipnotizada con la cadena.
-.De nada mi niña, es lo mínimo que te mereces- respondí acariciando sus cabellos blanquecinos.
-.Me ayudas a colocarla en mi cuello- pidió la pequeña entregándome la cadena para ponérsela alrededor de su delgado cuello. Una vez puesto Naomi se levantó de la cama sin decir nada, adentrándose al baño.
Durante esos minutos que no estaba la niña en la habitación, fueron suficientes para terminar de alistarme por completo solo quedaba agarrar mi quinque nada más.
-.Nao ya estamos- aviso desde el comedor Mika.
Sin más que hacer me dirigí hacia la entrada encontrándome con Mei, Sora y Hana ya alistados y debo admitir que pude notar sus nervios pero sin embargo continúan siempre firmes a mi lado sin ninguna vacilación de por medio.
-.Bueno, vayan yendo hacia la camioneta así vamos aprovechando un poco el tiempo- propuso Mika mientras cargaba su equipaje, los tres integrantes copiaron la misma acción que mi subordinada.
Tome aire una última vez y me dispuse a salir de la casa hasta que oí su voz.
-.Espera...
Me volteé para verla y ahí estaba ella con su rostro empapado de lágrimas quien no dudó en brincar sin siquiera medirlo hacia mis brazos.
Rodee el pequeño cuerpo de Naomi suavemente sin dañarla, observe sus azulinas orbes los cuales se complementaban con los míos, viendo como las lágrimas circundaban sin piedad su rostro. Tomé una de sus pequeña manos y la acerque hacia mi corazón.
-.Cuando termine este trabajo, te prometo que no voy a irme nunca más. Estaremos juntas siempre- le dije fundiendo ambos colores , formando paz y tranquilidad pero tristeza a la vez -.Solo tu y yo seremos.
Aquella felicidad
Aquella libertad
Por ella voy a luchar, para que vivamos en paz juntas como siempre soñe.
-.Vuelve rápido- musitó la pequeña, mientras que una delicada sonrisa aparecía en sus diminutos labios sin contener las lágrimas, al mismo tiempo que besaba mi mejilla derecha.
Aquellas lágrimas que anunciaban con escapar de mis párpados que tanto trate de evitar, se escaparon, recorriendo mi rostro sin permiso.
-.Claro que si - respondí besando su mejilla izquierda.
Ambas deshicimos el abrazo, y sin más comencé a caminar hacia el vehículo donde se encontraba mi grupo. Por última vez mis ojos buscaron los azulinos de Naomi quien me correspondió junto a una ligera sonrisa y su delgado brazo que se me movía débilmente al compás del viento formando un saludo.
Inhale el refrescante y tenso aire erizando mi piel, provocando un ligero temblor por mi columna vertebral. Trague saliva y sin más me adentre al coche arrancando enseguidamente en el instante en que cerré la puerta.
Esta vez le pondré fin a todo esto.
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Crimson Red
Fiksi PenggemarQue fantástica e interesante puede llegar a ser la vida no lo creen. Claro y más aún cuando estás sentado en el borde de una diminuta roca , en lo alto de X edificio obteniendo una vista que pocas personas pueden valorar con exactitud .Lo meno...
