NARRA NAO
¿Qué debía hacer era la cuestión?
Una inmensa maraña de pensamientos invadieron mi mente quedando paralizada en mi lugar.
Ese momento en que no sabes si atacar o quedarte quieta observando como perdía la vida aquella persona que removía todo mi ser. Aquel momento en el que no sabes si salir corriendo y huir sin mirar atrás o enfrentarte a dicho ghoul . Ese momento en el que no sabes si dar la vida por esa persona que amas o ser cruel y proteger simplemente la tuya.
Simplemente no sabía que debía hacer. Por instinto corrí hacia Juuzou sujetando firmemente mi quinque mientras las lágrimas se desprendían de mis ojos, sintiendo aquel líquido caliente recorrer mi mejilla. Salte por encima de Juuzou hundiendo mi guadaña en el pecho de Steel, creando un profundo tajo donde comenzó a brotar gran cantidad de sangre cayendo desplomada en el firme suelo.
Me ahogue en un chillido de terror al observar tanta sangre y oír los quejidos del azabache, así como toser y escupir sangre. Deje caer mis rodillas ante él sujetando delicadamente su rostro. Suzuya ante el tacto no podía evitar encogerse en su sitio dando alaridos de dolor, apretando mandíbula con presión, él realmente estaba sufriendo y yo no podía ayudarlo.
Trate de hacer un torniquete arrancando parte de mi blusa para atarla con fuerza en la herida de Juuzou para frenar la hemorragia. Sin quitar la vista en el azabache, podía oír los pitidos de la ambulancia llegar y los gritos de Mika ordenando a ésto para que se apurarán.
-Juuzou, te vas a poner bien ¿si?.- musite con un nudo en la garganta evitando que mis lágrimas cayeran en su rostro. Él alzó débilmente la mirada hacia mi, conectándose conmigo para luego hablar.
-Solo... es un tajito.- murmuró apenas con un hilo de voz el muchacho yacido en el suelo, elevando lentamente su mano hacia mi rostro y acariciándome como si nada hubiera sucedido. Una sonrisa débil surco su rostro, provocando un alivio en mis extremidades ahogándome en un sollozo pero me obligaba a mi misma mantenerme fuerte por él.
-Claro que sí hombre...- respondí sin dejar de mirar aquella sonrisa que figuraba en su rostro. Rodeé su cuerpo con mis brazos y lo alcé como pude, tambaleando al principio pero me mantuve firme en cada paso que daba junto a él. Coloque una mano en la parte trasera de sus rodillas y la otra en su nuca sin herirlo más de lo que ya estaba.
Los médicos de la ambulancia al observarme llegar con el cuerpo de Juuzou en brazos, corrieron hacía mi junto a una camilla que posteriormente sería recostado en ésta cuidadosamente y ser trasladado al hospital de urgencia al igual que Hanbee, pero a diferencia de éste no se hallaba tan grave solo algunas fisuras inferiores.
Toda aquella situación se me hizo imposible e indescriptible imaginar, sintiéndome pérdida en mi propio mundo de tal manera que el peso de mi cuerpo callo seco en los brazos de Mika quien se encontraba a mi lado.
Mis ojos se abrieron de sopetón chocando con la luminosidad de la habitación en donde me encontraba. Estaba confundida debido a mi aparición en el hospital, se suponía que Juuzou tendría que estar en una camilla recibiendo la asistencia de los médicos. Me enderece en la camilla observando a mi costado, el pequeño cuerpo de Naomi recostado en el pequeño sofá. Seguidamente Mika ingreso a la habitación junto con Sora, Hana y Mei, los tres con una expresión de preocupación en sus rostros. Sin bacilar, aquellos se lanzaron encima de mí enredándome en sus brazos.
-Si serán bestias.- exclamó Mika disgustada por los jóvenes investigadores.
-Te extrañamos mucho.- murmuró Mei despegándose del agarre que habían creado junto a Sora y Hana.
-¡Mucho! no sabes el infierno que era con "M".- explico Sora haciendo énfasis en la M, siendo observado ferozmente por Mika.
-¿Te encuentras mejor Nao?.- pregunto Mika colocando una manta encima de la pequeña durmiente -.Ah y por cierto, el ghoul "Steel" ya fue encargado por el escuadrón de quinque dirigido por Haise así que no se preocupe por ese dilema- informó Mika.
-Si estoy bien. Bueno no hay problema por eso... ¿y Juuzou?.- inquirí rápidamente, él era el único que me importaba en estas instancias.
Un silenció se torno en la sala, otorgándome la peor conclusión para este caso.
-Digan algo.- ordené, sintiendo los nervios que me carcomía por dentro.
-Ya sabes Nao... él quedo en muy mal estado...- murmuro Mika.
-¿Dónde está ahora?.- me mantuve firme mirando la ventana que se encontraba al costado de la camilla.
-En terapia intensiva...- respondió nuevamente mi subordinada bajando su mirada hacia sus manos.
Me quede callada sin decir ni una palabra sintiendo nuevamente aquel nudo que me ahogaba. Retiré las sábana que me cubrían poniéndome de pie para dirigirme al baño, recogiendo el bolso que anteriormente había traído Mika con un poco de ropa para mi. Me aliste lo más rápido que pude sin quitar mis pensamientos en aquel niño inmaduro que tanto quería y que en estos momentos sentía que me necesitaba más que nunca.
Luego de salir de la habitación sin ningún tipo de perjuicio por parte de mi subordinada me encamina a la sala donde estaría Juuzou. Mis pasos resonaban en todo el pasillo debido a mi anhelo por saber como estará. Pude observar como los enfermeros salían de la habitación donde estaría mi compañero, quitándose los guantes blancos de látex manchados en sangre y conversando entre ellos acerca de las heridas de Juuzou.
Sin más pensarlo me adentre y era como me lo imaginaba. Mi mirada se paseó por todo el cuarto, hasta llegar a la cama que fue lo más paralizante. Respiré con dificultad, intentando desviar la mirada. Pero apenas pude apartarla unos centímetros, para luego volver a mirarlo.
Juuzou, su cuerpo apenas aparentaba tener vida. Eran más lo tubos que atravesaban su nariz, brazos, estómagos y boca que lo que podía verse de él. Me acerqué con lentitud mientras sentía mil retortijones por cada una de sus heridas. Sus párpados carmesí estaban cerrados, y tampoco pude ver su boca debido un grueso tubo que atravesaba sus labios. Tragué saliva mientras las lágrimas caían sin anticipo alguno. Agarré su mano con cuidado y acaricié sus dedos imaginando que él podía sentirme.
-Debes ponerte bien Juuzou.- hablé, pensando que él también podría oírme
Me humedecí los labios y suspiré.
-Por favor... solo despierta imbécil.- suplique, partiendo en llantos sin soltar su mano -solo hazlo, no te separes otra vez de mí...no de nuevo...
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Crimson Red
FanfictionQue fantástica e interesante puede llegar a ser la vida no lo creen. Claro y más aún cuando estás sentado en el borde de una diminuta roca , en lo alto de X edificio obteniendo una vista que pocas personas pueden valorar con exactitud .Lo meno...
