The awakening

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NARRA ESCRITOR

Tras aquel trágico accidente que se les presento al joven investigador Suzuya junto a Hanbee su subordinado, dos semanas habían transcurrido y aún Juuzou continuaba en coma.

La escuadra Suzuya se encontraba inactiva y Crew Red trataba de ocupar todos los trabajos dirigidos para dicha escuadra, ayudando a que se eviten problemas con la CCG.

El distrito se mantenía estable y sobre todo, fuera del alcance de algún tipo de ghoul.

NARRA JUUZOU

Los ojos me ardían, al igual que mi cuerpo. Un tubo atravesaba mi boca y mi nariz, podía sentir mi respiración tan superficial que apenas mi estómago se levantaba al inhalar. Mis brazos estaba de piquetes de aguja y tubos que atravesaban mi piel. Pude observar que me encontraba en una habitación de paredes blancas realmente desconocidas, y mi cuerpo estaba acostado sobre algo incómodo, aparte ¿por qué veía tan borroso?, apreté mis párpados removiéndome sobre el intento de cama en donde me ubicaba.

Abrí nuevamente mis ojos y pude ver un hombre con anteojos y bata blanca entrando por la puerta lo más tranquilo posible, luego de observarme se acercó a mí rápidamente y tomo mi pulso con sus dedos, observándome fijamente a través de sus anteojos redondos. Tuve que desviar mi vista debido a la incomodidad que me provocaba este hombre raro.

-¿Como te siente muchacho?.- preguntó aquel extraño.

Supongo que se dará cuenta de que estoy imposibilitado para hablar debido al tubo que me colocaron en la boca. El hombre volvió a revisar mis heridas, en especial la del estómago y posteriormente administró una intravenosa trasparente que no tardó en adentrarse dentro de mi cuerpo a través de una de las innumerables inyecciones. Mientras el hombre de bata hacía su tarea, revisando y anotando vaya a saber que, me quede mirando el vacío pensando cómo estarían todos.

-Una chica a estado aquí desde que entraste.- comentó mientras anotaba algo en su libreta -Salió muy pocas veces del hospital e ingreso sucesivamente a verte, a sido una gran novia.- sonrió levemente.

Sentí mi rostro caliento por el comentario del hombre con lentes redondos, quien al darse cuenta del rubor en mis mejillas, desprendió de sus labios una pequeña risa burlona. Quería decirle que se fuera pero solo un quejido abstracto salió de mis labios. Maldito sea.

-En unas horas voy a quitarte toda y podrás volver a tu vida normal, pero tendrás que hacer mucho reposo.- agregó mientras esbozaba una sonrisa -Le diré a la chica que pase.

Y al fin salió de la habitación dejándome a solas... lo que me pregunto es ¿porqué tengo tanto anhelo por ver a Nao?. A pasado tanto tiempo que ya ni me acuerdo de su rostro, puede que exagere pero las horas aquí se me hacen eternas.

Giré mi vista de golpe hacia la puerta, y pude visualizar la hermosa figura de aquella pelirroja asomándose a ella, sonriendo de oreja a oreja. Abrió los brazos y me acunó en ellos con fuerza, transmitiéndome su calor al tiempo que su perfume se filtraba por entre los tubos que atravesaban los orificios de mi nariz. Fue en ese entonces que note como pequeñas lágrimas derrochaban de sus inmensos ojos azules, aferre mis dedos entre su cabello rojizo sintiendo la contención de ella sobre mi cuerpo.

-Maldito imbécil, te extrañe horrores.- musito entre sollozos. Esto suena increíble pero extrañaba escuchar su voz cerca de mí, a excepción del "imbécil" pero todo lo demás lo extrañaba. Esta plantó un beso en mi frente, sentándose en el borde de la camilla mientras quitaba de su rostro disimuladamente las lágrimas de sus ojos.

Crimson RedDonde viven las historias. Descúbrelo ahora