Jairo:
El cielo se cubrió de oscuridad y rápidamente una esfera de luz cubrió la ciudad en cuestión de segundos, personas corriendo en una estampida frenética mientras los edificios de la urbe se derrumbaban por un temblor que sacudía las entrañas de la tierra, fuego, disparos, helicópteros en el aire y masas de personas huyendo de tan terrible genocidio...
De pronto, una bala se incrustó en mi espalda, el dolor me paralizó de golpe y en ese momento desperté, mi respiración agitada y mi cuerpo sudoroso se volvieron uno al darme cuenta que había sido una pesadilla, otro de esos horribles sueños que me atormentan desde hace algunas semanas...
Miré las paredes blancas con su singular colección de pinturas y me levanté, cojí la toalla y en unos segundos ya estaba bajo la regadera mojando mi cabello castaño mientras mis ojos verdes adormilados se reflejaban en el espejo, donde podía ver mi cuerpo desnudo.
Minutos más tarde, me vestí y fui hasta el comedor.-Estas son las mañanitas que cantaba el rey David...-era mi madre. Su tono melodioso me desagradaba.
-¡Por favor, madre!-dije secamente.
Nunca me acostumbraría a esos detalles que tomaba conmigo, no después de lo que pasó. Ella, llegó a pararse a mi izquierda.
Sus ojos cafés son tan letales como su estado de ánimo junto a una buena estatura y una cara inexpresiva que cambia rápidamente. Su apego a las buenas costumbres, orden y normas a menudo se convierten en un problema para mi.
-Por favor Jairo no seas así no todos los días cumples quince años. ¡Toma!-me alargó un pastel pequeño con tres velas encendidas-. Cierra los ojos, pide un deseo y apagálas de un soplo-no quería hacerlo, pero...
De un soplo apagué las velas y pedí un deseo.
»No quiero volver a estar solo«
-Si mi hermano viviera todo sería diferente ¿no crees?-le reproché con una mirada que ella conocía bien.
A los diez años escuché sin querer una conversación que tenía con mi padre, que había venido por ocasión de mi cumpleaños, estaban en el despacho a puerta cerrada y oí claramente cuando ella le decía.
-Un año mas, diez años sin él, no crees que ya es hora de decirle a Jairo que su hermano gemelo esta muerto, para no justificar cada año la tumba que visitamos y a la que nunca lo llevamos-.
-¡No molestes con lo mismo!-la reprendió en un tono molesto-. Él aun no está preparado, es muy inestable y no quiero pensar lo que pasaría si...-abrí la puerta violentamente, mi madre estaba de espaldas y el de frente a mí.
Sus ojos verdes parecían desorbitados y su cara delgada se tornó larga por la sorpresa. Sus cejas pobladas se enarcaron y su frente se arrugó en una mueca de desagrado, su rostro, siempre calmado y seguro de si mismo, se resquebrajó ante mis ojos, incluso el aire de alegría que lo invadía siempre, cambió repentinamente y me miró.
Él era el padre que todo pequeño desearía, sin embargo, descubrí que mi existencia no tenía sentido, me habían creado una vida de mentiras, me habían traicionado y lo que me unía a ellos lo rompí al obligarlos a decirme todo.
Mi hermano gemelo había sido asesinado a pocos meses de haber nacido...
Ella me miró como siempre lo había hecho, después de ese día: Un gesto de ternura opacado por el dolor de sus recuerdos se dibujó en su rostro.
-No quiero que estés así, tu padre llegara en unas horas-.
-¡No me importa! ¡tengo que ir a la escuela! ¡hasta luego!-salí corriendo.
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Imperio De Sombras: El Origen De La Oscuridad. (En Edición)
Science FictionHace millones de Eones existió una raza de seres supremos, su origen nunca fue revelado, sin embargo, se cree que llegaron de la estrella del norte... Su llegada aquel mundo y la guerra entre ellos por el dominio de los inmortales fue sólo el comien...