13-Deseos Encontrados.

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Jairo:

-¡Hey Lucios, tu hermano te busca para no se que!-Amayr ya estaba muy cerca de nosotros, me paré de el dejándolo libre y al momento rodó en una vuelta y tomó mi teléfono, me lo entregó, se paró lo mas rápido que pudo y me dedicó una ultima mirada.

-¡Ya voy... Nos vemos Jairo!-me quedé sin palabras, intenté irme tras el y cuando estaba pasando al costado de Amáyr me tomó del brazo, con una fuerza que no hubiera creído en ella.

-¿Que hacías con Lucios?-me sorprendió su tono de voz.

-Me robó mi teléfono y lo perseguí...-.

-¡Crees que soy tonta! ¡estabas encima de el, sentado sobre su...!-.

-¡No se lo que viste pero no me importa!-di dos pasos para irme.

-¡Te gusta ¿cierto? Y tu a el-me quede estático, no sabía que decirle.

-He notado como te mira, como para acercarse a ti inventa cualquier pretexto-.

-¡Éstas confundiendo la amistad con algo estúpido que no vale la pena!-.

-Si eso es verdad, ¿por que no me lo demuestras?-en un momento comprendí porque estaba insinuando todo eso, no tenia que ser un genio para saber que Franco me había dicho era verdad, ella, estaba realmente interesada en mi, lo pensé un momento y la idea se clavó en mi mente, solo para descubrir que a mi tampoco me era indiferente, me gustaba bastante y no pude esperar a estar junto a ella.

Sin decir nada sus labios estaban sobre los mios, su sabor a menta me invadió, algo que nunca había sentido me recorrió sin piedad de pies a cabeza y viceversa.

Su lengua se enredó a la mía de una forma increíble, mientras la mía, estaba ahí, estática, como lengua de prostituta que besa mas por obligación. Ella se apartó de mi y sonrió al darse cuenta que estaba bloqueado, volvió a besarme y entonces exploté. Me aparté de ella y nuestras miradas se encontraron llenas de lujuria a mitad del aire, nos abrazamos con mucha fuerza y nos tiramos sobre el pasto.

De un tirón me arrancó la sudadera y llevó sus manos a mi cinturón, sus manos resbalaron por mi abdomen produciendome un escalofrío, se deslizó bajo mi boxers y acarició aquél pedazo de carne palpitante que se movía pegado a mi, sentía que reventaba, al punto, que me dolía al rose con la tela.

Agarré su pantalón y deje de besarla para quitárselo junto con una sensación indescriptible, se término de desvestir y yo también, me quedó mirando embelesada con la mirada perdida en mi entrepierna.

Sonrió de una manera perversa y me recostó al tiempo que recorría con sus labios mi cuello, me mordía y se deslizaba por mi torso haciendo círculos con su lengua, cuando llego a esa parte sentí que se detuvo, la volteé a ver y me miraba con esa mirada vidriosa que me perdía, la punta de su lengua se encontró con mi liquido pre seminal, ¡Por dios que sensación!.

Arquee la espalda hacia arriba cuando sus labios abarcaron esa parte mas delicada y sensible de mi, con una leve presión, sentí que me moría y deje escapar un gemido que se apagó entre los gruesos arboles.

La tomé por los hombros hasta dejar sus ojos mirándome, invertí el rol y en poco mas ya estaba entre sus piernas, cuando ya no pude, me volví a la altura de su cara, llegué hasta la entrada y me dejé llevar por la corriente entrando suavemente en aquel nido que me recibía en contracciones a una temperatura infernal.

Seguí entrando y cuando llegué a un cierto punto, se retorció un poco aruñando mi espalda y dejando escapar un grueso gemido de lujuria.

Por primera vez sentía ese fuego corriendo por mis venas, inundándolo todo, al grado de haber ignorado ese dolor al inicio, como si algo en mi preciada parte se hubiera roto.

Imperio De Sombras: El Origen De La Oscuridad. (En Edición)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora