20-Las Luces Que Se Apagan.

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Jairo:

La tarde se hizo cosa de nada al estar platicando sobre cualquier cosa junto a mis padres y padrino. Luego de despedirse me fui a mi cuarto, ahí otra vez me encerré en mis pensamientos, los recuerdos, esa horrible sensación de no ser yo, de sentirme invadido por esa cosa que me hizo aferrarme a lo único que tengo ahora, eso único tiene nombre y se llama Valerius.

Por más que lo pienso, todo esto escapa a cualquier lógica, ¿como es posible que me pueda hablar, incluso tomar forma, si el ya esta muerto?. Luego entre tantos pensamientos, vino a mi mente la cara de Amáyr.

Inmediatamente al sentir de nuevo la sensación de tenerla junto a mi, de tocar su cuerpo, sentir como sus labios chocan con la parte baja de mi abdomen succionando todo como si de una delicia se tratara, la forma en que sus manos me recorren de pies a cabeza, como sus uñas se hunden en mi espalda, ese frenético movimiento acompañado de largos y apagados gemidos que se rompen al contacto con mis oídos, esa manera de ser diferente y mirarme a los ojos mientras me pierdo dentro de cada rincón de su ser.

Por dios, esa maraña de recuerdos no dejan de hacerme sentir poseído por un inmenso placer que recorre mis venas, calienta mi sangre y hace hervir ese liquido que espera impaciente a ser expulsado otra vez con tanta locura a ritmo de un grito en silencio.

En otras circunstancias debería estar molesto por todo lo que paso con Amáyr, pero ahora no, esa dulzura que embriaga mis sentidos con solo mirarla me hace caer de nuevo preso del deseo y las ganas de tenerla otra vez junto a mi, ahora ya no me importa que medio mundo sepa lo que hay entre los dos.

Lo que quiero es estar a su lado y nada mas, ya nada podrá impedírmelo, yo y ella es una realidad que no dejare escapar.

Después de varios minutos estaba ya bajo el agua, preparándome una vez mas para ir a ese lugar que me indicó.

La cita era a las ocho y siendo las siete en punto estaba cruzando las puertas de cristal de aquel lujoso hotel en el centro del pueblo, llegué hasta la recepción caminando sobre un piso de mármol, al verme, la recepcionista sonrió con la mitad de sus labios, yo le devolví la sonrisa completamente seguro que en mi veía a un hombre distinto de aquel niño antisocial.

—Disculpe. ¿ha dejado alguien un recado para mi?—.

—¿Nombre?—.

—Jairo Iturbide —la mujer tras el mostrador me sonrió una vez mas pero de una manera diferente.

—Si. Llamó una señorita para reservar la habitación veinticinco y me pidió que te dijera que la esperaras en aquel sillón—dijo señalando un sillón de cuero negro al fondo del gran salón de cristal—. Y que te entregara esto que mandó con un niño—sacó una caja pequeña envuelta con un papel rojo, un listón morado a modo de moño y me la tendió. Me dedicó una sonrisa picara a modo de complicidad.

Inmediatamente di por hecho que no era la primera vez que Amáyr venia por aquí. De ser así esta mujer tras el mostrador sabia todos sus secretos y llevaba, tal vez, un conteo de las veces que venia con una determinada persona. Sonreí también y me aleje hasta el sillón que me había indicado. Una hora mas y estaría junto a ella.

★★★★★

Su padre solo estuvo con ella la mitad de la tarde, no era la gran cosa, pero aun así lo entendía. La primera vez no era y tampoco sería la ultima, desde que su madre murió todo se había reducido a escasos momentos de convivencia con su padre, antes por su trabajo en aquella agencia de seguridad y ahora por su cargo de comisario.

A veces sentía una necesidad terrible de que alguien la abrazara y le dijera cuanto la quería, cuando su padre no estaba esa necesidad la encontraba satisfecha en los brazos de alguien con quien pudiera pasar un rato agradable y lo demás lo compensaba en las escasas horas que hablaba con su padre y que le contaba todo lo que a su madre le hubiera gustado decirle, sobre todo ahora que finalmente había encontrado a una persona que la quería y no como aquel que la dejó para irse quien sabe a donde.

Imperio De Sombras: El Origen De La Oscuridad. (En Edición)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora