3-Dios Creador. (Parte 1)

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El nuevo día sorprendió a todos en laboratorios Biomáximus en vela corriendo contra el tiempo y con los ojos adormilados sin que el café pudiera hacer algo. Se había llegado el gran día, el día en que el mundo sería testigo de otro gran acontecimiento. Un acontecimiento aun mejor que la llegada del hombre a la luna.

A las diez de la mañana inició la conferencia celebrada en el segundo piso del gigantesco edificio. Todo el auditorio estaba lleno de grandes personalidades internacionales; reporteros de las principales televisoras, colegas científicos, agentes del gobierno, ministros de otros países y un largo etcétera.

Ante un gran evento el mundo fijó su atención en laboratorios Biomáximus; no era la primera vez y cuando algo así se anunciaba seguramente era el inicio de un gran descubrimiento.

La conferencia había comenzado ya y una limusina negra abrió sus puertas frente aquel emporio, de la cual salió un hombre alto, de piel blanca ojos azules, de gesto amable y con una sonrisa de triunfo mientras cubría sus ojos con un par de lentes oscuros que escondían aquella mirada.

Se reía en silencio al ver su triunfo casi completo y no dejaría que aquel centenar de militares distribuidos por todas partes influyera en lo que tenía planeado hacer, aunque por lo pronto le consolaba no ver por ningún lado a su enemigo de toda la vida.

Detrás suyo cuatro hombres vestidos de negro avanzaban como robots, uno de ellos se adelantó abrirle la gigantesca puerta de cristal. La recepcionista al verlo hizo un gesto de conocerlo y movida como por algo mágico salio a su encuentro.

—¡Bienvenido señor lo estaba esperando, adelante por favor!—sin decir nada y complacido por aquel gran recibimiento siguió un movimiento de manos que le indicaba que la siguiese, llegaron al elevador.

Llamó a la puerta y en unos segundos estaban frente a una gigantesca cámara subterránea, esférica, bien iluminada con una decoración de cristales tras un palco que rodeaba la gigantesca habitación. Estaba completamente vacía y en una hora se llenaría de todos los asistentes a la conferencia.

—Como ve, señor. Está todo dispuesto para comenzar cuando usted lo ordene. El doctor me pidió que le dijera que, aproveche el momento en que todos están reunidos allá arriba para llevar “eso" a cabo—.

★★★★★

Su hijo estaba pasando por una inestabilidad emocional propia de quien vive la adolescencia y le afectó mas saber de una manera indirecta que su gemelo fue asesinado a pocos meses de nacer. Lo odió después de eso, sin duda. Aunque nunca se lo dijo directamente.

Cada día después de eso trataba de complacerlo en todo porque para Santiago: Jairo era su vida y también lo único que le queda de sus dos tesoros.

Así que el no haber podido estar con su hijo en ese día tan maravilloso lo hacia sentirse pésimo y si hubiera sido por otro asunto dejaba todo por estar con el.

Pero no, los altos mandos lo eligieron para ser el quien se encargara personalmente de la seguridad del gobernador en esa conferencia de laboratorios Biomáximus y como tal tenia que planear todo con detalles ante mil situaciones posibles al grado de no tener tiempo para nada.

Ya después se disculparía con su hijo. En algún momento alguien criticó sus medidas de seguridad como exageradas. No era su estilo rebatir las críticas, pues sabía que con lo que estaba pasando en la ciudad, todo podía ser posible.

Al amanecer se inició la carrera contra el tiempo: la manzana se lleno de militares, marinos y policías. Cerraron las calles próximas al evento para montar guardia con un centenar de elementos, dejando solo la 30 como única entrada.

Imperio De Sombras: El Origen De La Oscuridad. (En Edición)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora