La mente de Job no podía apartar de sus recuerdos aquellos ojos verdes que había visto en aquel chaval al que se parecía mucho. No recordaba haberlo visto antes y menos aquel otro de ojos rojos que llego a la misma velocidad que el, movido tal vez por el mismo sentimiento de protegerlo. Una parte de el dudaba de lo que había visto y mas, de lo que había hecho.
—¿Viste lo que paso hace un rato?—le preguntó a Roman mientras seguían caminando rumbo a la salida del pueblo con las compras.
—Todo sucedió muy rápido que no sabría decirte lo que vi con exactitud—miraba el cielo mientras caminaba Pensativo y continuó—. ¡Pero estuvo increíble como esquivaron el carro!—esa respuesta a Job lo dejo confundido.
Estaba claro que lo que paso estuvo mas allá de su comprensión y decidió no pensar en ello otra vez.
—Verdad que si, fue increíble—.
Con los caballos por delante, llegaron a la vereda y pudieron observar como el lugar del accidente se llenaba de policías y demás curiosos.
—¡Job mira esto!—le llamo Roman desde un lado de la polvorienta carretera.
—¿Que es?—se dirigió hacia el.
Sus ojos no daban crédito a lo que nuevamente se enfrentaban; el suelo se tapizaba de billetes verdes que Job nunca había visto.
Detrás de unos arbustos, un pequeño riachuelo de sangre corría mezclándose con la tierra y manchando los billetes.
Roman asustado abrió con miedo los arbustos imaginándose encontrar la muerte en su forma mas latente. Su mente imaginaba mil situaciones y entregado a la curiosidad se abrió paso entre el espesor de las ramas y lo que encontró lo dejo mudo:
Un hombre yacía tirado boca abajo, con tres agujeros en la espalda, la cual se había teñido de rojo acuoso y a su lado, en una mano sostenía un rifle con una mira de largo alcance y en la otra, sujetaba una mochila con unos fajos de billetes que asomaban por una abertura.
Regresó a su caballo y de un salto lo montó.
—¡Tenemos que irnos de aquí!—su respiración agitada le daba un tono de miedo y angustia.
Job sin decir nada, interpretó la reacción de su hermano. Era peligroso quedarse ahí. Montó su caballo para iniciar una estampida a todo galope que dejo una gruesa capa de polvo que se levanto de manera violenta.
★★★★★
Agentes de protección civil, militares, policías y autoridades del pueblo llenaron la zona delimitando un perímetro con cinta amarilla, según la denuncia, tras un intento de asesinato fallido los delincuentes chocaron con un camión de redilas.
Redox y el Tuzo estaban muertos; el primero abrazaba el volante con la mano destrozada y la mitad de la cabeza partida con incrustaciones de vidrios y el otro a mitad del parabrisas con la cara deforme por las cortadas y los ojos abiertos bañados en sangre señalando hacia delante como si antes de morir hubiera visto algo que le conmociono.
El conductor del camión de redilas yacía inmóvil atado a su asiento por el cinturón de seguridad. La camisa empapada de sangre mezclada con una cantidad de vidrios rotos. Un agujero en la frente resaltaba a la vista bajo una melena larga revuelta, por la cual emanaba sangre ya coagulada en pequeñas cantidades.
El comandante gritaba y cada cuanto trataba de apresurar las labores de rescate de un montón de chatarra y aceite goteando por todas partes. No era fácil, la camioneta había quedado atrapada bajo un pedazo del camión y éste estaba demasiado obstruido por un pedazo de acero que amenazaba con cortar el cuerpo de su conductor.
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Imperio De Sombras: El Origen De La Oscuridad. (En Edición)
Fiksi IlmiahHace millones de Eones existió una raza de seres supremos, su origen nunca fue revelado, sin embargo, se cree que llegaron de la estrella del norte... Su llegada aquel mundo y la guerra entre ellos por el dominio de los inmortales fue sólo el comien...