—¡Hace quince años en un día como hoy, nuestro líder, fue traicionado por uno de sus mejores amigos y entregado a Los Cazadores. Su muerte arrasó con todo lo que habíamos construido y en un abrir y cerrar de ojos todo quedó convertido en pedazos, la unión que por tantos años nos había inculcado se disgregó en una lucha por el poder. Las consecuencias fueron devastadoras, cientos de muertos, desaparecidos y organizaciones políticas infiltradas fue el saldo de la guerra—la voz de Octavio Montemayor formaba ecos que cruzaban en la distancia—. Al final estamos aquí, luchando por sobrevivir en este mundo heredado por el fantasma, y justamente hoy a quince años de su muerte, quiero decirles que ha sido un honor ser parte de esto y compartir con ustedes tantas alegrías y desdichas!—las miradas de todos se posaron en Octavio fundiéndolo en un gran aplauso que retumbó en el aire y que fue callado por la monotonía de las olas al romperse con la playa.
El viento frío del mar despeinaba a todos los presentes que vestían de blanco, con sandalias, pantalones y camisas holgadas. Celebrar la muerte del que fue su líder se había convertido en una tradición y aunque nunca se supo el día exacto en que fue asesinado el Fantasma, tomaron como referencia el día que la organización lo encontró muerto en aquella mansión escondida en lo profundo del bosque.
Ahora, a quince años de su muerte, una vez mas estaban reunidos los máximos dirigentes y socios de varios países hasta donde la organización había logrado traspasar fronteras.
Ingleses, brasileños, argentinos, colombianos, chilenos, españoles, franceses, italianos, marroquíes, filipinos, rusos, chinos, japoneses, iraquíes, africanos, húngaros, coreanos y rumanos. Todos unidos en una hermandad, disfrutando de la vida, que nunca sabían cuando la perderían. Se escucharon disparos al aire, gritos de alegría y palmadas en los bellos cuerpos de las acompañantes semi desnudas.
Renz deambulaba en ese remolino de personas diferentes, su pequeña estatura a juego con un par de ojos negros observaban esos idiomas y maneras de moverse. La perfecta sincronía en la manera de tratarse a pesar de ser de diferentes lugares, era sorprendente y mas aun, ver tantas mujeres hermosas con las que él solo soñaría.
En su condición actual solo estaba limitado a observar a lado de Rodex y Ramos, los dos colosos, como guardaespaldas personal de Octavio, cualquier otro deseo tenia que suprimirlo poniendo por encima su trabajo, con ellos tres iba también Lyam, la mano derecha de Octavio, de pronto, el teléfono sonó en los bolsillos de Ramos.
—¡Señor! le habla la doctora—Octavio lo miró y alargó la mano.
—¿Pasó algo?... Entiendo... Gracias... No te preocupes... mántenme informado...—.
—¿Está hecho?—Pregunto Lyam con cierta complicidad en los ojos.
A Renz siempre le llamó la atención aquella cercanía que Lyam mantenía con Octavio, a veces hasta sentía celos por el aprecio que profesaba por aquel niñato. Su altura correspondía a la de un chico de no mas de dieciocho años, su piel blanca parecía una perla brillante, sus ojos color miel delataban una astucia imposible en los ojos de cualquier otro que tuviera esa edad. Su cuerpo entero estaba marcado por unos músculos a medio desarrollar, en apariencia, cualquiera pensaría que ese chaval tendría no mas de veinte años.
El caso es que, desde que Renz lo conoció, diez años antes de la muerte del fantasma, ahora veinticinco años después, su apariencia seguía siendo la misma que en aquel entonces y por mas que lo había pensado esa podía ser la razón por la que Octavio lo mantuvo con el como su estratega personal y su segundo yo.
—Está todo tal como lo dijiste—Octavio esbozó una sonrisa al ver los ojos relampagueantes de Lyam, Renz y los otros dos se miraron confundidos.
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Imperio De Sombras: El Origen De La Oscuridad. (En Edición)
Science FictionHace millones de Eones existió una raza de seres supremos, su origen nunca fue revelado, sin embargo, se cree que llegaron de la estrella del norte... Su llegada aquel mundo y la guerra entre ellos por el dominio de los inmortales fue sólo el comien...