Capítulo 12

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Después de una larga conversación, Daren y yo regresamos a casa. Conduje en silencio, admirando la oscuridad de la noche.

Daren se dirije por algo de comer a la cocina mientras yo enciendo la televisión y bajo el volumen sin tomar asiento. A los pocos minutos regresa con dos platos de macarrones con queso calentados en el microondas. Al ver que no tomo asiento, deja los platos en la mesa de centro y se dispone a hablar.

—¿Tienes algo contra Aiden? —lanzo la primera pregunta.

—No es de fiar, solo piensa en él.

—¿Quién me asegura que tú eres de fiar? Tal vez solo te acercas para cumplir las ordenes de tu padre.

—Si fuese así, ya te habría entregado desde el día que me permitiste entrar a esta casa.

Tiene razón, así que me quedo pensante algunos segundos.

—¿Sabes cuál es tu problema? —No se espera a que responda—. Que no importa lo que Aiden te haga, tú lo defenderás aunque hayan mejores personas a tu alrededor.

—¿Le llamas mejor persona a un mentiroso? Mi madre me dijo la verdadera razón por la que ellos aceptaron irse.

—¿Lo de Aiden? —pregunta sin mostrar vergüenza.

—Sí.

—Estudié a tus padres. Encontré el diario de tu madre en la habitación de huéspedes, ahí narraba cuando un chico la acosaba en sus años escolares, y se prometió que haría cualquier cosa para que sus futuros hijos no pasaran por lo mismo.

—¿Y por qué Aiden?

—Es el que más daba la pinta. Y me contaste que al principio le diste una mala impresión de él a tu madre. ¿Tengo o no tengo razón?

—La tienes —confieso—. Pero estuvo muy mal que no me lo dijeras.

—¿Para qué? Comienzo a conocerte. —Hay cierta decepción en sus palabras.

Decido cambiar de tema y despejar otra duda.

—¿Quién es tu pajarito? El que te dice todas las cosas. El que te llamó aquella noche que regresamos de la biblioteca.

—¿En serio quieres saber? —pregunta con una sonrisa en su rostro.

—Por algo lo he preguntado. Sí, quiero saber.

El silencio reina el lugar. Escucho el rechinido de la puerta principal, se está abriendo. Pero no volteo hasta que escucho su voz.

—Soy yo.

Mi corazón se acelera para después no sentirlo. Miro el suelo asimilando las vibraciones de su voz, las cuales pensé jamás volver a escuchar. Su aroma a tierra mojada combinado con desodorante masculino inunda la sala. Miro a Daren quien me sonríe, sabe lo feliz que me encuentro y se alegra por ello.

La historia da un giro inesperado, un giro que promete ser bueno, puesto que él ha vuelto. Ha resurgido como, tal vez, un ave fénix.

Me doy la media vuelta y lo veo parado frente a mí, a unos pasos de distancia. No ha cambiado, ni siquiera su forma de vestir, o de hablar.

Es Reik...

ETERNALLY ANGEL ✔️Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora